Apetece en verano. ¡Qué calor! (I)

 


Hoy ha sido el día más caluroso de lo que llevamos de verano para mí. Después de unos días fuera con el fin de descansar y desconectar, sin cocinar nada de nada, la vuelta a la rutina me cuesta debido a que han subido las temperaturas y ni siquiera publicar en el blog me apetece.

No cierro en verano y no sé si es porque muchos blogs sí que lo hacen, en el mío vuestras visitas aumentan y eso es un estímulo maravilloso para seguir. Muchas gracias.

Sigo con los recopilatorios porque creo que os son de utilidad y sirven para que yo me relaje en la cocina y en el blog, a la vez que os recuerdo o a lo mejor os muestro por primera vez, muchas de las recetas que llevan tiempo publicadas y hasta yo he olvidado. Hay más de 1200 en Thermofan y ya son un montón. El calor es una buena excusa para compartir recetas sanas y veraniegas o no, pero que se pueden preparar y disfrutar en estos días. Si son recetas antiguas, las fotos pueden ser penosas, pero eso no es lo más importante ¿verdad?

Este recopilatorio veraniego puede ocupar más de una entrada y por eso es el primero. Aunque sean recetas publicadas hace poco tiempo, si me parecen ideales para esta estación, las elegiré igualmente.

Espero que os dé ideas y os sirva. 

Feliz fin de semana y buenas vacaciones para los que las vayan a empezar. Cuidaos.



Cuñas heladas de leche condensada, cacao y coco, En buena onda



Justo esta receta fue la causante de la experimentación en la que conseguí obtener una Leche condensada desnatada y sin azúcar en muy pocos minutos en el microondas. Hice un pastel la primera vez utilizando la que normalmente preparaba en la TMX y como no quedé demasiado contenta con el resultado, quise repetirlo. En esta ocasión, modifiqué las cantidades reduciendo las dos leches y también la cantidad de coco porque no me quedaba más y no quise ir a comprarlo. El resultado a mí al menos, me ha gustado mucho más. ¿Por qué? Os lo explico en seguida porque os doy diferentes opciones a elegir.

* En lugar de 250 g de leche puse 200 y por eso, el pastel queda más denso.
* La cantidad de leche condensada la reduje 50 g y aunque está menos dulce, lo prefiero así, el pastel está menos blando.
* No me quedaba mucho coco porque ya había usado 150 g y creo que fue un acierto porque su sabor predominaba en exceso. De 150 g pasé a 100 g.
* El cacao lo mantuve y el pastel queda más oscuro ya que se ha reducido la cantidad de las dos leches. Es un cacao negro sin azúcar que podéis sustituir por otro que lo lleve si en vez de azúcar de abedul, utilizáis azúcar blanca.

Y ahora me podrías preguntar el porqué he puesto por encima cereales y la explicación es bien sencilla. No me apeteció cubrirlo con una cobertura de chocolate y añadirle calorías al pastel; tras darle unas cuantas vueltas, se me ocurrió triturar unos cereales junto a un melocotón que me quedaba en la nevera y se estaba poniendo muy maduro. Es una mezcla de varios cereales y arroz hinchado que no lleva azúcar. Los cereales aportan el sabor a tostado y el punto crujiente, el melocotón, su sabor y dulzor. Para que no se estropee esta cobertura, es esencial triturar justo antes de servir el pastel. En el caso contrario, el melocotón ya no nos valdrá. 

Finalmente, os contaré la razón por la que convertí el pastel en estas cuñas heladas. Una vez horneado y frío, empecé con las fotos, pero con la mala suerte (o acierto, según lo miremos), de que llamaron al timbre. Un albañil venía a ver un problema en la finca y ningún vecino tuvo la gentileza de abrirle la puerta, algo normal por aquí. Tuve que dejar lo que estaba haciendo y bajar para atenderle porque el presidente no estaba en casa. Al cabo de casi dos horas, volví y como podéis suponer, el melocotón que ya había triturado junto a los cereales, ya no valía para nada. Tuve que cortar varias cuñas de pastel, triturar más cereales, pero sin melocotón y cubrirlas. En la segunda foto, se ve el pastel entero con la cobertura y el melocotón, pero borroso, no pudo ser de otra forma. Después, corté todo en cuñas, hice el resto de fotos y las congelé. Os cuento en "notas" cómo congelarlas.

Al día siguiente, saqué una y creo que puedo venderos la idea porque vale la pena. No pecamos tanto, no se congela del todo por lo que el bocado es fresco y agradable y no hay que esperar a que se descongele. 

Me ha gustado más esta versión, que la primera, la textura sigue siendo húmeda y se puede cortar mejor. Si congelamos las cuñas, nos regalamos un placer sano perfecto para el verano y al estar cortadas en tamaño pequeño, podemos ir sacando de una una si no nos las hemos comido de dos en dos.

Si os digo, que el pastel se hornea en quince minutos en el microondas, me parece que poco más tengo que añadir. ¿Pastel o helado? ¿Helado o pastel? ¿Me como la mitad y el resto lo congelo?

Como es una receta en la que utilizo el microondas y también aprovecho un melocotón y un resto de coco, hago doblete y me la llevo directa a los dos proyectos En buena onda y 1 +/-100, desperdicio 0.

Espero que os guste la idea y lo preparéis. No se tarda nada, incluso haciendo vuestra propia leche condensada. ¡Ah! se me olvidaba está rico, poco dulce, pero rico...
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 y En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consisten los proyectos, pinchad en los enlaces o en los logos. Os invito a participar.

