Pollo alegre. Tres libros locuelos

         

Estamos desbordados de noticias. Lo que tenemos que hacer es leer más novelas.
Oído en la radio.


Hoy es 23 de abril, Día del libro. Como maestra y como amante de la lectura, he celebrado esta festividad muchas veces y de muchas maneras. En el blog, he regalado libros, los he sorteado o he publicado recetas de libros de cocina. En esta ocasión, la celebración es diferente y no he tenido yo te la idea. 

¿Os acordáis de los Bombones de chocolate puro y praliné?. Fue mi propuesta para celebrar S. Valentín #trescorazoneslocuelos. Mis amigas Maggie, El cajón desastre de Maggie y Pepi, Sopa de sopa, se unieron y publicamos tres recetas de bombones. Para esta ocasión, fue Maggie, la que nos invitó a celebrar el día del libro y nos indicó las pautas. Los hashtags, #treslibroslocuelos #diadellibro. 

Cada una teníamos que elegir un libro, pero que no fuera de recetas, un libro en el que la receta esté explicada en él o tenga relación con la trama. Podía ser adaptada a nuestro gusto, si así lo considerábamos oportuno. 


A mí me costó mucho decidirme porque tenía muchas recetas que me gustaban. Tengo desde hace años un libro muy especial en casa, Afrodita de Isabel Allende. Esta receta de pollo me pareció divertida y diferente. Para seguir en la misma línea de experimentación, cociné de nuevo en mi cocotte. Pero para los que queráis la receta original, os la añado también en la entrada.

Tenía una pechuga de pollo campero en el congelador y fue lo que utilicé, pero creo que para que quede más jugoso, sería mejor el contramuslo o muslo, previamente deshuesados. En la preparación original, se hornea en una bandeja de vidrio, pero yo introduje mi cocotte en el horno con el fin de que no se resecara tanto el pollo. La tapa de la cocotte, transfiere humedad al guiso.

En lugar de utilizar espinacas, aproveché una berenjena ecológica que tenía a punto de estropearse y los tomates también ecológicos. El tocino no dudo que le conferirá al plato un toque delicioso, pero no forma parte de mi dieta. Mezclar maíz, vinagre, nuez moscada, yogur, nata… aporta al plato un sabor novedoso para mí. Probaré esta receta de nuevo, pero con las espinacas. De todas formas, colocar medio kilo de espinacas frescas crudas al horno, creo que es muy arriesgado, ¿no os parece?

Una combinación de ingredientes sana y agradable al paladar. Además, la autora considera que, como no podía ser de otra forma, los ingredientes son afrodisíacos...

Feliz de haber aceptado este reto para celebrar el día del libro junto a mis dos buenas, "mejores" amigas. El próximo, le toca a Pepi.

Como para preparar este Pollo alegre, reciclé ingredientes, lo añado a mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes.

Feliz día y a leer. Objetivo “más lectura” modo ON.
Ingredientes

Os indico entre paréntesis, los ingredientes de la receta original.

- 200 g de pechuga de pollo campera (2 tazas de carne de pollo) cortada en trozos grandes
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 tajadas de tocino ahumado picado (no lo puse)
- 2 dientes de ajo picados (1 diente de ajo) 
- 1 cucharada de perejil cortado (no lo indica)
- 50 g de maíz (1 taza maíz fresco)
- 1 cucharada de crema de vinagre de manzana (vinagre al estragón)
- 200 tomates BIO (2 tomates grandes) pelados y cortados en rebanadas
- 1 yogur natural
- 90 g de leche evaporada (½ taza de crema espesa)
- 100 g de berenjenas BIO (500 g de espinacas frescas sin tallo) 
- sal, pimienta negra y nuez moscada 


Antes de empezar…

- Cortar el pollo en trozos grandes.

- Pelar el ajo, quitarle el germen y cortarlo en rodajitas.

- Lavar la berenjena, cortarla en rodajas y ponerla en un recipiente. Espolvorear sal por encima para que no amargue.

- Pelar los tomates y cortarlos en rodajas.

- Picar hojas de perejil menudo y reservar un poco para decorar.
Preparación en cocotte 

- Poner el aceite en la cocotte. Cuando esté caliente, agregar el pollo y sofreír hasta que esté dorado. Reservar. 

- Añadir el maíz, el ajo y el vinagre. Tapar la cocotte y cocinar a fuego suave durante 15 minutos. Sacar del fuego y reservar. 

- Batir el yogur con la leche crema, la sal y la nuez moscada. Verter en la cocotte y mezclar con con los jugos de la olla. 

- Cubrir con las rodajas de berenjena. Salpimentar. Colocar por encima las rodajas de tomate y rociar con aceite crudo. 

- Tapar la olla e introducirla de nuevo en el horno. Cocinar durante 15 minutos a 200º. El tiempo dependerá del tipo de berenjena y del grosor de las rodajas de berenjena y tomate, también, del tipo de horno. 

- Comprobar la cocción y dorar los tomates cocinando unos minutos más sin tapa. 

- Espolvorear perejil picado por encima y servir caliente o templado.
Preparación receta original 

- Freír el tocino y los trozos de pollo en aceite hasta que se doren. 

- Añadir el maíz, el ajo y el vinagre. Cocinar a fuego suave durante 15 minutos. Sacar del fuego y reservar. 

- Colocar la carne de pollo en un molde tipo pyrex. 

- Batir el yogur con el jugo que quedó en la olla. Aliñar con sal y nuez moscada. 

- Echar este jugo sobre la carne. Cubrir con las hojas de espinacas y tapar con las rodajas de tomate. 

- Hornear durante 15 minutos. 

- El guiso lucirá verde con el rojo de los tomates encima.

Bon profit!

Fuente: Afrodita. Cuentos, recetas y otros afrodisíacos: una oda personal a los placeres de la comida y el sexo.

