Masa Fermentada. Aula de pan


Hace ya unos años, publiqué esta masa en mi otro blog Recetas BBSS. Allí fue donde inicié el Aula de Pan y he ido ampliando entradas en Thermofan ya que el otro blog quedó parado. He copiado exactamente la entrada, pero he vuelto a hacerla para mejorar las fotos y utilizarla de nuevo en otro pan diferente. La única  modificación ha sido reducir la cantidad de levadura fresca, porque hace calor y porque ahora ya no añado tanta. Más abajo, os pongo los panes que entonces horneé usando masa fermentada.

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Cuando elaboramos nuestro propio pan o cualquier masa, se puede utilizar un método directo, es decir, un método que no lleva ninguna preparación previa antes del amasado propiamente dicho: 

- Se utiliza la totalidad de agua, de harina y de otros ingredientes, se mezclan y se amasan. 

También se puede utilizar un método indirecto, es decir un método en dos etapas: 

- Se prepara primero un pre-fermento (starter en inglés, sponge en francés…) con una pequeña parte de los ingredientes y bastantes horas después, se incorpora esta preparación al resto de agua, harina y levadura necesarias para la elaboración de la masa. 

En nuestra Aula de Pan, hoy vamos a hablar de otro método indirecto: cómo preparar y utilizar la masa fermentada (pâte fermentée en francés y scrap-dough, old dough o pre-fermented dough en inglés). Ya tenemos en nuestra Aula, la Biga y el Poolish.

La realización de un pan de masa fermentada hecha en casa es accesible a todos a un costo mínimo y con muy poco equipo. Por eso, no puede faltar en nuestra Aula de Pan 

La masa fermentada fue inventada por Pr Calvel (1913 – 2005); es como una masa madre rápida, un prefermento que contribuye a mejorar el resultado final del pan; aumenta su sabor, facilita la digestión y que contribuye a que el pan se conserve mucho mejor. El leudado del pan se puede reducir durante la primera fermentación ya que esta masa ya ha fermentado. 

Podéis utilizar dos técnicas: 

- La primera es guardar unos 100 g de masa de otro pan anterior. También se le llama “masa vieja”. Puede conservarse unos 6 días en el frigorífico envuelta en papel sulfurizado que envolveremos a su vez en papel film. Se puede congelar. La masa se envuelve primero en papel sulfurizado y después se envuelve de nuevo en papel de aluminio, sin apretar. ¿Por qué sin apretar? con el fin de que si la masa crece tenga espacio. 

- Si la masa es congelada, la noche antes o unas horas antes, se saca del congelador y se añade a la masa de pan cuando haya vuelto a levar. Si no lo es y la hemos reservado en la nevera, se saca y se deja a temperatura ambiente unas dos horas para que leve. 

Si queréis tener siempre masa vieja en vuestro congelador, cuando hagáis pan, "robad" unos 80-100 g de masa y congeladla tal y como os he explicado. Esta cantidad se puede utilizar para panes con 500 g de harina. 

Puede conservarse hasta 3 meses. En este pan que publiqué, podéis ver otra receta con masa vieja. Por lo tanto, si la elaboráis y sólo utilizáis la mitad, podéis guardar en la nevera el resto, o la podéis congelar. 

En la próxima entrada de mi Aula de Pan, os mostraré otro pan con masa fermentada.
Ingredientes 

- 10 g de levadura fresca 
- 1 cucharadita de azúcar (opcional)
- 100 ml de agua mineral templada 
- 170 g de harina de trigo 

Preparación tradicional 

- Colocar en un bol la levadura fresca desmenuzada. Hay que tener en cuenta que la levadura tiene que estar a temperatura ambiente. 

- Agregar el agua tibia y el azúcar (si se usa). Mezclar hasta que la levadura esté bien disuelta. 

- Incorporar la harina poco a poco mezclando con la cuchara de madera hasta que esté totalmente integrada y se forme una bola que se despegue de las paredes del bol. 