Ingredientes

- 1 vaso de leche desnatada (200 g)
- 100 g de coco desecado
- 2 huevos  ecológicos (98 g)
- 30 g de cacao en polvo sin azúcar
- cereales sin azúcar para la cobertura y un melocotón
* Molde redondo de silicona Silikomart Ø180mm 22 x 26 x 6.5 cm
Antes de empezar…

- Si es casera, el día anterior preparar la leche condensada.

- Antes de degustar el pastel, pelar el melocotón y cortarlo en trozos.

- Si se van a utilizar los cereales, triturarlos junto al melocotón en un robot o procesador.

Preparación en microondas

- Batir los huevos con la leche condensada. Añadir el coco, el cacao y la leche. Mezclar bien hasta que no queden grumos.

- Verter en el molde y hornear en el microondas durante 10 minutos a 500 W. Dejar el molde en el interior del microondas unos minutos antes de desmoldar.

- Triturar los cereales y repartirlos sobre el pastel ya frío. Añadir más cereales y los trozos de melocotón. Volver a triturar y repartir por el centro del pastel. Esta operación hay que hacerla antes de comer el pastel para que la fruta no se pase.
Notas:

- La cobertura es sana, unos cereales sin azúcar y fruta, pero por supuesto, podéis cubrirlo con una ganache de chocolate o la cobertura que más os guste. No necesita ninguna si os soy sincera.

- Para congelar el pastel tras cortarlo en cuñas, es necesario forrar un recipiente hondo apto para congelar con papel sulfurizado. Ir colocando las cuñas una al lado de la otra, cubrir con otro trozo de papel y añadir el resto de cuñas. Terminar con un último trozo de papel y tapar el recipiente. Introducirlo en el congelador. Dependiendo del tamaño y profundidad del recipiente, haremos más o menos capas. 

Bon profit!

Leche condensada desnatada y sin azúcar, En buena onda



Golosones y golosonas, gente adicta a la leche condensada, sí, vosotros, los que cogéis el tubo y os lo ponéis a la altura de la nariz más o menos, lo apretáis y esperáis con la boca abierta a que vaya derramándose y cayendo directa al interior, disfrutándola sin importaros que pequeños chorretones, se descontrolen y no consigáis “encestar”. Ya encontraréis después el momento de sacar la lengua y relamerlos, pero si no llegáis a todos, el dedo se convertirá en vuestro aliado. No hay que perderse ni una gota.

No me olvido de los que empezasteis con este vicio antes de que existieran tubos de plástico y estabais pegados a aquella lata, ¿recordáis? la que vuestra madre o abuela abrían con un abrelatas porque no se había inventado el “abre fácil”. Aquel borde dentado peligroso que cortaba de lo lindo, pero por el que nadie se preocupaba; antes los niños siempre estaban cerca del peligro y a los adultos, tampoco es que les importara demasiado. Aquel borde que no quedaba bien cerrado y dejaba entrever cuánta quedaba y cuánta se había endurecido o quedado pegada a las paredes de la lata. ¡Va! No seáis tímidos o cobardes, reconoced que metíais el dedo, os lo chupabais y lo volvíais a meter una y otra vez, pero sin tener en cuenta, que el volumen de leche iba bajando, mientras cometíais el pecado de la gula incontrolable. La verdad, no tengo conocimiento de nadie que se hubiera puesto enfermo a causa de la infinidad de bacterias que se multiplicaban en el interior de aquel bote. Tal vez si que hubo enfermos de atracón por ingesta desmesurada, pero eso quedaba en secreto. Sí, dolía la tripa, ya se pasaría. El placer obtenido valía la pena incluso aceptando el riesgo de ser descubiertos.

Leche condensada densa, muy dulce, con toda la grasa y que aquí en Valencia servía, entre muchas otras cosas,  para preparar el riquísimo “bombón”, un café servido en un vasito pequeño de cristal con un dedo generoso de leche condensada en la base.

Tengo que reconocer, pero sin avergonzarme por ello, que yo soy una de vosotros desde que me acuerdo, porque en casa, tal vez por pasarse de golosos, nuestros desayunos eran una gran taza en la que nos ponían una buena ración de leche condensada, después trozos de pan duro y por encima malta caliente. En invierno en aquellos lares hacía mucho frío y se agradecía. Con esos inicios, ¿cómo os creéis que sienta que te prohíban el azúcar, las grasas, los hidratos en exceso? pues fatal, qué os voy a contar si mi blog es muestra de dietas estrictas. Así y todo, como mi amor desmesurado por la leche condensada no ha cambiado, intenté experimentar y conseguí preparar una Leche condensada desnatada y sin azúcar, utilizando la TMX que intentaré mejorar.

Como tenía que pensar una receta para En buena onda, proyecto que comparto junto a mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil, quise probar a ver si conseguía un buen resultado en el microondas. El experimento ha funcionado a la primera probando con cantidades diferentes a las de la otra receta y tardando mucho menos tiempo, sin ensuciar nada. 

Queda más espesa, se mantiene densa y está deliciosa. Es muy importante comprobar que la leche en polvo no tenga grumos. En la TMX se deshacen durante la preparación. Para evitarlo, porque no es agradable encontrarlos, bastará con triturar previamente la leche en polvo o hacerlo cuando la tengamos preparada y aún caliente. De esta forma, nos aseguramos que no queda ni uno. ya que no sólo son molestos, sino que al deshacerse en la boca, siguen siendo leche en polvo seca. Queremos una leche densa, cremosa y de textura fina. 