Tres años después de la carta para su hija Paula, que falleció a los 28 años, Isabel Allende se dedicó a escribir "Afrodita", un libro que "ha sido como una vuelta al cuerpo, a los sentidos, después de haberme quedado seca con la última obra", explicó.

La autora realiza un buen repaso sobre el mundo de los sentidos y su relación con la cocina. Narra sin ambages y con lenguaje exquisito, historias propias o de desconocidos; facilita listas de alimentos afrodisíacos y sus propiedades. Revisa el papel de la sexualidad en distintas épocas y civilizaciones...

El recetario de comida que incluye el libro tiene como protagonistas, no sólo a la autora, sino también a su madre, Panchita, al ilustrador del libro, Robert Shekter y a la escritora Carmen Balcells, su agente literaria.
«Me arrepiento de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana, ya que la sexualidad es un componente de la buena salud, inspira la creación y es parte del camino del alma... Por desgracia, me demoré treinta años en descubrirlo.» 

Isabel Allende

Tortilla de espinacas y ajos tiernos en cocotte


Este mes en el reto Color y sabor de temporada que coordina Pilar, Postres originales, cocinamos con dos ingredientes muy diferentes. Andrea, Andreíta come de todo ha escogido las fresas y entre otros ingredientes, se votó a la espinaca. 

Mi elección ha sido la espinaca porque quería preparar desde hace mucho una tortilla especial, que me trae muy buenos recuerdos de una persona querida. Decidí experimentar probando a hacerla en una cocotte de hierro fundido que me regalaron hace poco. El resultado fue óptimo y no va a ser la primera vez que la haga.

Esta tortilla me la enseñó hace unos 27 años, Feli, una señora que venía a casa a ayudarme después del nacimiento de mi hijo. Se convirtió casi en una madre para mí, porque su ayuda era a todos los niveles y eso no se pagaba con dinero. Una persona especial que era de Herbeset, un municipio muy pequeño cerca de Morella, en la comarca castellonense de Els Ports. En los años 70, fue agregado a Morella. En la actualidad, sólo viven 6 habitantes. 

Feli me hablaba de su infancia, de sus costumbres y tradiciones. Aunque su familia la esperaba, no dudaba en ponerse a cocinar para que cuando yo llegara de trabajar, no tuviera que hacerlo. En otras ocasiones, lo hacíamos juntas. Una de esas veces, me preparó una tortilla de espinacas diferente a las que yo había hecho o probado. 

Lo más importante para que esté más rica, es utilizar espinaca fresca (no embolsada). Lo curioso de esta tortilla, al menos para mí, es que Feli ponía la espinaca cruda en los huevos batidos. Esta forma de prepararla requiere un poco de práctica porque tenemos que cocerla a fuego lento para que la espinaca no quede cruda, ni dura y el huevo cuaje. Es también necesario, calcular la cantidad de espinaca que necesitamos porque al estar cruda, su volumen es mucho mayor y se reducirá en la cocción.

Como os podéis imaginar, Feli funcionaba “a ojo” y yo, que hacía mucho que no la hacía, tuve en esta ocasión que arriesgarme y funcionar también por intuición. Como la tortilla era para mí sola, no podía hacerla muy grande. La suya era solamente de espinacas, pero como había comprado unos ajos tiernos maravillosos, no dudé en utilizarlos.

Se me pasó por la cabeza cuajar la tortilla en mi cocotte. Al fin y al cabo, en esta cazuela, cocinamos a fuego bajo durante más tiempo y con la tapa puesta. Feli recuerdo que tapaba la sartén, bajaba el fuego y dejaba que la tortilla cuajara. No me equivoqué y conseguí que mi tortilla quedara perfecta a la primera.

La única complicación fue darle la vuelta ya que la cocotte, aunque es pequeña, pesa una barbaridad. Lo solucioné, colocando encima de la cazuela un plato redondo, plano y de mayor diámetro que la cazuela y con cuidado, le di la vuelta. Después, la volví a pasar con mucho cuidado a la cocotte para que se dorara por el otro lado.

Como estoy muy feliz y el resultado fue el que quería conseguir, por fin puedo regalar esta tortilla a mi amiga Concha, De Buena Mesa, para su ya famoso Club de la tortilla perfecta. Estoy segura de que le va a gustar. No dudéis en visitar este club tan especial.

Una tortilla muy saludable, cocinada de forma diferente y casi sin ensuciar. 

Espero que os guste.
Ingredientes 

Ajos 

- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 
- 8 ajos tiernos gruesos 
- pimienta negra 
- ½ cucharadita de postre de pimentón dulce de la Vera 

Tortilla 

- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra o un poco más 
- 5 huevos (3 M y 2 L porque era lo que me quedaba en la nevera)
- una cucharadita de pan rallado
- 100 g de hojas de espinaca fresca 
- sal
- hummus de pimiento, tomate y quesos para guarnición (opcional)

*una cocotte de hierro fundido de 20 cm
* una bandeja plana para servir para voltear la tortilla
*una sartén si no tenemos cocotte y una Tapa volteatortillas
*guantes para horno largos para no quemarnos















Antes de empezar… 

- Lavar muy bien las espinacas para quitar restos de tierra. Cortar las hojas en trozos menudos. Reservar el resto y los tallos para otra preparación. 

- Pelar los ajos tiernos y cortarlos en trozos.

Preparación tradicional 

Ajos 

- Poner 1 cucharada de aceite en una sartén. Cuando esté caliente, agregar los ajos tiernos. Sofreír hasta que estén dorados, pero sin que se quemen. 