- Pasar la bola de masa a un bol untado con aceite. Tapar con film transparente y dejar fermentar a temperatura ambiente hasta que duplique su volumen o prepararla la noche antes y dejarla en la nevera. Al día siguiente, sacarla y dejar que vuelva a doblar su volumen. En esta foto podéis verla justo acabada de preparar y en la anterior, cómo ha leudado al cabo de dos horas con una temperatura ambiente de 26º.

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Recetas publicadas en el blog Recetas BBSS, todos estos panes llevan masa fermentada en mayor o menor cantidad. Si los repitiera ahora, reduciría la cantidad de levadura en la masa de pan, porque no es necesaria tanta. Elaborados para el 5º Reto BBSS, un reto con mucha miga. No os lo perdáis. Hay 37 panes presentados por blogs amigos.

Mantequetes, panecillos valencianos. También publicados en Thermofan.
Pan con restos de harina y masa fermentada
Panes sin amasado con sésamo
Pan dulce de chocolate y mandarina
Notas:

Por si queréis saber más sobre Raymond Calvel, os hablo un poco de él.

- Raymond Calvel nació en 1913 en la región de Tarn, en el suroeste de Francia. En la década de los 30, era aprendiz de panadero, trabajaba en Toulouse y estudiaba en la École des Grands Moulins de París. En la primavera de 1935, ingresó a la Escuela Francesa de Fresado en París, que pasó a llamarse ENSMIC (École Nationale Supérieure de Meunerie et des Industries Céréalières) en 1971. 

- Químico de formación, adoptó un enfoque moderno para preservar y mejorar el arte antiguo de la panificación. 
  • Indicó que para el mejor rendimiento de la levadura, la cantidad de sal utilizada en una receta de pan debía ser del 1,8% del peso de la harina.  Señaló que para los panes que fermentan lentamente, por ejemplo, los de Masa Madre, lo importante no era la cantidad de gluten, sino su calidad. 
  • Destacó por sus estudios sobre las diferencias entre la harina de trigo europea y estadounidense y el desarrollo de la autolisis, un proceso de amasado previo para relajar el gluten, que facilita que la masa sea más flexible y fácil de moldear.
- R. Calvel defendió el respeto de las dos fases de la fermentación, en los que un generoso aporte de masa previamente fermentada, para él, es uno de los secretos del sabor del pan. 

- Conociendo perfectamente todos los métodos de fermentación, R. Calvel, desde abril de 1967, defendió las "culturas de los fermentos". 
  • En 1970, el profesor criticó severamente las fermentaciones aceleradas y la masa "atiborrada de levadura". Sabedor de que todo esto llevaba tiempo, y que muchos, no iban a compartir su opinión, volvió a proponerlo en abril de 1980 en su famoso editorial "¿Rápido y bueno?" "hacerlo antes de que sea difícil de hacer después". 
  •  Ese mismo año, R. Calvel también prestó un gran servicio a la profesión al publicar un estudio muy consistente sobre el pan con levadura natural.
- En la década de los 50, trabajó activamente en los procesos de fabricación de los “biscottes”. Se le solicitará frecuentemente como asesor por parte de las “biscotterie” francesas. 

Si queréis saber algo más sobre este profesor, la podéis ampliar, pinchando aquí.

Guarnición de arroz con pimientos y cebolleta. En buena onda


15 de junio de un año con esperanza iniciada, en nada llega el verano que todos esperamos con ilusión, deseando que sea mejor que el pasado, seguro que sí, porque ya somos muchos los que estamos vacunados y, aunque tenemos que seguir manteniendo la prudencia, necesitamos recuperar mínimamente, la vida que teníamos. Iniciamos de nuevo otro mes en En buena onda, proyecto que coordino junto a mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil. Sabemos, porque lo comprobamos, que las visitas a las recetas que participan en el proyecto, son muchas y eso siempre nos alegra y nos anima a seguir.

Cocinar en el microondas, tras el atraco a mano armada que ha supuesto, la nueva subida de la luz, nos puede ayudar a ahorrar un poco. 

"La energía es un bien básico de primera necesidad, cuyo acceso debe ser garantizado como servicio público". Éste era el titular de un periódico en noviembre de 2019. Llevamos mucho tiempo sufriendo este tipo de subidones, para mí, inmorales y da igual quien esté en el poder (cuentan mucho las puertas giratorias). Es un tema demasiado complejo para abordarlo en un blog de cocina, pero eso no impide que comparta mi indignación con mis lectores.