Utilizar una leche en polvo de calidad marca la diferencia. Si además, pasa la prueba de no disolverse al verter el café caliente por encima en el “bombón”, un punto más a su favor. Mirad el "bombón" de la foto, seguía igual al cabo de las horas. ¡Ánimo golosones y goloonas! ¡Probadla!

Mi amiga y compañera Elisa ha cocinado unos Calabacines rellenos. Seguro que están para chuparse los dedos. Me voy corriendo a visitarla. Es temporada de calabacines, seguro que nos da ideas.

Os esperamos cada mes en En buena onda y como siempre, os agradecemos vuestras recetas y visitas. Siempre aprendeos unos de otros y nos encanta. Que terminéis de pasar un buen mes de julio. Utilizad más el microondas que en verano, es un gran compañero en la cocina.

Deseo que esta leche condensada os sirva, os guste y podáis pecar sin tanta culpa.
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Ingredientes para 1 bote de unos 250 g y un poco más

- 245 g de agua mineral
- 200 g de  azúcar de abedul  o azúcar
- 240 g de leche en polvo (desnatada)

* un bol grande apto para microondas (el mío de cristal)

Preparación en microondas

- Poner en un bol apto para microondas el agua y el  azúcar de abedul o azúcar. Programar 2 minutos a 750 W. Se tiene que haber disuelto. Remover.

- Añadir la leche en polvo y mezclar bien con unas varillas manuales. Poner el bol de nuevo en el microondas y volver a programar 2 minutos a 750 W. Volver a remover bien con las varillas. Si quedan grumos de la leche, es mejor utilizar una batidora eléctrica.

- Verter la leche condensada en un recipiente con tapa y dejar que se enfríe. Cuando esté fría, introducirlo en la nevera. Con el frío espesa.
Notas:

- Siempre compro una buena leche en polvo. No es barata, pero la venden en paquetes grandes y dura bastante.

- La leche condensada se conserva perfectamente y bastante tiempo en la nevera, pero si la preparamos tan rápido, no es necesario hacer mucha cantidad.

- Seguro que si en vez de utilizar edulcorante, la hacemos con azúcar o con leche entera, el resultado cambiará y espesará mucho más. Os recuerdo que cualquier edulcorante consumido en exceso, puede provocar diarreas y gases.

- El dulzor, depende del paladar de cada uno. Está dulce, pero no en exceso. También muy densa y se puede aligerar añadiendo un poco más de agua.

Bon profit!

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Blinis de queso, boletus y piñones

 

En el mercado al que voy más, desde que salgo a comprar dejando un poco de lado al supermercado y  la compra on-line, hay una parada que suele tener exquisiteces. No está en el interior del edificio, sino en la calle. Las vendedoras son muy amables y además de calidad y unos precios un poco caros, de cuando en cuando, nos ofrecen productos que no suelen tener. Lo que más recuerdo fueron unas cerezas enormes que eran para importación. Las tenían en una cajita preciosa, separadas unas de otra como si se tratase de un cuadro, parecían de cera. Me dijeron cuando pregunté, que les había costado que se las vendieran porque si son para importación, no lo suelen hacer. No recuerdo cuánto valían, lo que ellas querían era vender la cajita entera y no puedo asegurar si habían conseguido comprar más de una.

Suelen tener setas en temporada y de cultivo y el otro día vi unos preciosos y enormes boletus mirándome e incitándome a comprar. ¿Qué valen 3 o 4 boletus? Me hice un regalo especial porque me lo merezco y se vinieron conmigo sin saber muy bien qué iba a hacer con ellos.

Recordé que tengo en casa una botella de aceite de oliva virgen extra ecológico de Casa Albert aceites y que me lo recomendaron para verduras y hortalizas asadas. Nada mejor que estrenarlo con unos boletus. Como quería que no estuvieran solos en la mesa, preparé unos blinis a los que les añadí uno de los boletus y un poco de queso sin nada de grasa. En poco tiempo, tenía lista una comida completa, sana, diferente… es tan sencilla, que casi cuesta más escribir esta entrada. 

Muchos blogs ya se han despedido de la blogosfera o sólo siguen compartiendo por las redes sociales, en mi caso, después de 10 años de trayectoria, no he cerrado nunca y tal vez es la época del año en la que suelo tener más visitas. Lo que sí que voy a hacer es tomármelo con más calma e iré publicando cuando pueda, sin crearme obligaciones, tan sólo los días en los que tengo que publicar los proyectos 1 +/-100, desperdicio 0 y En buena onda. Hoy es lunes y como el viernes, no compartí nada con vosotros, cambio de día y comparto esta receta.

Espero que os guste esta combinación. Es un plato ideal para el verano y si no tenéis boletus, podéis sustituirlos por otro tipo de seta de cultivo.
Ingredientes 2 personas

Para los blinis

- 50 g de harina de repostería
- 10 g de harina de espelta integral
- 1 cucharadita de levadura química tipo Royal
- 60 ml de leche (desnatada)
- 1 pizca de sal
- 1 huevo ecológico M
- 1 cucharada de queso blanco 0% mg
- 1 cucharada de piñones ibéricos
- 1 boletus

Además, 3 o 4 boletus y aceite de oliva virgen extra ecológico de Casa Albert aceites.

Antes de empezar…

- Limpiar los boletus si tienen un poco de tierra con un pincel. Los míos estaban perfectos. Cortar uno de los boletus en trocitos menudos y lonchear el resto con un cuchillo afilado. Reservar.

Preparación en TMX

- Poner todos los ingredientes en el vaso excepto los trocitos de boletus y los piñones. Programar, 20 segundos, velocidad 6.