- Sazonar con sal, pimienta negra y pimentón de la Vera dulce. Remover bien hasta que se integren cuidando que el pimentón no se queme. 
Tortilla

- Poner el aceite en la base de la cocotte. Taparla y esperar a que el aceite esté caliente. Es importante utilizar como mínimo, 2 cucharadas soperas y que esté bastante caliente para evitar que la tortilla se pegue. 

- Mientras se calienta el aceite, batir los huevos con unas varillas manuales hasta que espumen y doblen su volumen. 

- Ir incorporando las espinacas, los ajos fritos, la sal y el pan rallado. Remover con las varillas.

- Verter la mezcla en la cocotte cuidando de que se distribuya perfectamente sobre toda la superficie. Taparla y bajar el fuego al mínimo.

- Cocinar la tortilla durante media hora. El tiempo de cocción dependerá del tamaño y grosor de la tortilla.

- Pasado el tiempo, destapar la cocotte, colocar un plato encima y con mucho cuidado (mejor con unos guantes puestos, darle la vuelta. Estará dorada.

- Calentar de nuevo la cocotte. Si es necesario, añadir un poco de aceite.

- Cuando esté caliente, pasar con cuidado la tortilla a la cocotte y cocinar la tortilla por el otro lado, pero esta vez, con la cocotte destapada. El tiempo de dorado será muy inferior porque la tortilla ya está cuajada. Yo la dejé unos 5 minutos.
Notas: 

- No freí los ajos en la cocotte, porque como era la primera vez que hacía una tortilla en ella, preferí hacerla con la cocotte limpia. 

- Es importante que la cocotte esté bien caliente y el aceite también. Imprescindible, tener cuidado cuando se le dé la vuelta a la tortilla ya que la cocotte pesa y está caliente. 

- Se pueden utilizar espinacas de bolsa o congeladas, pero el resultado, no será el mismo. 

- Si no se tienen ajos tiernos, se pueden utilizar, secos, adaptando la cantidad a gusto. Recomiendo, cortarlos en lonchas gruesecitas, para que se noten. 

Bon profit!

Torrijas de leche en CRISP. En buena onda


Ayer por fin, pude publicar mi Pan rico para torrijas. El que coincidiera la publicación, con el proyecto, En buena onda, igual le ha quitado visibilidad, también, que estamos en Semana Santa. Da lo mismo, porque hoy disfruto compartiendo con vosotros el resultado de todos mis experimentos: una ricas torrijas, sanas y sin azúcar, pero que son las primeras que se publican y que han sido "fritas" en el plato crisp de un microondas. Estoy muy orgullosa porque gracias a ese tiempo dedicado, a pruebas y errores, he podido disfrutar por fin de unas torrijas deliciosas. 

Objetivos conseguidos:

- Un pan con menos levadura y con tiempo de reposo en bloque en frío, sirve para hacer torrijas, tiene mejor sabor y es más sano.
- Infusionar el pan durante toda la noche, no ha sido un problema. No se ha roto y las torrijas quedan más esponjosas. El sabor, aunque poco dulce, rico.
- Es posible utilizar el plato crisp del microondas para “freír” las torrijas. Con poco aceite y en poco tiempo, conseguimos un resultado óptimo. Sólo hay que controlar tiempos, porque el microondas reseca mucho más y la esponjosidad es menor.
- Los diabéticos podemos disfrutar de un buen bocado, pero sin olvidar que la torrija, aunque no es de tamaño gigante y no lleva azúcar, es pan.

Espero que os gusten. Estas torrijas en crisp, van directas a nuestro recién estrenado En buena onda. Un placer. ¿A que apetece una como mínimo?

Te las dedico, Elisa. Disfruta de tu Semana Santa con los que quieres.
Ingredientes 

- 1 litro de leche (desnatada la mía) 
- piel de 1 naranja ecológica 
- 1 palo de canela 
- ½ cucharadita de canela en polvo 
- 50 g de azúcar de abedul o de azúcar (poco dulces)
- 8 rebanadas de Pan rico para torrijas (de 2 cm) o pan del día anterior
- 2 huevos L 
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 
- azúcar de abedul o azúcar y canela para espolvorear

* un recipiente grande para remojar el pan 
* film transparente
* el plato crisp del microondas whirpool (25 cm de diámetro)
* una espátula de silicona

Antes de empezar… 

- Si no se va a usar pan comprado, prepararlo casero. Dejarlo enfriar y cortarlo en rodajas de unos 2 cm de grosor. 

- Pelar la naranja cuidando de que no quede parte blanca en la piel. Mejor si es ecológica. 

- Mezclar azúcar de abedul o azúcar con canela en polvo. 

- Verter el aceite en el plato crisp y extenderlo uniformemente.
Preparación en el microondas y CRISP 

La noche de antes 

- Mezclar la leche con el azúcar de abedul o el azúcar. Añadir la canela, el palo de canela y la piel de naranja. Poner el bol en el microondas y programar 3 minutos a máxima potencia. dejar que se enfríe. Cuanto más tiempo mejor, pero con una hora, será suficiente. 

Preparación en TMX 5 

- Poner en el vaso la leche, la piel de naranja, la canela, el palo de canela y el azúcar de abedul o azúcar. Programar, 8 minutos, 90°, velocidad 1. Verter la leche en un bol y dejar que se enfríe. Cuanto más tiempo mejor, pero con una hora, será suficiente.
Baño en leche 

- Colocar las rebanadas de pan en un recipiente amplio y dejando un espacio entre ellas. 

- Verter la leche ya fría a través de un colador de malla fina sobre las rebanadas de pan. Tapar el recipiente con film transparente. 

- Yo las dejé toda la noche y creo que es la mejor opción para que la miga quede húmeda y deliciosa. En mi caso, fue la prueba de oro para comprobar que mi Pan rico para torrijas, no se rompió y es perfecto para hacerlas. 