¿Cuántos años hace desde que la luz se convirtió en un bien de lujo? 

En En buena onda, siempre os animamos a usar este electrodoméstico con el fin de ahorrar tiempo y energía. Ahora, lo seguiremos haciendo con más insistencia y por eso, continuaremos compartiendo nuestras recetas y nuestra experiencia porque nosotras, también aprendemos cada vez que cocinamos algo por primera vez. 

Este mes he preparado una guarnición, también puede ser un plato único combinándolo con otros ingredientes a gusto de cada uno. Admite varias opciones y seguro que se os ocurren muchas másHe cocinado todo en el microondas. Los pimientos quedan espectaculares así. Ya compartí hace poco los Boquerones entre pisto y esa receta me sirvió de práctica cuando cociné ésta. La cebolleta añadida en su justa medida, se suma al dulzor que ya tienen los pimientos.

Elisa también ha cocinado un plato sencillo y perfecto para el verano. Igual lo podemos combinar con mi arroz, pero si no la visitamos no lo sabremos. Nunca he probado los Huevos a la flamenca, una razón más para ir corriendo a leer su receta.

Agradecemos de corazón vuestra participación y también vuestras visitas, cada mes son más numerosas las personas que pincháis para dirigiros a los blogs participantes y leer de forma anónima cada una de sus preparaciones. Os esperamos un mes más en muy buena onda.

Disculpad mi ausencia en vuestras cocinas y en las RRSS en la que paso muy poco tiempo. Estoy muy ocupada estos días en casa y el tiempo me pasa sin poder dedicar más tiempo a la cocina, ni al blog. Espero "volver lo más pronto posible".
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes

Las cantidades son para dos raciones pequeñas

De los pimientos

- 20 g de aceite de oliva virgen extra
- 80 g de cebolleta (1 cebolleta pequeña)
- una pizca de sal
- 300 g de pimiento rojo
- 200 g de pimiento verde

Del arroz

- 1 litro de agua
- una cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de arroz de grano redondo

* un recipiente con tapa apto para microondas (el mío tipo pyrex con tapa)

Antes de empezar…

- Lavar los pimientos, quitar el corazón y las semillas. Cortarlos en brunoise.

- Pelar la cebolleta, cortar el tallo en rodajas finas y el resto en brunoise.

- Poner el agua a hervir hasta que alcance el punto de ebullición.
Preparación en microondas

De los pimientos

- Verter el aceite en el recipiente, taparlo y programar, 3 minutos a máxima potencia.

- Agregar la cebolleta y una pizca de sal. Remover, tapar y programar, 3 minutos a máxima potencia.

- Agregar los pimientos, remover y programar, 5 minutos a 750 W, pero esta vez sin tapar el recipiente. Volver a programar 3 minutos a la misma potencia. Remover de nuevo y programar, 3 minutos más a igual potencia.Comprobar si están hechos y programar algún minuto más, si es necesario. Como siempre, el tiempo dependerá de cada microondas y de la cantidad de pimientos que preparemos. 

Del arroz

- Verter el agua y la sal en un el recipiente alto y con tapa. Calentarla en el microondas a potencia máxima. Tardará unos 5 minutos dependiendo de la temperatura inicial del agua. Tiene que hervir.

- Agregar el arroz y el aceite de oliva, remover y tapar el recipiente. Cocinar 10 minutos a 750 W. Después, programar, intervalos de 2 minutos a la misma potencia cuidando de que el agua no se desborde. Si es así, programar el resto de tiempo a 500 W. Dejar reposar y si os gusta más blando, cocinar algún minuto más. En mi caso, en 13 minutos, estuvo listo.

- Colar y refrescar bajo el grifo de agua fría para parar la cocción.

- Mezclar el arroz frío con los pimientos fritos y utilizar al gusto.

Notas:

- Es mejor no programar todo el tiempo de cocción de los pimientos a la vez para evitar que se cuezan demasiado o se quemen.

- Dependiendo de gustos y del uso que vayamos a dar a la guarnición, le irá bien la pimienta.

