Mermelada rústica de clementina valenciana

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A lo mejor no sabéis la diferencia entre mandarinas y clementinas. Solemos llamar a esta fruta mandarina, pero hay diferentes tipos. Las clementinas son un cruce entre mandarinas y naranjas. Hay una teoría que indica que fue en Argelia hace dos siglos, donde se crearon gracias al cruce artificial de polen entre un mandarino y un naranjo las primeras clementinas. Un eclesiástico encargado de un huerto cruzó el polen de un mandarino con las flores de un naranjo. Las nuevas frutas que surgieron tuvieron la forma de la mandarina, pero el dulzor de las naranjas. Hay varias fuentes que indican que fue gracias al cruce de un naranjo amargo, aunque hay otros que se decantan por el cruce entre una mandarina y una naranja dulce, ya que la nueva fruta posee el dulzor de las mejores naranjas de Valencia.

Si creamos una batalla entre las mandarinas y las clementinas, ganará en antigüedad la mandarina porque su origen data de por lo menos 2000 años mientras que las clementinas, se cree que surgieron entre los siglos XIX y XX.

Si hablamos de pepitas, las clementinas ganan por goleada porque no suelen tener, bueno, se puede escapar alguna. Si tenemos en cuenta la calidad, vuelve a ganar la clementina porque su sabor es más dulce y su aroma es más delicado. Pero, si nos ponemos a pensar un poco, ¿qué más nos da compararlas? Sus características son difíciles de catalogar, porque influyen muchos factores que son importantes: Cómo se ha tratado, cómo se ha recolectado, si el producto final que nos llega a casa es fresco o no.

Tengo un amigo médico y como le suelen regalar sus pacientes, productos de sus cosechas, tiene a partir de ahora, mandarinas y naranjas, muchas, muchas. Ya el año pasado, me regaló unos cuantos kgs. El otro día me avisó de que ya se le salían las mandarinas por la puerta de casa y que me iba a traer. Le dije que no se pasara, que después no sé qué hacer con tanta cantidad, pero ni caso, vino cargado con dos bolsas bien grandes.

Menudo sabor y el color variaba de unas a otras. Las clementinas con las que preparé esta mermelada estaban deliciosas. Preparé varios tarros con y sin azúcar y a regalar se ha dicho, bueno, los botes de mermelada sin azúcar, son todos, todos para mí.

Para elaborar esta mermelada hay que seguir unos pasos muy importantes con el fin de que no quede amarga, pero a la vez, la textura y el sabor que da la corteza, la hagan diferente a una mermelada de mandarina básica. A mí me ha encantado y por cierto, debido a tanto reposo, no hizo falta ponerle agar-agar, como en muchas de las otras que encontraréis en el blog. También encontraréis otras recetas de mermelada con mandarina, con naranja o mezcladas con otras frutas. 

Aunque voy con cuidado de no abusar, el primer tarrito de mermelada ya cayó. Os la recomiendo porque está muy, pero que muy buena y como, las mandarinas están en su mejor momento, no debéis dejar pasar la oportunidad de probarla. Igual se os ocurre usarla estas Navidades.
Ingredientes 

- 1 kg de clementinas pesadas con piel (860 una vez cocidas)
- 500 g de azúcar de abedul o de azúcar

Antes de hacer la mermelada,

- Lavar bien las clementinas con agua caliente. Si no son ecológicas, pasarles un estropajo nuevo por la piel. Hacer dos cortes en la piel y retirar el pedúnculo si lo tuviera.

- Ponerlas en una cacerola y cubrirlas de agua, llevando ésta a ebullición.

- Cuando hierva el agua, contar 5 minutos, tirar el agua, volver a rellenar la cacerola y repetir la operación dos veces. Tirar el agua y dejar enfriar las clementinas.

- Hacer el zumo y reservar.
Preparación en TMX

El día de antes:

- Dejar enfriar las clementinas y cortarlas por la mitad, retirando los filamentos y si hubiera algún hueso.

- Verter el zumo, el azúcar de abedul o el azúcar y las mandarinas con su piel en el vaso. Programar, 7 segundos, velocidad 5. 