- Si es posible, antes de ir a dormir, darles una o varias vueltas con la ayuda de una espátula y con cuidado. También se puede coger una cuchara, ir cogiendo leche y verterla por encima de las torrijas. Dejar el recipiente tapado a temperatura ambiente.

Baño en huevo 

A la mañana siguiente 

- Tal y como podéis ver en las fotos, las torrijas habían embebido prácticamente toda la leche y la miga y la corteza estaban blandas. No se rompieron. 
- Con la ayuda de una espátula grande de silicona, pasar las torrijas con cuidado a una bandeja perforada. Dejar que se escurran durante unos minutos. 

- Batir bien los huevos. Reservar. Si se va a hacer en la TMX, poner los huevos en el vaso y batir 10 segundos, velocidad 3. Verter en un plato hondo. 

- También con la ayuda de la espátula, pasar las torrijas por el huevo y que queden bien impregnadas. Volver a pasarlas de nuevo a la bandeja perforada y dejar que se escurran unos minutos más.

Friendo en plato CRISP 

- Engrasar con aceite el plato crisp. Introducirlo en el microondas y calentarlo durante 3 minutos. Tiene que estar caliente. 

- Disponer la mitad de las torrijas en el plato CRISP. Programar manualmente 3 minutos CRISP. Darles la vuelta con cuidado con una espátula de silicona y volver a programar 3 minutos, CRISP. Es importante controlar el tiempo para que queden doradas, pero no se resequen demasiado. Yo las tuve 6 minutos por cada lado. 

- Sacar el plato crisp del microondas e ir pasando las torrijas a una fuente. 

- Verter una cucharada de aceite más en el crisp y volver a calentarlo manualmente como mínimo 1 minuto crisp o el tiempo necesario para que el aceite se caliente (dependerá del tiempo que lo hayamos tenido fuera y haya perdido temperatura) 

- Colocar en el plato crisp el resto de torrijas y repetir la operación. También tendremos que controlar los tiempos para que no se resequen demasiado ya que el plato ha sido recalentado. 

- Una vez frías, espolvorear las torrijas con la mezcla de azúcar de abedul o azúcar y canela. 

- Servir templadas o frías.
Notas: 

Otras opciones para no hacerlas fritas: 

- Si queremos freírlas en un microondas sin función crisp, tan sólo hay que colocarlas en un plato amplio apto para microondas y untado con aceite al igual que el plato crisp. Cubrirlo con film transparente al que le habremos hecho unos agujeros. Después, freír unos 2 minutos a máxima potencia, darles la vuelta y repetir la operación. Comprobar el resultado y si no es el deseado, programar, intervalos muy cortos de tiempo. Colocar el plato sobre la rejilla para grill y tostarlas unos 5 minutos más. Es importante controlar el tiempo para que no se resequen y tener cuidado porque el plato quema mucho.

- También podemos rebozarlas en la mezcla de azúcar de abedul o azúcar y canela. Colocarlas en una bandeja de horno cubierta de papel vegetal y hornearlas durante unos 4 minutos.

- Que no se me olvide decirte, a ti que me sigues, que si no quieres hacer tu propio pan o no puedes, bastará con que compres una barra de pan de miga firme y de calidad. 

- La segunda vez que horneé el pan, decidí formar dos barras para que el tamaño de las rodajas fuera menor. Para mí fue un acierto, porque tras el remojo toda la noche en leche, el tamaño de la torrija es perfecto. A vuestro gusto.

Administrar un blog desde hace tanto tiempo como yo lo hago, sirve para conocer gente especial y hacer amistades. Pilar, es una amiga de las especiales con la hoy he coincidido publicando torrijas aptas para diabéticos. Pinchad aquí, porque su receta es totalmente diferente a la mía y os va a gustar, incluso si no sois diabéticos.

Bon profit!

Cobbler de fresas. En buena onda


Tenía pendiente publicar un Pan rico para torrijas o no y sin darme cuenta, ha coincidido la fecha con el proyecto En buena onda que por cierto, el mes pasado, fue un éxito de participación y de calidad en las recetas presentadas.

Cuando tengas mono de algo dulcecito, pero que sea rápido y sin muchas calorías, el microondas te puede ser de ayuda. No me convencen demasiado los mug cakes tipo bizcocho y se me ocurrió hacer algo similar, pero con otra textura.

Desde que abrí el blog, he ido descubriendo, al igual que mucha más gente con blog o no, platos de otras partes del país y también del extranjero. El cobbler es un ejemplo. 

El cobbler (‘zapatero’ en inglés) es un plato tradicional de los Estados Unidos y el Reino Unido. Se realiza normalmente con ingredientes cocinados, fruta especialmente y suele llevar una masa parecida a la de pan o galleta por encima. Pero, como siempre ocurre, la receta es diferente de un país a otro. 

En los Estados Unidos, suele ser un postre consistente en un relleno de fruta vertido en una fuente grande para horno sobre un rebozado que sube cuando se cuece. El rebozado forma una corteza encima. En el Reino Unido suele ser un plato de carne salado, normalmente una cazuela de cordero, que se cubre con una capa parecida a un scone, formando cada uno un cobbler separado. Las versiones de fruta también son cada vez más populares en el Reino Unido, aunque conservan la cubierta de cobbler o galleta de la versión de carne, y las versiones saladas son desconocidas en los Estados Unidos. Más información en Wikipedia.

En el cobbler se forma una corteza crujiente y tierna por encima, con una mermelada de fruta por debajo, que suplica por una cucharada de helado en lo más alto. 

Las variaciones regionales abundan, con algunas que imitan la masa de la tarta y otras más cerca de una bola de masa que una pasta, pero la mejor cobertura para el cobbler, es una galleta de crema dulce fácil. Una cubierta de galleta que al hornearla forma una corteza crujiente que se rompe bajo la presión del tenedor, y que absorbe con avidez los jugos de la fruta.