- En la receta de los Boquerones entre pisto, tapé el recipiente, pero esta vez no lo he hecho no ha salpicado. Creo que ha servido para reducir el tiempo en 3 minutos, pero no lo puedo asegurar.

- En la cocción del arroz, los últimos minutos son importantes para que no se pase y también es necesario controlar la potencia para que el agua no se desborde. Por eso aconsejo, programar intervalos.

- El arroz absorbe mucho la sal, es importante saberlo para controlar la que se añade o no ponerle nada, que es mi opción.

Bon profit !

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¡Al rico helado!

 

Todavía no he hecho ningún helado sólo con frutas, pero no hace nada os presenté uno de aprovechamiento, el Helado de crema de chocolate negro y fresas. ¿Qué tal si en lugar de fresas, le ponéis cerezas?

Estoy deseando comprar frutas veraniegas con sabor; el otro día, la primera sandía que probé, no valía nada.

Como hace tiempo que no publico recopilatorios, aquí tenéis uno con helados que se pueden preparar ya mismo para tenerlos en el congelador o tomarlos en seguida, si no os podéis resistir. Los míos son sanísimos y sin azúcar.

¡Al rico helado!
Nota:

- En algunas recetas de hace años, utilizo tagatosa. Si vais a hacerlo con azúcar o azúcar de abedul, doblad la cantidad de tagatosa. De todas formas, siempre el dulzor, es adaptable a cada gusto.

Bon profit!

Tortilla de cebolla y espárragos a fuego lento, 1 +/- 100, desperdicio 0



Esta tortilla es un aprovechamiento de un manojo de espárragos que estaba a punto de pasarse de fecha y creo que estaréis conmigo en que no hay nada peor, que ver las puntas de los espárragos blanduchas sin solución. Después de darle varias vueltas a la cabeza, tuve claro que ya era hora de cocinar una tortilla. Como tenía muchas cebollas y miedo a que se fueran estropeando, empezar a gastarlas, también era una prioridad. El parmesano rallado llevaba un tiempo en la nevera ¿y si se ponía verde? Mi planta de albahaca ecológica ya había florecido y mi vecina me tiene dicho, que si le salen flores, adiós. Vaya plan, urgía ponerse a trabajar y en no demasiado tiempo, la tortilla estaba lista para empezar a fotografiarla y disfrutarla.

Mis tortillas suelen ser pequeñas y claro, no lucen igual que otras, pero si las comparto en el blog, es porque están ricas. Me encanta publicar una nueva tortilla y participar en el selecto Club de la tortilla perfecta, de mi estimada amiga Concha, De Buena Mesa. Tiene ya casi 250 tortillas indexadas a cada cual más original. Si no conocéis este club, os recomiendo visitarlo sin tardar. Concha, otra tortilla más para "nuestra sociedad". Seguro que te gusta.

Me da la impresión de que mis tortillas, casi siempre contienen entre sus ingredientes, algo verde y algún tipo de queso. No es algo hecho a propósito, son ingredientes que suelen formar parte de mi cocina y si surge una tortilla diferente, que suele ser de aprovechamiento, ya está, no hay nada más que añadir. La que hoy comparto tiene algo que la hace diferente y es que predomina la cebolla y está cocinada el tiempo suficiente para que reduzca y no suelte nada de agua. No está confitada, pero casi y al picarla tan menuda, muy triturada, aporta mucha jugosidad. Sin necesidad de agregar muchos huevos, la tortilla cuaja cocinada a fuego muy bajo y se corta perfectamente en porciones. Los espárragos también se aprecian con dos texturas diferentes. Los que se han añadido a la cebolla, quedan más blandos que las puntas que se incorporan a la hora de cuajar la tortilla. Mi idea era conseguir que se notaran en la superficie, pero al voltearla, comprobé que no había sido posible. La próxima vez, la haré en el microondas o al horno y sin voltear, para conseguir ese efecto. O mejor no, ya es necesario cambiar los espárragos por otros ingredientes ¿no?