- Verter en un bol, taparlo con film e introducirlo en la nevera. Dejarlo reposar varias horas; mejor, de un día para otro.

Al día siguiente:

- Verter la mezcla del bol en el vaso. Programar, 28 minutos, varoma, velocidad 1 (TMX 5) y 30 minutos, 100º, velocidad 1 (TMX 31). Poner el cestillo sobre la tapa.

- Terminado el tiempo, programar, 3 segundos, velocidad 4.

- Verter rápidamente en botes previamente esterilizados en agua hirviendo, llenar hasta el borde y tapar. Poner los botes boca abajo sobre un paño de cocina hasta que se enfríen.
Preparación tradicional

El día de antes:

- Dejar enfriar las clementinas y cortarlas por la mitad, retirando los filamentos y si hubiera algún hueso. Ponerlas en un bol y añadir el zumo (si no las cubre, añadir un poco de agua). Agregar el azúcar de abedul o el azúcar.

- Triturar hasta obtener trozos finos (también se pueden cortar previamente las clementinas en trocitos).

- Verter en un bol, taparlo con film e introducirlo en la nevera. Dejarlo reposar varias horas; mejor, de un día para otro.

Al día siguiente:

- Cocer sin tapar la cacerola de 2 a 3 horas, a fuego medio y después bajarlo y seguir cociendo a fuego lento. 

- Verter rápidamente en botes previamente esterilizados en agua hirviendo, llenar hasta el borde y tapar. Poner los botes boca abajo sobre un paño de cocina hasta que se enfríen.

Notas:

- He seguido la receta del libro de la TMX 5, pero activando la receta automática desde donde los ingredientes ya se han pesado. Es decir, he ido pasando pasos, hasta llegar a la cocción. De esta forma, la máquina, programa tiempo, temperatura y velocidad ella sola. 

- Si la queréis elaborar con azúcar, añadid la misma cantidad que de azúcar de abedul.

- Se puede servir con queso de todo tipo, tostadas, torrijas, relleno de crêpes… o por encima, ¡con chocolate fundidoooo!

Bon profit!

Fuente de la información sobre las mandarinas y clementinas aquí.

4 comentarios:

  1. Solo el aspecto de esta mermelada ya me hace salivar. Qué lástima que las clemenules se hayan estropeado por la lluvia, al menos en mi zona. Las buenas ya se recolectaron, y yo no he tenido tiempo de preparar nada.
    Tengo un árbol de navelinas para casa, aún no están listas pero en cuanto estén voy a disfrutarlas a tope.
    Felices fiestas, Marisa. Un beso muy muy grande.

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  2. Me encantan las clementinas y esta mermelada tiene una pinta fantástica, madre de dios que rica, nunca pensé hacer mermelada de clementina, te ha quedado fabulosa y con un color increible...Bess

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  3. Marisa te aseguro que a mí me da igual mandarina, clementina o naranja. Me gustan todas y te aseguro que en mi casa podemos consumir perfectamente la mitad de la producción valenciana. Igual suena un poco exagerado (probablemente lo sea) pero te aseguro que caen varios kilos por semana ¡si yo ya empiezo la mañana con una buena pieza de fruta! ¡y acabo el día igual! y entre medias caen varias más. Así llevo tres inviernos sin resfriarme y a por el cuarto que voy (este año menos que nunca que las mamis no podemos ponernos enfermas)

    Bueno, después de tanto rollito lo que vengo a decirte es que esta mermelada tiene una pinta fantástica y que son muy afortunados los que hayan recibido un delicioso bote de tu cosecha.

    Aprovecho para enviarte mis mejores deseos para el nuevo año y desearte muy felices fiestas

    ¡Besos mil!

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  4. El color de tu mermelada fantástico
    Claro que sí Marisa mucho más razonable con azúcar sin refinar :-)))) que ya bastantes enfermedades no creamos con una alimentación poco acertada y mezclando alimentos que tanto daño hacen a nuestros miembros vitales :-((((
    Un saludito

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Muchas gracias por comentar. Me alegra leer tus palabras y si aprendo de ellas, todo un placer.
Espero tu visita de nuevo.
Este blog no participa en cadenas de premios. Gracias si has pensado en mí.