Mi receta de cobbler no es exactamente una de las tradicionales porque he querido hacer un cobbler mucho más sano y rápido utilizando el microondas. Pronto, os mostraré otro, ese sí, dentro de una línea más tradicional.

Podéis elegir la fruta que os guste. En mi caso, fresas de temporada. En vez de preparar una masa tipo galleta, horneé también una mezcla especiada de cereales BIO. No tenía helado, pero sí una ricotta deliciosa, que combina a la perfección con el resto de sabores.

Prepáralo, este cobbler está rico, se hornea en nada y puedes variar los ingredientes a tu gusto.

Como no puede ser de otra forma, mi cobbler es la receta elegida para el proyecto En buena onda que comparto con mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil. Ella nos invita a una receta salada. Salmón con patatas y acelgas. Como no sé cómo lo ha preparado, ve corriendo a leer su receta. A mí me va a gustar seguro porque ella cocina de lujo en el microondas y me gustan.

Espero que os gusten nuestras dos recetas de este mes y todas las de nuestras amigas.

Todos los meses tenemos muchas aportaciones. Amigas que cocinan con nosotras en muy buena onda. Os recuerdo, que he hecho un recopilatorio de En buena Onda en el que cada mes, podréis ver todas las recetas. Está en el banner, pero también podéis entrar pinchando aquí. Vais a encontrar los enlaces de cada mes y las publicaciones presentadas en el proyecto. Con sólo pinchar, en la foto deseada, la herramienta os dirigirá al blog elegido. También en el mismo enlace, tenéis las aportaciones mensuales de mi proyecto. 1 +/- 100, desperdicio 0.

Como novedad, invitaros a IG. Elisa, ha creado la cuenta @enbuenaonda_. También nos podéis seguir en esta red social. Gracias, amiga.
Ingredientes 

- 4 cucharadas de mezcla de cereales (copos integrales de avena, trigo, cebada y maíz de cultivo ecológico)
- 1 cucharadita y ½ de harina integral de trigo
- 1 cucharadita y ½ de azúcar de abedul o de azúcar moreno
- ½ cucharadita de canela en polvo
- una pizca de sal
- 1 cucharadita y ½ de mantequilla baja en calorías o margarina de aceite de oliva 
- 100 g de fresas 
- ½ cucharadita de semillas de chía
- 1 cucharada de queso ricotta o de nata montada fría 
- una pizca de canela

* 2 boles aptos para microondas
Preparación en microondas

- Mezclar en uno de los boles, los cereales, la harina, una cucharadita de azúcar de abedul o de azúcar moreno, la canela y la pizca de sal.

- Añadir la mantequilla o margarina y mezclar con los dedos hasta que todos los ingredientes estén integrados. Reservar.

- Poner las fresas cortadas en la base de un recipiente apto para microondas, agregar el resto de azúcar de abedul o de azúcar moreno y las semillas de chía. 

- Aplastar la mezcla con un tenedor.
- Introducir los dos boles uno al lado del otro, en el microondas.

- Programar el microondas a 350 W y cocinar durante 1 minuto y medio.

- Sacar el bol con la mezcla de fresas y cocinar los cereales de 10 a 15 segundos a máxima potencia. Dejar dentro del microondas durante 1 minuto. Después, sacar el bol y remover la mezcla.

- Verter la mezcla de cereales sobre la de fresas y colocar el queso ricotta o la nata por encima. 

- Espolvorear un poco de canela y servir enseguida tibio.
You are invited to the Inlinkz link party!

Pan rico para torrijas o no


Parece mentira, que tras 7 años con el blog, no haya sido capaz de publicar una sola receta de torrijas, tampoco de pan para hacerlas. No tengo excusa y lo sé, pero peor será que os diga, que el tiempo sin probar una, es tanto, que ni me acuerdo. No es un drama para vosotros porque en la blogosfera hay una oferta infinita y las torrijas son un postre tradicional que en la mayoría de las casas se prepara, como mínimo, para Semana Santa.

Lo peor es que mi familia era la excepción. Nunca comí una torrija en mi casa. Pero eso es otra historia, que os contaré en la siguiente entrada. No tenéis que esperar mucho, porque la publicaré mañana. 

Llevo tiempo viendo panes especiales para hacer las torrijas, algunos muy diferentes a otros y en su mayoría, son panes enriquecidos con leche, huevos, mantequilla, es decir, panes tipo brioche. Otros, he comprobado que llevan muchísima cantidad de levadura. Ambas cosas, me hicieron pensar y por eso decidí experimentar partiendo de una base para mí sólida. Si las torrijas siempre han sido un postre de aprovechamiento del pan duro y yo las he visto hacer con una barra de pan normal, ¿para qué es necesario añadir 25 g de levadura para 500 g de harina? ¿Por qué la miga tiene que ser muy densa o estar muy prieta? 

Cuando decidí hacer torrijas, no tenía demasiado tiempo y mi investigación fue corta. Empecé buscando la receta de Susana, Webos fritos. Su pan lleva mucha levadura y ella, como siempre, explica de maravilla cómo hacerlo dando consejos para que salga perfecto. Os aconsejo que utilicéis su receta, si no sois muy expertos y sigáis todos sus consejos.

El fin de semana pasado, horneé el pan de Susana (tenéis la foto al final de la entrada) y me quedó precioso, pero no hice torrijas con él porque quería un pan que se ajustara a mi “nivel” actual de experiencia panadera. Si llevo mucho tiempo, reduciendo la cantidad de levadura y retardando la fermentación en frío durante toda la noche, no me costaba nada probar. 