Recomiendo la albahaca, ese toque de frescor añadido que se puede obviar o acrecentar, eso va con gustos. A la albahaca se suma el parmesano, siempre su agradable sabor se agradece y en esta tortilla, reservamos un poco de queso triturado junto con la albahaca para el momento de servirla. La tomamos acompañada de una ensalada aderezada con aceite de oliva virgen extra monovarietal Casalbert.

Como es una receta de aprovechamiento de varios ingredientes, esta rica tortilla también se va a acompañar al resto de aportaciones para mi proyecto 1 +/-100, desperdicio 0 de este mes de junio. 

Espero que os guste.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 y En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consisten los proyectos, pinchad en los enlaces o en los logos. Os invito a participar.

Ingredientes

- 50 g de queso parmesano
- 8 hojas de albahaca fresca
- 20 g de aceite de oliva virgen extra 
- 250 g de cebolla dulce
- 200 g de espárragos frescos
- 4 huevos ecológicos ( 200 g aprox )
- ½ cucharadita de sal fina
- una pizca de pimienta negra
- 1 cucharada de aceite virgen extra para la sartén

Antes de empezar…

- Pelar las cebollas y cortarlas en cuartos.

- Lavar los espárragos y desechar la parte dura. Cortarlos en trozos y reservar las puntas.

- Si no se tiene el parmesano rallado, cortarlo en trozos, ponerlo en el vaso y programar, 12 segundos, velocidad 10 o varios golpes de turbo. Si no se tiene la TMX, rallarlo en un robot o procesador o utilizando un rallador. Reservar. Se puede rallar el parmesano junto a las hojas de albahaca si sólo se va a utilizar para esta receta.

Preparación en TMX

- Colocar los trozos de cebolla y el aceite en el vaso. Programar, 4 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula y volver a programar 3 segundos, velocidad 5. La cebolla tiene que quedar muy picada. Bajar los restos con la espátula y programar, 3 minutos, 120°, velocidad cuchara.

- Añadir los espárragos cortados (reservar las puntas) y programar, 9 minutos, 120º, velocidad cuchara, giro a la izquierda.

- Añadir los huevos enteros, la sal, la pimienta y la mezcla de parmesano y albahaca, excepto una cucharada que reservaremos para cuando sirvamos la tortilla. Programar, 10 segundos, velocidad 3.
Preparación tradicional

- Verter el aceite en una sartén. Cuando esté caliente, añadir la cebolla picada muy menuda y una pizca de sal. Sofreírla hasta que esté blanda, pero cuidando que no se queme.

- Añadir los espárragos cortados (reservar las puntas) y seguir sofriendo hasta que estén hechos. Sacar de la sartén y pasar a un bol

- Mientras, batir los huevos en otro bol y agregar la sal, la pimienta y la mezcla de parmesano y albahaca, excepto una cucharada que reservaremos para cuando sirvamos la tortilla. Seguir batiendo hasta que el queso esté totalmente integrado.

- Agregar la cebolla y los espárragos a los huevos batidos y mezclar bien.

Cuajado de la tortilla

- Verter la cucharada de aceite en la sartén procurando que se extienda bien. Cuando esté caliente, verter la mezcla reservada.

- Colocar por encima las puntas de los espárragos por encima. Tapar la sartén y bajar la temperatura de la vitrocerámica o el gas al mínimo. Cocer por un lado y cuando se despegue de las paredes de la sartén, darle la vuelta. Seguir cuajando la tortilla por el otro lado hasta que al pincharla con un palo de brocheta salga limpio.

- Pasar la tortilla al plato de servir dejando la parte menos hecha cara arriba. Decorarla con unas puntas de espárrago y con la cucharada de parmesano y albahaca. Se puede tomar templada o fría.

Notas:

- La tortilla también se puede cuajar en el horno si se vierte la mezcla en un molde. Se puede aprovechar el calor residual del horno precalentado a 190° hasta que esté cuajada. Si lo hacemos de esta forma, las puntas de espárrago se verán por la parte de arriba.

- Hay que tener cuidado al darle la vuelta para que no se rompa porque al llevar tanta cebolla, está blandita.

Bon profit!