- Incorporar los trocitos de boletus y los piñones, después mezclar con la espátula. Dejar reposar unos 10 minutos.
Preparación tradicional 

- Poner en un bol la harina y la levadura junto con la sal. Mezclar cuidando de que no quede ningún grumo.

- En otro bol, batir el huevo, añadir la leche y el queso blanco. Agregar la mezcla del otro bol y mezclar hasta que esté todo bien integrado. Incorporar los trocitos de boletus y los piñones.
 
- Remover y dejar reposar durante unos 10 minutos.

Cocción

- Poner a calentar una sartén a fuego vivo. Cuando esté caliente, añadir un poco de aceite e ir cociendo los blinis de dos en dos. Cada blini lo formaremos con 2 cucharadas soperas de masa.

- Asar por un lado hasta que se formen burbujas, dar la vuelta y cocer por el otro lado. Es importante que estén hechos para que no sepan a harina.

- Ir sacando los blinis de la sartén e intentar mantenerlos tapados y calientes. En la misma sartén ir agregando los boletus hasta que se doren un poco.

- Servir los blinis de boletus con los boletus asados. Rociar éstos con aceite de oliva y un poco de pimienta. Se pueden acompañar también con más queso fresco o un queso curado rallado por encima de cada blini.

Notas:

- Se puede utilizar sólo harina de trigo u otro tipo de harina diferente a la espelta.

- Si en vez de utilizar dos cucharadas de masa, hacemos los blinis con una, serán un aperitivo perfecto. También se puede obviar la levadura de repostería si no se tiene.

- Los boletus se pueden sustituir por otro tipo de seta.

Bon profit!

Mini clafoutis de cereza y queso



Estos mini clafoutis los hice tras pensar mucho qué receta iba a presentar para la celebración del segundo aniversario de un grupo de Facebook en el que me siento muy a gusto. Eva, su administradora trabaja mucho cada día para dinamizarlo y ha convocado a todos los miembros que quieran participar a elaborar una receta especial. Yo no puedo estar muy activa en el grupo porque tengo un blog y eso me dificulta mucho participar en todas y cada unas de las propuestas. Así y todo, he querido presentar una de mis recetas. No puedo competir con unas tartas que quitan el hipo, pero como yo no soy una buena repostera, ni puedo tomar azúcar, mi aportación tiene que ser siguiendo mi forma de cocinar dulce. Una receta sin azúcar, sana, sencilla y preparada con todo el cariño.

Esta receta es la que os comenté que había perdido las fotos y las repetí al día siguiente, tal vez, los clafoutis ya no tienen el mejor aspecto, pero estaban todavía esponjosos, por eso, me alegré de poder repetirlas y, a pesar de tener que volver a realizar el trabajo, quedaron creo, igual de bonitas.

Es temporada de cerezas todavía y he elegido una receta favorita que ya estaba en mi cocina con otro tipo de frutas e incluso salada. Los Bombones de cafloutis de fresa son una delicia y se pueden elaborar también con cerezas. El Cafloutis de tomates cherry asados y quesitos y el Clafoutis de tomates cherry, requesón y pimiento asado todo un éxito. Faltaba el de cerezas que es el más famoso y he preferido presentarlo en formato mini. Así queda muy bonito y si te comes uno, da un poco de pereza repetir ¿o no?

Espero que le guste a Eva y a quien me lea y os recomiendo que lo probéis porque es de lo más sencillo.
Ingredientes para 6 unidades

- 3 huevos ecológicos M (131 g)
- 40 g de harina de trigo
- 80 g de azúcar de abedul o azúcar
- 125 g de bebida vegetal o leche (usé bebida de avena ecológica)
- 70 g de queso fresco 0 % mg
- 24 cerezas
- mantequilla para untar los moldes

* una bandeja metálica para 6 muffins diámetro cavidad 6,5 cm.

Antes de empezar…

- Lavar las cerezas y deshuesar 18, dejando las otras 6 con hueso y rabito.

- Sacar los huevos y el queso de la nevera con antelación.

- Si no se tiene enchufado el horno para otra preparación, como en mi caso, precalentarlo a 180º.

- Untar los moldes con mantequilla. Reservar.

Preparación en TMX

- Colocar en el vaso los huevos, la harina, el azúcar de abedul o azúcar, el queso y la bebida vegetal o leche. Programar, 5 segundos, velocidad 5. Obtendremos una mezcla homogénea.

Preparación tradicional

- Verter en un vaso de robot o batidora todos los ingredientes excepto las cerezas y batir hasta obtener una mezcla homogénea.

- Si no se tiene este tipo de robot, batir los huevos con el azúcar de abedul o azúcar, el queso y la bebida vegetal o leche. Después, ir incorporando la harina poco a poco mientras se bate manualmente. Cuando obtengamos una mezcla sin grumos y homogénea, esta lista.
Horneado

- Repartir la mezcla en los moldes intentando que el reparto sea uniforme. Será como un dedo de mezcla para cada uno.

- Repartir 3 cerezas sin hueso en cada uno y una entera en el centro.

- Hornear durante 20 minutos a 180º y de 5 a 10 minutos a 170º o hasta que se doren, pero no demasiado.

- Dejar enfriar un poco y desmoldar con mucho cuidado. Se puede espolvorear un poco de azúcar glas por encima.