Tras hornear el pan de Susana, me puse con esta receta, pero sin arriesgar demasiado. Por eso, utilicé 10 g de levadura; en vez de formar dos barras, hice una sola. No me convenció el tamaño y sí, la miga. El sabor espectacular. Como soy una inconformista, no tenía otra, lo repetiría. Las torrijas eran de tamaño demasiado grande y yo las prefiero más pequeñas y ovaladas, como las de toda la vida.

Dos panes en un mismo fin de semana fue mucho trabajo, pero me sirvió para tener claro, que repetiría mi receta este finde. Ha valido la pena porque he comprobado que mi pan para torrijas o no, funciona y las torrijas están deliciosas; se disfruta al comerlo y dura en buen estado, como mínimo, dos días porque en casa, el que sobró, desapareció.

No es complicado porque no nos tenemos que preocupar demasiado por la masa, tampoco porque su forma sea perfecta, ni preciosa; la miga, ligeramente alveolada, no sabe a levadura y absorbe la leche a la perfección. La corteza es crujiente si se come nada más hornearlo y se ablanda a la perfección a la hora de hacer torrijas. ¿Os convence?

Este rico pan para torrijas o no, se queda en casa. Y ya tengo publicadas mis primeras Torrijas de leche en CRISP que "freí" en el microondas y cuyo resultado, ha sido muy bueno. Feliz día.




















Ingredientes para 1 pan grande o 2 pequeños 

- 300 g de harina de fuerza 
- 300 g de harina de repostería 
- 360 g de agua 
- 10 g de levadura fresca o 4 g de levadura seca de panadería 
- 5 g de sal

* 2 boles grandes para mezclar 
* una bandeja perforada o de horno
* uno o dos paños de algodón 
* film alimentario 
* un reloj o temporizador 
* papel de hornear 
* una tabla de madera o una bandeja 
* un cuchillo de sierra o una greñadora para pan













Preparación en TMX 5 

- Poner en el vaso el agua. Programar, 1 minuto, 37º, velocidad 1. Agregar la levadura. Dejar en reposo 1 minuto. 

- Agregar las harinas y la sal. Programar, 6 segundos, velocidad 6 y después, 2 minutos, velocidad espiga. Pasado el primer minuto, quitar el cubilete para que la masa se airee. Dejar en reposo durante 10 minutos (autolisis). 

- Volver a programar, 3 minutos, velocidad espiga sin el cubilete.  Repetir el proceso hasta obtener una masa fina y elástica.

- Sacar la masa del vaso, formar una bola y pasarla a un bol untado con aceite. Cubrir el bol con papel film e introducirlo en la nevera hasta la mañana siguiente.













Preparación tradicional 

Por la tarde-noche

- Poner en un bol las harinas, formar un volcán en el centro y esparcir la sal por los bordes. 

- Diluir la levadura en el agua tibia. Verter una parte del líquido en el volcán formado e ir mezclando con la harina. 

- Mezclar con los dedos e ir agregando poco a poco el resto de líquido, de esta forma, podremos comprobar que no nos queda una masa demasiado líquida. 

- Amasar durante 2 minutos, dejar reposar la masa unos 10 minutos con el bol tapado (autolisis). Repetir el proceso hasta obtener una masa fina y elástica. 

- Formar una bola y pasar la masa a un bol untado con aceite. Cubrir el bol con papel film e introducirlo en la nevera hasta la mañana siguiente.












Formado 

A la mañana siguiente

- Sacar el bol de la nevera y dejar que la masa se atempere como mínimo 1 hora. 

- Espolvorear un poco de harina sobre la encimera. Volcar la masa sobre ella y aplastarla con la mano para desgasificarla. 

- Si se van a hacer dos barras, como fue mi caso, dividir la masa en dos piezas iguales. 

- Formar un rectángulo con cada pieza. Enrollar un poco, sellar y seguir enrollando y sellando la masa, hasta obtener un cilindro con los extremos en punta. 

- Enrollar con las dos manos y dejar el cierre en la parte superior. Sellarlo con los dedos para que la barra no se abra. Como los extremos no nos van a servir para las torrijas, introducirlos hacia dentro. 

- Tendremos un cilindro con los extremos en punta. Estirarlo un poco con las manos en la mesa para hacer la barra más larga, aunque esto depende del tamaño del horno. Para aprovechar al máximo el horno se puede colocar el pan en diagonal. 

- Pasar las barras sobre un paño o lienzo de panadería previamente espolvoreados con harina. El cierre debe quedar hacia arriba. 

- Tapar con otro paño un poco enharinado o un plástico. 

- Dejar leudar sobre 1 hora. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente que no debe ser inferior a 22º. Si es menor, buscar un sitio más cálido y sin corrientes de aire.

Horneado

- Una pala o una bandeja cubiertas con papel de horno, nos ayudarán a deslizar las barras con sobre una bandeja perforada o cubierta con papel de hornear. Esta vez, el cierre quedará en la parte de abajo. 

- Introducir un recipiente con agua en la base del horno. Precalentarlo a 230º, calor arriba-abajo. Si el pan no es para torrijas, se puede calentar a 250º. 

- Con un cuchillo de sierra, un bisturí o una greñadora para pan, haremos unos cortes de unos 2 cm sobre la superficie del pan. Servirán para cortar después las torrijas. 

- Introducir la bandeja en el horno, bajar la temperatura a 200º. Hornear durante 10 minutos con sólo calor abajo. 

- Terminado el tiempo, abrir el horno, sacar la bandeja con agua, cerrar el horno y programar, 20 minutos, 200º, calor arriba-abajo. Las barras quedarán doradas pero el tiempo dependerá del tipo de horno. 

- Sacar las barras y colocarlas sobre una rejilla para que se enfríen. 

- Cortarlas por las marcas y si no hay prisa, dejar el pan hasta el día siguiente dentro de una bolsa de tela.
Pan para torrijas de Webos fritos
Notas: 

- Hice sólo 8 torrijas con este pan, porque era más un experimento para comprobar que funcionaba, como así fue. 