Sobrasada vegetal de calabaza, 1 +/-100 desperdicio 0

 

A veces, si el tiempo me lo permite y me parece interesante, me apunto a talleres de cocina. No siempre son de TMX. El taller en el que prepararon una receta de sobrasada vegetal, fue un año antes de que el virus apareciera, pero prefiero no dar detalles del mismo, más bien voy a dar los justos ya que la receta no se parece prácticamente en nada a la citada porque la lista de ingredientes era tan poco clara, que obtener un resultado óptimo era complicado. Por eso, ni cito el lugar, ni a la persona.

A ver qué opináis vosotros. Si en la receta indica que tenemos que utilizar una calabaza cacahuete, en seguida nos vamos a preguntar de qué tamaño será o si el peso es con piel, sin ella, asada o cruda. Si indica que usemos un pimiento rojo, también nos preguntaremos por el tamaño del mismo o su peso ya asado o sin asar… y ya el colmo es que nos diga que añadamos un puñado de avellanas. Así empezó el taller y creo que no os extrañará saber, que a los 10 minutos, me despedí del grupo muy educadamente.

Pasado el tiempo, me encontré con la foto de la fotocopia, sí era una foto, porque no me dieron una hoja, ya que, aunque estaba inscrita, no tuvieron suficientes. Me piqué y me entraron enormes ganas de hacer esta sobrasada. Ya hace muchos años, cuando no estaba tan de moda este tipo de preparaciones veganas, publiqué la Sobrasada vegetal con toque infernal, cuyas fotos no son muy bonitas, pero que os recomiendo igualmente. La única diferencia con ésta es que no lleva calabaza asada.

Es esencial que os recuerde que hay diferentes tipos de calabaza y que su textura tampoco es la misma, ni tienen el mismo dulzor y dependiendo de si la asamos en el microondas o en el horno, los tiempos cambiarán y el líquido que suelten deberá ser escurrido con antelación. Lo mismo ocurre con el pimiento, el jugo tras asarlo será mejor colarlo. Será lo mejor si no queremos que la sobrasada esté muy blanda o aguada. Sería un desastre.

Como la primera vez tuve que ingeniármelas y funcionar a ojo, volví a prepararla porque puse demasiado calabaza y la sobrasada quedó blanducha. Era de las dulces y valenciana, las que usamos en repostería. En la segunda, compré una calabaza cacahuete ecológica y me basé en los pesos anotados reduciendo la cantidad de calabaza. En ambas, horneé la calabaza y el pimiento en el microondas, escurriendo el jugo en un colador hasta el día siguiente. Usé avellanas y también almendras, en una puse ajo y en la otra, no.

Tras las dos pruebas, lo que influye para que el sabor se asemeje más o menos al de una sobrasada, es el pimentón, pero eso, ya lo sabía. Se percibe la diferencia entre el pimentón dulce y el agridulce, a mí me gusta más éste último. El ajo es opcional y si os gusta el toque que le da y no os sienta mal, incluidlo entre los ingredientes.

Para mí es imprescindible, que la calabaza, el pimiento y el ingrediente que no he olvidado y que dejo para el final, el aceite de oliva, sean de calidad. Todos suman para conseguir una sobrasada vegetal deliciosa y adictiva. Está más buena al día siguiente. No olvidéis preparar unas tostas con un buen pan.

Es una receta de aprovechamiento porque gasté un resto de almendras ecológicas. No es mucho, pero creo que un poco de color nos viene muy bien para iniciar las aportaciones para mi proyecto 1 +/-100, desperdicio 0 de este mes de junio. Otra razón más es que asé el pimiento y la calabaza en el microondas, con el consecuente ahorro de tiempo, energía y dinero. Colgaré también mi rica sobrasada en nuestro proyecto, En buena onda, en el que cada mes compartimos recetas cocinadas en este electrodoméstico.

Para ver las recetas y resto de aportaciones del mes de mayo, pinchad aquí. Cada mes es un lujo y mis amigas y compañeras blogueras, siguen regalándonos maravillas. 

Os doy las gracias y os espero de nuevo, agradeciendo vuestras visitas.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 y En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consisten los proyectos, pinchad en los enlaces o en los logos. Os invito a participar.