Notas:

- Durante el horneado crecen mucho y al sacarlos del horno, se hunden. Si son sin azúcar, es más fácil que se doren antes. Como he indicado más arriba, las fotos las tuve que repetir al día siguiente y los clafoutis ya tenían el mismo aspecto que acabados de hornear. También es necesario añadir, que si son sin azúcar, este tipo de masas, no queda igual que si lo llevan y también afecta el no poder espolvorear azúcar por encima. 

- Si en lugar de utilizar moldes individuales hacemos un cafloutis grande, se pueden añadir muchas más cerezas. También será mejor doblar la cantidad de ingredientes.

Bon profit!

Bacalao con patatas y cebolla para guarnición, 1 +/-100 desperdicio 0



Esta receta es la última en la que utilizo un bacalao espectacular que compré antes del confinamiento en un viaje corto a Tortosa. Entré en el mercado y no me pude resistir. Quedaban tres trozos, los desalé, pero se me complicaron las cosas y para que no se estropeara, los congelé. Es la mejor opción porque el bacalao se conserva perfectamente y al descongelarlo, no notamos ninguna diferencia. Ya hice lo mismo con el que utilicé en la Tarta integral de bacalao. Era también una receta de aprovechamiento y estaba tan buena, que no quiero que la perdáis de vista.

Después de publicar esa tarta, gané bacalao en un sorteo de Instagram y como era mucho, pregunté si se podía congelar seco, pero me dijeron que lo mejor era desalarlo y congelarlo, justo lo que yo ya había hecho en pequeñas cantidades. El del sorteo todavía no lo he abierto, pero ya sé que el consejo funciona y lo que no sabía era que no se debe congelar salado porque se ablanda.

La receta de hoy es un invento que surgió experimentando en el microondas y que es realmente una delicia. Puede valer como guarnición o aumentar cantidades y servirlo como plato único. Con las que utilicé, nos vale para dos o tres raciones no muy grandes.

Los ingredientes, de mucha calidad y el aceite de oliva virgen extra de calidad superior. El punto de sal es a gusto de cada uno y de eso dependerá el tiempo que lo tengamos en agua.

Si sois amantes del bacalao, estoy segura de que os va a encantar.

Creo que es la receta ideal para iniciar las aportaciones para mi proyecto 1 +/-100, desperdicio 0 de este mes de julio. Como la totalidad de la preparación es en el microondas, la colgaré también en nuestro proyecto, En buena onda, en el que cada mes compartimos recetas cocinadas en este electrodoméstico.

Para ver las recetas y resto de aportaciones del mes de junio, pinchad aquí. Cada mes seguimos batiendo récords tanto de participación, como de visitas a los blogs participantes. Me hace feliz saber, que tras tres años, 1 +/-100, desperdicio 0 os interesa y os es de utilidad. Gracias a todas mis amigas y compañeras blogueras porque siguen regalándonos maravillas.

Os doy las gracias y os espero de nuevo, agradezco vuestras visitas.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 y En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consisten los proyectos, pinchad en los enlaces o en los logos. Os invito a participar.

Ingredientes

- 300 g de bacalao desalado
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra DOP Flor de Espadán Casa Albert
- un poco de agua
- 50 g de zumo de naranja
- 120 g de cebolla dulce ecológica
- 140 g de patata ecológica
- pimienta de colores

Antes de empezar…

- Desalar el bacalao durante tres días como mínimo, cambiando el agua varias veces al día.

- Pelar la cebolla y cortarla en brunoise. Lavar y pelar la patata y cortarla de la misma forma.

- Exprimir la naranja.
Preparación en microondas

Cocción del bacalao

- Poner los trozos de bacalao desalado en un recipiente apto para microondas y con tapa. Verter un dedo de agua más o menos y una cucharada de aceite. Programar, 4 minutos a 750 W. Comprobar la cocción, porque dependerá del grosor del bacalao y del tipo de microondas. Es importante que no quede seco, ni tampoco crudo. Dejar que se enfríe un poco y sacar con cuidado el bacalao dejando el jugo en el recipiente.

- Cuando esté totalmente frío, desmenuzarlo en trozos ni demasiado grandes, ni demasiado pequeños.

Preparación del resto de la receta

- Agregar al jugo de cocción la cebolla, una pizca de sal, la otra cucharada de aceite y el zumo de naranja. Programar, 6 minutos a 750 W y con el recipiente tapado. Es mejor parar la cocción a la mitad y remover la cebolla. Pasado el tiempo, comprobar la cocción. La cebolla debe estar casi hecha. Si está dura, programar algún minuto más a la misma potencia.

- Agregar la patata y cocinarla sin la tapadera durante 10 minutos a la misma potencia. También ir parando la cocción y remover comprobando el punto de cocción. Siempre dependerá del tipo de microondas y del tamaño de la verdura.

- Cuando esté hecha la patata, añadir el bacalao desmenuzado y un poco de pimienta. Servir caliente, templado o frío. Al día siguiente sigue estando rico.

Bon profit!

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1 +/-100, desperdicio 0

Bebidas refrescantes para el verano

 


En estos últimos días, he cocinado bastante, pero no me ha gustado el resultado de algunas de las preparaciones, aunque lo más raro me ocurrió ayer. Tras cocinar y hornear una receta dulce, hice las fotos durante un buen rato y no sé la razón, pero no me aparecen en la tarjeta de la cámara. No me voy a calentar la cabeza, es lo mejor, pero cabrea porque el postre estaba rico y las fotos creo que quedaron chulas. Por lo demás, el tiempo invertido, también se ha perdido.

Este tipo de cosas ocurren más de una vez a los que administramos un blog, pero como en cualquier cosa en la vida, hay que volver a intentarlo. El calor que ya está aquí, aunque no demasiado fuerte, tampoco ayuda y apetece menos meterse en la cocina.