- No lo congelé porque el que sobró, lo dejé envuelto en un paño de tela y nos lo comimos en dos días y estaba bueno. 

- El primero que hice el fin de semana anterior era mucho más grande y no me pareció apropiado para las torrijas, pero estaba igualmente delicioso. 

- El de Susana, lo tengo todavía congelado y sí que he comprobado que congela a la perfección, pero para mi gusto, la miga es demasiado densa y prefiero un pan con mucha menos levadura. Como he indicado más arriba, para los que no tenéis mucha experiencia panadera, es perfecto. 

Bon profit!

Aquí se cocina: Semana Santa / Pascua


En nuestro país y en muchos otros lugares podemos encontrar recetas tradicionales de Semana Santa y Pascua. Las tradiciones cambian dependiendo de la religión o las costumbres que hemos heredado de nuestros antepasados.

No me gusta perder esas tradiciones aunque reconozco, que prefiero mil veces la Pascua a la Semana Santa. Siempre he vivido la primera mucho más y recuerdo con cariño las tradiciones de mi infancia y adolescencia, ya perdidas prácticamente.

Para mí, como para muchísimos valencianos, Semana Santa y Pascua, huelen a Albóndigas de bacalao (Mondonguilles d’abaetxo) y a Monas de Pascua. También a longaniza seca, huevos duros y chocolate a la taza; hacer y volar la cometa, comer una paella en la casita de campo, jugar a la comba y al Sambori. Mona seca mojada en leche, también en vino (aunque fuéramos niños). Mona seca, como ingrediente de una deliciosa Sopà.

Por suerte, seguimos horneando monas y hacemos nuestras Albóndigas de bacalao (Mondonguilles d’abaetxo). Estas albóndigas son una de las recetas más vistas del blog. Aparecen y desaparecen de la cabecera, continuamente y eso significa que los que me visitan, las encuentran o las buscan. Las publiqué ya hace tiempo, cambié la foto y cuando puedo, sin que sea Semana Santa, las hago porque en casa las devoran. Unas albóndigas con forma de croqueta porque es como traducimos el nombre del valenciano al castellano, sin plantearnos nada más. Las venden hechas, venden la masa, pero como caseras, nada y es porque ponen más patata que bacalao…

Hoy en día tenemos la suerte de poder encontrar bacalao salado sin espinas de muy buena calidad y caro, eso sí. También bacalao desalado y congelado o sin congelar a precio razonable y de calidad aceptable. Por lo tanto, no hay que dudar mucho para hacerlas. Antes, al igual que en mi casa, se perdía mucho tiempo quitando una a una, las espinas del bacalao y siempre encontrábamos alguna. Prepararlas en la TMX nos facilita una barbaridad el trabajo. Se parecen mucho a los Pastéis o Bolinhos de bacalhau portugueses, que todavía no tengo en el blog.

Las Monas de Pascua, tienen un poco más de trabajo y las recetas y el nombre, varían por toda la Comunidad valenciana. En mi casa, tenían menos mano para las monas. Aunque las  hacían y la casa olía a gloria; lo cierto es que les quedaban duras y se secaban muy rápido. Tengo publicadas varias que os recuerdo y os recomiendo.

Para este recopilatorio, he elegido recetas dulces y saladas todas de Thermofan. La mayoría tradicionales valencianas y también el Folar da Pàscoa portugués que merece estar junto a las demás. Hay unas cuantas con bacalao porque es un ingrediente tradicional en estas fechas, pero también he añadido una ensalada de temporada, que por sus ingredientes, puede completar el listado, con todos los honores.

Preside la entrada un pan que hice especial para torrijas, pero no fue el único. No hay ni una receta en el blog, ni de pan, ni de torrijas. Ahí lo dejo.

Bajad al final de la entrada, pinchad en la foto que os interese y os llevará a la receta. No busquéis el pan, que no está publicado todavía.
Espero que os gusten.
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Crema untable de aguacate y chocolate


Tenía en pendientes preparar esta crema untable. Últimamente, las mousses de o con chocolate y las cremas de este tipo que tomamos en casa, son muy sanas y diferentes a las usuales. No lleva leche, ni azúcar, ni huevos… Apta para veganos, vegetarianos, para los que no tomamos azúcar, para celiacos y con intolerancia a la lactosa, igual para alguien más.

Me gusta utilizar el aguacate en todo tipo de recetas y en las dulces, funciona de maravilla.

No hace tanto que publiqué el Brownie de chocolate y calabaza, pero como soy una “chocoadicta”, me ha parecido que hoy es el día perfecto para compartirla. No es novedosa, pero está rica. En su punto justo de dulzor, es decir, muy poco dulce.

El aguacate confiere a la crema su untuosidad, el cacao sin azúcar el sabor fuerte a chocolate puro, las nueces, el “cric-crac”, ínfimo, porque la trituro bastante. El azúcar de abedul su mínimo dulzor ya que el cacao es sin azúcar. A partir de aquí, adaptad a vuestro gusto.
Ingredientes

- 200 g de aguacate maduro (2 pequeños)
- 40 g de cacao en polvo sin azúcar
- 60 g  de azúcar de abedul o de azúcar
- 50 g de nueces

Antes de empezar...

-  Pelar los aguacates y quitarles el hueso. 
Preparación en TMX 5

- Poner en el vaso el aguacate y los demás ingredientes. Programar, 10 segundos, velocidad 4.

- Bajar los restos con la espátula y volver a programar el mismo tiempo y velocidad. Se debe obtener una mezcla homogénea.

- Verter la mezcla en un recipiente e introducirlo una hora como mínimo en la nevera.

- Servir fría.
Preparación tradicional

- Poner en el vaso el aguacate y los demás ingredientes en el vaso de un robot o batidora potente.