Ingredientes

- 80 g de avellanas o de almendras crudas (ecológicas)
- ½ diente de ajo pequeño (opcional)
- 100 g de calabaza asada ecológica
- 200 g de pimiento rojo ecológico asado
- 2 cucharaditas de pimentón de la Vera agridulce
- 1 cucharadita de sal
- 20 g de aceite de oliva virgen extra "Reserva de la familia" Casaalbert.
- 1 cucharada de pan rallado
- aceite de oliva virgen extra

Hornear hortalizas en el microondas

- Para asar la calabaza podemos usar la función normal del microondas o si lo tenéis, el plato crisp. Primero, partir la calabaza por la mitad, pinchar la pulpa con un cuchillo y hacer cortes. Colocarla sobre un plato apto para microondas y hornear hasta que esté blanda a máxima potencia. El tiempo dependerá del tipo de calabaza y de la potencia de cada microondas. Si el microondas es pequeño, tendremos que hornear por separado cada mitad.

- Para asar el pimiento, lavarlo bien primero, después secarlo y untar la piel con aceite. Si no queremos encontrarnos semillas, es mejor quitar el pedúnculo. Asarlo entero. El tiempo también dependerá del tipo y tamaño del pimiento y de la potencia del microondas. Cuando esté hecho, tapar con una bolsa de plástico para que al enfriarse, se pele con facilidad.

Como mi microondas es grande, para esta receta, asé la calabaza y el pimiento a la vez.

Antes de empezar…

- Quitar la piel y semillas de las hortalizas, cuando estén frías. Dejar escurrir en un colador para que suelten el jugo. Mejor de un día para otro.

- Perlar el ajo, quitar el germen si lo tiene y partirlo por la mitad.
Preparación en TMX

- Poner en el vaso las avellanas o almendras y el ajo. Programar, 10 segundos, velocidad 8. Bajar los restos con la espátula.

- Añadir al vaso el pimiento asado, la calabaza, el aceite, el pimentón, la sal y el pan rallado. Programar, 20 segundos, velocidad 6. Bajar los restos con la espátula y repetir la operación hasta obtener la textura deseada.

Preparación tradicional

- Si no se tienen ya trituradas, poner en el vaso de un robot o procesador, las avellanas o almendras y triturar bien. Si no se tiene, mejor comprarlas trituradas o ponerlas a remojo para que estén más blandas.

- Añadir a los frutos secos el ajo, el pimiento asado, la calabaza, el aceite, el pimentón, la sal y el pan rallado. Triturar bien y repetir la operación hasta obtener la textura deseada.

Notas:

- Cuando indico que la calabaza y el pimiento tienen que ser de calidad, sé muy bien de lo que hablo. Hay calabazas que al asarlas quedan blanduchas o con muchos filamentos, sueltan muchísimo líquido. Si la vuestra es así, igual no os vale ni para un puré. Los pimientos rojos son mucho mejores si su color es oscuro y con tonos verdosos y carnoso, sin golpes. Al asarlo, el sabor es inigualable y la piel se desprende con facilidad. Guardad el jugo para añadirlo a guisos o purés.

- Del aceite qué puedo decir, es mi ingrediente favorito y siempre uso un virgen extra en mis recetas. Mi amor por el pan con aceite viene de siempre y ya sabéis que teníamos olivos y aceite en casa. Eso terminó y por eso, sigo eligiendo calidad y sabores. Alguien puede pensar que un virgen extra en según qué preparaciones, es un desperdicio. Los respeto, pero no estoy con ellos. En esta sobrasada he añadido un aceite muy especial, único. Desde que he conocido los aceites valencianos Casaalbert, aún tengo más claro lo que os comento.

- Me gusta añadir pan rallado, al igual que lo hice en la otra receta. Para que no se perciba su textura y sabor, es mejor consumir la sobrasada, al día siguiente.

Bon profit!

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Boquerones entre pisto, En buena onda



Oí en un programa de radio una receta con boquerones, pero no la apunté y no recuerdo quién la explicó. No siempre estamos en casa con bolígrafo y libreta en mano para anotar algo que se nos cuenta en segundos y más bien corriendo. Cuando te das cuenta, ya han pasado a otra cosa. Podría haber buscado el Podcast, no lo hice y olvidé el tema.