Como el último recopilatorio, ¡Al rico helado! estoy comprobando que os encanta, os propongo otro de bebidas refrescantes. Me apetece recordaros algunas de las que ya están en Thermofan. Espero que también os guste éste y os sea de utilidad.

¡A refrescarse!

Bon profit!

Crema helada de mandarina y pera asada, 1 +/-100 desperdicio 0

 

En otras ocasiones os he comentado que tengo un amigo médico al que le regalan todo tipo de cítricos. Hay más de una receta, especialmente helados, en los que los he usado. Ahora, ya no me trae nada porque ya no está en el mismo pueblo, pero como ha conservado amigos, el otro día, le regalaron unas mandarinas y apareció por casa con una bolsa bastante grande. Mi pregunta fue si estaban buenas ya que en junio, no suelo ver mandarinas, pero me explicó, que ahora hay variedades diferentes. Ni idea tenía, ni le importaba de qué clase eran. Lo que sí que dijo es que estaban dulcísimas, pero tenían pepitas. No me las podía comer todas y como ya sé que el zumo edulcorado, se congela perfectamente y con buen resultado, podría exprimirlas y congelar. Esa fue la primera idea, aunque duró poco al ver en la nevera unas peras asadas que tenía que gastar más pronto que tarde. ¿Qué podría ocurrir si no congelaba el zumo y preparaba un helado con la pera, pero sin congelar ninguno?

Así que me puse a exprimir las mandarinas, colé el zumo y trituré todo con el fin de congelar la mezcla y ahorrarme trabajo poniéndola en cubiteras. Imagino que sabéis que los helados se deben edulcorar más, porque al sacarlos del congelador para comerlos, pierden dulzor. A pesar de eso, como las mandarinas y las peras asadas, estaban muy dulces, no quise añadir mucho azúcar de abedul para que predominara el dulzor de la fruta y no quedara demasiado dulzona la crema.

Busqué en el blog la Espuma de melocotón helado y la Espuma de sandía helada. Esta receta estuvo muy de moda hace años entre los usuarios de la TMX y me apeteció repetirla con estos sabores. Está muy rica y al saborearla, se pueden apreciar ambas frutas. Si no tenéis mandarinas, podéis sustituirlas por naranjas. También podéis aumentar el dulzor y utilizar dos claras de huevo en lugar de una.

Como aproveché las mandarinas y el resto de peras asadas, esta crema helada, se va a acompañar al resto de recetas de mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes de junio.

Serviros a vuestro gusto.
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Ingredientes

- 300 g de zumo de mandarina
- 200 g de pera asada
- 100 g de azúcar de abedul o azúcar
- 2 claras de huevo (sólo puse 1)

Antes de empezar…


- Exprimir el zumo de las mandarinas. Reservar.

- Si no tenemos asadas las peras, lavarlas, hacerles un corte a lo largo y asarlas en el horno o en el microondas. Cuando estén frías, pelarlas, partirlas por la mitad y quitarles el corazón. Después, cortarlas en trozos. Reservar.

- Sacar los huevos de la nevera y separar las claras de las yemas.

Preparación en TMX

- Pulverizar el azúcar de abedul o azúcar durante 15 segundos a velocidad 10. Bajar los restos con la espátula.

- Añadir los trozos de pera y verter el zumo de mandarinas. Programar, 10 segundos, velocidad progresiva 5/10. Si no está totalmente triturado, añadir unos segundos más a la misma velocidad. Bajar los restos con la espátula.

- Como la fruta no está congelada, verter la mezcla en un recipiente, taparlo e introducirlo en el congelador. Cada hora, sacarlo e ir picando con un tenedor. Cuando tengamos una mezcla tipo granizado, estará lista.

- Colocar la mariposa, agregar la mezcla y después las claras. Programar, 3 minutos, velocidad 3 y ½.

- Verter en copas y servir en seguida.
Notas:

- Hay que tomarla en seguida porque si no, se estropea. Yo la vertí en los vasos para poder introducirlos en el congelador y poder hacer las fotos.

- Sacia mucho así que si la queréis más ligera, podéis añadir sólo una clara como hice yo, pero la textura será un poco diferente.

- Una vez hecha, se puede congelar, aunque ya no conservará la textura de mousse, obtendremos un rico helado.

- No pongo la preparación tradicional porque es una receta específica para TMX. La idea para hacerla sería seguir todos los pasos de la misma forma y después, agregar las claras batidas espumosas, sin montarlas. No aseguro que el resultado sea el mismo, pero por probar…

Bon profit!

Crema untable de atún en salsa de tomate, 1 +/-100 desperdicio 0

 

Desde el inicio de la pandemia, las reuniones sociales y familiares han brillado por su ausencia en mi vida. Cuando se relajaron las medidas, tampoco asistí. Ahora, con la vacunación, tuve la suerte de poder reunirme con los compañeros y compañeras del Club de cine y literatura de la localidad en la que vivo. Hemos estado desde octubre, leyendo y viendo pelis, pero las reuniones han sido por Skype hasta hace poco tiempo. Ya el mes pasado, vino a mi casa parte del grupo y tuvimos una merienda en el jardín tomando las medidas oportunas. Lo pasamos de lujo.