- Triturar a máxima potencia. Repetir la operación hasta obtener una mezcla homogénea.

- Verter la mezcla en un recipiente e introducirlo una hora como mínimo en la nevera.

- Servir fría.

Notas :

- No sale mucha cantidad.

- No está nada dulce. Podéis añadir más azúcar de abedul o de azúcar y cambiar el chocolate negro por otro. Si se hace, cambiará el sabor y la textura.

Bon profit!

Alcachofas con pera y langostinos


Veo muy poco la televisión, pero hay algún canal, cuya tecla no suelo pulsar nada más que para cambiar de uno a otro . Si en ese proceso rápido, veo algo que me llama la atención, me detengo. Eso me pasó en Fallas, era sábado por la tarde y “zapeando”, me encontré cocinando a Jorge Brazález, ganador de un Masterchef. 

No sé si está cada semana en ese programa, así que me remito sólo a lo que vi ese día. La receta eran unas alcachofas con peras y langostinos. Como me gustó la combinación de ingredientes, me quedé.

En primer lugar, casi no se vio el proceso de elaboración del plato porque además de hablar de cualquier cosa, iban intercalándolo con reportajes sobre la alcachofa o sacaban a otros colaboradores del programa hablando también sobre los diferentes tipos de alcachofas y muchas distracciones de otro tipo, que nada tenían que ver con la cocina. 

Compré los ingredientes porque escribí la lista y me fijé, pero me regí por lo que consideré más apropiado y la verdad es que el resultado, me gustó. Mi receta no es idéntica a la suya, pero no tuve en cuenta la lista de ingredientes que pusieron a un lado de la pantalla porque al final, en el plato que se presentó, muchos, no se utilizaron. 

Mientras escribo esta entrada, se me ha ocurrido poner en Google el nombre del plato y enseguida me ha salido el cocinero y un vídeo del programa. Lo he visionado y os confirmo lo que anteriormente he comentado. 

Los ingredientes principales de esta receta son las alcachofas, las peras y los langostinos. La salsa está rica, pero para mi gusto, queda poca cantidad. No he querido esperar a repetir este plato porque quería publicarlo antes de que termine la temporada. Os aconsejo aumentar la cantidad de ingredientes de la salsa (moscatel y agua) para mojar un poquito de pan y disfrutarla más. 

La idea de Jorge es buena y mi adaptación no ha quedado nada mal. Mirad las fotos y buscad el vídeo. Después, decidís. Gracias por la receta, Jorge.

Esta temporada de alcachofas, que todavía no ha terminado, he publicado más de una receta. Os recuerdo los Fesols de Santa Pau con sabor a mar, las Carciofi al tegame y los Flanes de alcachofa y quesos. Todas llevan alcachofas y como podéis ver, son sanas y diferentes. 

A mí me encantan, pero en casa, incluso cuando las añado al arroz, las pasan directamente a mi plato siendo siempre bienvenidas. 

Presento las alcachofas sobre tostas de pan integral BIO. Tenía en casa y me gustó hacer unos montaditos en plan rápido y rústico tal y como veis en la foto. 

Espero que tengáis un buen fin de semana. Sed felices.
Ingredientes para 1 ración 

- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 
- 4 dientes de ajo 
- 4 alcachofas grandecitas 
- sal 
- 6 langostinos 
- ½ vaso (de agua) de vino moscatel (mistela valenciana) 
- 1 vaso de agua mineral 
- bayas de pimienta rosa (opcional) 
- 3 peras 
- 1 rama de canela 
- 1 cucharada de mantequilla (margarina de aceite de oliva)
* tostas de pan integral BIO
Antes de empezar… 

- Pelar las alcachofas quitándoles las hojas duras. Yo dejé un poco de rabito y corté unas por la mitad y una de ellas en láminas. 

- Poner las alcachofas en un bol con agua y una cucharada de harina. De esta forma, no se ennegrecen. Él las pone en agua con mucho zumo de limón, pero creo que el sabor a limón en esta receta no le aporta nada al plato, al contrario. 

- Pelar los dientes de ajo. Cortarlos en láminas. 

- Separar la cabeza de los langostinos y pelar la cola. Reservarlos. 

- Cortar los cuerpos de los langostinos en trozos pequeños. 

- Pelar las peras, quitar el corazón y cortarlas en láminas. En la receta de la tv, las cortaron en trocitos. 

- Medir el moscatel y el agua. Como he indicado más arriba, sale poca cantidad de salsa y es mejor duplicar o triplicar la cantidad. Ahora bien, si lo queréis tomar como aperitivo o entrante, igual no es necesario.
Preparación tradicional 

- Sofreír los ajos enteros. Agregar las cabezas y las pieles de los langostinos. Seguir sofriendo para que suelten el jugo. 

- Pasar los ajos fritos y las cabezas y pieles de los langostinos, a un mortero. 

- Machacar los ajos con las cabezas. Después, agregar el moscatel y el agua. Mezclar y colar. 

- Poner las alcachofas en la sartén con un poco de sal y dejar que se vayan haciendo. Controlar que la que está cortada en láminas, ser hará antes, que las que están partidas por la mitad. Ir dándoles la vuelta de cuando en cuando. Si las alcachofas están cortadas por la mitad, es mejor tapar la sartén con una tapadera para que se hagan más rápido y mejor.

- Incorporar a la sartén la pera cortada, agregar la mantequilla, el caldo del mortero, las bayas de pimienta y el palo de canela. Dejar que reduzca. 

- Añadir los langostinos, remover hasta que cojan color. 

- Emplatar y servir caliente.

Notas: 

- Mi vino era Mistela valenciana, muy parecida al vino Moscatel. 

- Creo que es una buena decisión agregar bayas de pimienta rosa. 

Bon profit!

Vídeo del programa, aquí.