El pasado viernes, Amparo, nuestra coordinadora, organizó una visita para conocer el pueblo en el que vivimos la mayoría y después cenamos juntos y tuvimos la suerte de poder disfrutar de la actuación de un cantante local. Vino sin cobrar y por eso, quiero compartir el vídeo grabado en Sagunt por él y su grupo, “Bendita locura”, la canción de su primer single se llama Flores de madera. Gracias Pablo por tu generosidad y gracias a Amparo porque nos ha hecho vivir la lectura y el cine desde muchos puntos de vista. Hemos analizado cada obra y cada película, intercambiando nuestras opiniones y puntos de vista. También nos ha puesto retos de lo más interesantes y en alguno de ellos, hemos tenido que escribir. Os mostraré cuando pueda, la receta que preparé para ese día. Se trataba de cocinar algo unido a alguien importante que esté presente en nuestros recuerdos de cocina. ¿Y por qué ese reto? Porque habíamos leído la Sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey. A mí me queda por ver la película. No me salieron bien las fotos y he preferido repetir la receta cuando me sea posible.

Como veis, a pesar de pandemias o de los problemas que cada uno tenga, leer y todo lo que a partir de la lectura, disfrutamos y compartimos, se ha convertido en una actividad lúdica, interesante y sobre todo, ha contribuido al inicio de buenas relaciones de amistad. Tenedme mucha envidia de la sana.

Pues como os decía, el pasado viernes, compartimos cena informal a la fresca, al lado del mar, en el mismo paseo marítimo. Nadie dio la orden de traer nada, pero todo el mundo contribuyó de una forma u otra obsequiando delicias dulces y saladas. Ese día no tenía mucho tiempo y pensé que una crema untable preparada en la TMX, era mi mejor opción. Al ver en el supermercado las latas de atún en salsa de tomate, tuve claro que el tomate animaría en color y sabor al atún y no me equivoqué. Añadir las pipas, fue arriesgado y por eso no me pasé poniendo muchas, pero si queréis mi opinión, la próxima vez, añadiré bastantes más. Se aprecia el sabor del requesón y la crema mejora en textura cuando pasa unas horas en frío.

Para llevarla, aproveché los mismos botes del requesón, los lavé y como tienen tapa, hicieron su función de maravilla. Un reciclaje, como no podía ser menos. El pan que llevé lo compré en el super, algo impensable en mí, pero es que mi día no dio para más. La crema es tan fácil que lo único que tenéis que hacer es ir al supermercado valenciano que empieza por M y buscar los ingredientes. Si no está en vuestra zona, intentad encontrar latas de atún con tomate o cambiad el atún con tomate por atún con otra cosa o atún en aceite a secas. 

Con estas cantidades llenamos los dos botes de requesón y un resto que se quedó en casa y es el que podéis ver en las fotos. No iba a dejar de publicar una receta tan fácil y que es perfecta para el verano. Espero que os guste.

Como reciclé los dos recipientes de plástico con tapa del requesón, me parece que es una buena idea, añadir esta crema, al resto de aportaciones de mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 y En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consisten los proyectos, pinchad en los enlaces o en los logos. Os invito a participar.

Ingredientes

- 240 g de atún en salsa de tomate (3 latas peso sin escurrir)
- 300 g de requesón
- 40 g de pipas de girasol peladas y sin sal
Preparación en TMX

- Poner en el vaso el atún en salsa de tomate sin escurrir. Añadir el requesón y programar, 10 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula.

- Agregar las pipas y programar, 30 segundos, velocidad 5. Si os gusta más triturada, repetir la operación el mismo tiempo y velocidad. Remover con la espátula.

Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un robot o procesador el atún en salsa de tomate sin escurrir. Añadir el requesón y triturar hasta obtener una textura untable.

- Agregar las pipas y volver a triturar unos segundos más. Si os gusta más triturada, repetir la operación el mismo tiempo y velocidad. Remover con una espátula.
Notas:

- No escurrí el aceite de la salsa de tomate pero se puede hacer y añadir en su lugar, una cucharada de aceite de oliva.

- La crema endurece con el frío y su textura cambia.

- Se pueden añadir más pipas. Muy recomendable.

Bon profit!

Masa Fermentada. Aula de pan


Hace ya unos años, publiqué esta masa en mi otro blog Recetas BBSS. Allí fue donde inicié el Aula de Pan y he ido ampliando entradas en Thermofan ya que el otro blog quedó parado. He copiado exactamente la entrada, pero he vuelto a hacerla para mejorar las fotos y utilizarla de nuevo en otro pan diferente. La única  modificación ha sido reducir la cantidad de levadura fresca, porque hace calor y porque ahora ya no añado tanta. Más abajo, os pongo los panes que entonces horneé usando masa fermentada.

***

Cuando elaboramos nuestro propio pan o cualquier masa, se puede utilizar un método directo, es decir, un método que no lleva ninguna preparación previa antes del amasado propiamente dicho: 

- Se utiliza la totalidad de agua, de harina y de otros ingredientes, se mezclan y se amasan. 

También se puede utilizar un método indirecto, es decir un método en dos etapas: 

- Se prepara primero un pre-fermento (starter en inglés, sponge en francés…) con una pequeña parte de los ingredientes y bastantes horas después, se incorpora esta preparación al resto de agua, harina y levadura necesarias para la elaboración de la masa. 

En nuestra Aula de Pan, hoy vamos a hablar de otro método indirecto: cómo preparar y utilizar la masa fermentada (pâte fermentée en francés y scrap-dough, old dough o pre-fermented dough en inglés). Ya tenemos en nuestra Aula, la Biga y el Poolish.

La realización de un pan de masa fermentada hecha en casa es accesible a todos a un costo mínimo y con muy poco equipo. Por eso, no puede faltar en nuestra Aula de Pan 

La masa fermentada fue inventada por Pr Calvel (1913 – 2005); es como una masa madre rápida, un prefermento que contribuye a mejorar el resultado final del pan; aumenta su sabor, facilita la digestión y que contribuye a que el pan se conserve mucho mejor. El leudado del pan se puede reducir durante la primera fermentación ya que esta masa ya ha fermentado. 

Podéis utilizar dos técnicas: 

- La primera es guardar unos 100 g de masa de otro pan anterior. También se le llama “masa vieja”. Puede conservarse unos 6 días en el frigorífico envuelta en papel sulfurizado que envolveremos a su vez en papel film. Se puede congelar. La masa se envuelve primero en papel sulfurizado y después se envuelve de nuevo en papel de aluminio, sin apretar. ¿Por qué sin apretar? con el fin de que si la masa crece tenga espacio. 

- Si la masa es congelada, la noche antes o unas horas antes, se saca del congelador y se añade a la masa de pan cuando haya vuelto a levar. Si no lo es y la hemos reservado en la nevera, se saca y se deja a temperatura ambiente unas dos horas para que leve. 

Si queréis tener siempre masa vieja en vuestro congelador, cuando hagáis pan, "robad" unos 80-100 g de masa y congeladla tal y como os he explicado. Esta cantidad se puede utilizar para panes con 500 g de harina. 

Puede conservarse hasta 3 meses. En este pan que publiqué, podéis ver otra receta con masa vieja. Por lo tanto, si la elaboráis y sólo utilizáis la mitad, podéis guardar en la nevera el resto, o la podéis congelar. 

En la próxima entrada de mi Aula de Pan, os mostraré otro pan con masa fermentada.
Ingredientes 

- 10 g de levadura fresca 
- 1 cucharadita de azúcar (opcional)
- 100 ml de agua mineral templada 
- 170 g de harina de trigo 

Preparación tradicional 

- Colocar en un bol la levadura fresca desmenuzada. Hay que tener en cuenta que la levadura tiene que estar a temperatura ambiente. 

- Agregar el agua tibia y el azúcar (si se usa). Mezclar hasta que la levadura esté bien disuelta. 

- Incorporar la harina poco a poco mezclando con la cuchara de madera hasta que esté totalmente integrada y se forme una bola que se despegue de las paredes del bol. 

- Pasar la bola de masa a un bol untado con aceite. Tapar con film transparente y dejar fermentar a temperatura ambiente hasta que duplique su volumen o prepararla la noche antes y dejarla en la nevera. Al día siguiente, sacarla y dejar que vuelva a doblar su volumen. En esta foto podéis verla justo acabada de preparar y en la anterior, cómo ha leudado al cabo de dos horas con una temperatura ambiente de 26º.

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Recetas publicadas en el blog Recetas BBSS, todos estos panes llevan masa fermentada en mayor o menor cantidad. Si los repitiera ahora, reduciría la cantidad de levadura en la masa de pan, porque no es necesaria tanta. Elaborados para el 5º Reto BBSS, un reto con mucha miga. No os lo perdáis. Hay 37 panes presentados por blogs amigos.

Mantequetes, panecillos valencianos. También publicados en Thermofan.
Pan con restos de harina y masa fermentada
Panes sin amasado con sésamo
Pan dulce de chocolate y mandarina
Notas:

Por si queréis saber más sobre Raymond Calvel, os hablo un poco de él.

- Raymond Calvel nació en 1913 en la región de Tarn, en el suroeste de Francia. En la década de los 30, era aprendiz de panadero, trabajaba en Toulouse y estudiaba en la École des Grands Moulins de París. En la primavera de 1935, ingresó a la Escuela Francesa de Fresado en París, que pasó a llamarse ENSMIC (École Nationale Supérieure de Meunerie et des Industries Céréalières) en 1971. 

- Químico de formación, adoptó un enfoque moderno para preservar y mejorar el arte antiguo de la panificación. 
  • Indicó que para el mejor rendimiento de la levadura, la cantidad de sal utilizada en una receta de pan debía ser del 1,8% del peso de la harina.  Señaló que para los panes que fermentan lentamente, por ejemplo, los de Masa Madre, lo importante no era la cantidad de gluten, sino su calidad. 
  • Destacó por sus estudios sobre las diferencias entre la harina de trigo europea y estadounidense y el desarrollo de la autolisis, un proceso de amasado previo para relajar el gluten, que facilita que la masa sea más flexible y fácil de moldear.
- R. Calvel defendió el respeto de las dos fases de la fermentación, en los que un generoso aporte de masa previamente fermentada, para él, es uno de los secretos del sabor del pan. 

- Conociendo perfectamente todos los métodos de fermentación, R. Calvel, desde abril de 1967, defendió las "culturas de los fermentos". 
  • En 1970, el profesor criticó severamente las fermentaciones aceleradas y la masa "atiborrada de levadura". Sabedor de que todo esto llevaba tiempo, y que muchos, no iban a compartir su opinión, volvió a proponerlo en abril de 1980 en su famoso editorial "¿Rápido y bueno?" "hacerlo antes de que sea difícil de hacer después". 
  •  Ese mismo año, R. Calvel también prestó un gran servicio a la profesión al publicar un estudio muy consistente sobre el pan con levadura natural.
- En la década de los 50, trabajó activamente en los procesos de fabricación de los “biscottes”. Se le solicitará frecuentemente como asesor por parte de las “biscotterie” francesas. 

Si queréis saber algo más sobre este profesor, la podéis ampliar, pinchando aquí.