Suelo comer boquerones y los encontré frescos en el mercado, intenté adaptar la receta a mi forma, no tenía otra opción. Lo único que quedó claro en mi memoria, era que el pescado estaba colocado alternado entre capas de tomate y algo más. Lo que no sé, es qué otros ingredientes añadió aquel señor a la receta. Lo más sencillo sería cocinar un rico pisto de tomate y pimiento, sin nada más y si lo hacía en el microondas, no sólo iba a ensuciar menos, sino que como siempre que utilizamos este electrodoméstico, ahorraría energía y tiempo.

Os añado mis tiempos que no tienen porqué ser los vuestros, ya sabemos que cada microondas es diferente. Freí primero el tomate porque quería que quedara perfecto y que la dureza del pimiento no afectara al resultado final. Me gusta el pimiento blando y bien cocinado; a mi parecer, no es una verdura que en un pisto esté rica al dente. También se puede hacer al contrario, cuando esté casi hecho el pimiento, añadir el tomate. Me hubiera gustado añadir ajo y se me olvidó. Con lo que me gusta encontrarlo en un pisto, pero para que al menos, se notara en el sabor, añadí ajo en polvo.

Los boquerones es mejor congelarlos para evitar problemas y mi consejo es que no preparéis esta receta con los que tengan un tamaño demasiado pequeño. Si no están muy frescos, tampoco ya que al descongelarlos, se aprecia y el resultado de cualquier receta puede ser un fiasco.

Suelo notar diferencia entre los que compro en la pescadería (más caros siempre) y los que encuentro frescos en el supermercado. Me parece adecuado comentarlo porque especialmente en esta receta, es importante.

Es un plato completo y lo único que tenéis que tener a mano es un buen pan. Si lo queréis preparar de la forma tradicional, se puede cocinar el pisto primero en una cazuela y después terminar el plato alternando las capas de pisto y boquerones en ese mismo recipiente.

Como volvemos a cocinar en el microondas, estos “boquerones entre pisto” van directos a acompañar el resto de recetas de nuestro proyecto En buena onda de este mes de mayo. Pinchad aquí, para coger ideas.

Espero que os guste y que paséis un buen fin de semana. Siento esta vez no poder poner más fotos. El día no dio para más. 
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes

- 200 g de boquerones frescos
- 400 g de tomate triturado
- 150 g de pimiento rojo ecológico
- 5 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- ajo en polvo
- sal y pimienta

Antes de empezar…

- Si no lo hace el pescadero, limpiar los boquerones y quitarles la cabeza y espina. Congelarlos en una tarrina en capas separadas con papel sulfurizado. Descongelar en la nevera antes de preparar la receta.

- Lavar el pimiento y cortarlo en trozos.

- Poner el tomate triturado en un colador de malla fina para que se vaya colando el caldo.

Preparación en el microondas

- Cuando el tomate ya esté bien escurrido, pasarlo a un recipiente pequeño apto para microondas. Añadir una cucharada sopera de aceite y ajo en polvo, tapar y cocer a máxima potencia, durante 4 minutos sacar y remover con cuidado de no quemarnos, volver a tapar y cocer durante otros 4 minutos. Sacar del microondas y reservar. El tiempo dependerá de la potencia del microondas. Comprobar que está hecho y si no es así, añadir algún minuto más.

- Poner el pimiento rojo troceado en otro recipiente similar, añadirle las otras 4 cucharadas de aceite, remover tapar y cocer durante 15 minutos a máxima potencia. Es mejor, parar el microondas cada dos minutos, remover y repetir la operación. El pimiento tiene que quedar blando.

- Sacar el recipiente del microondas y salpimentar. Después, añadir el tomate y mezclar bien.

- En el otro recipiente de sofreír el tomate, colocar una capa de pisto. Distribuir por encima una capa de boquerones. Volver a cubrir con pisto y boquerones hasta terminar y que la última capa sea de pisto. Tapar el recipiente de nuevo y programar 4 minutos a 750 W. Dejar dentro del microondas unos minutos. Al abrirlo, comprobar que los boquerones están hechos pinchando con un tenedor uno. Si es necesario, añadir un poco más de tiempo.

- Dejar reposar para que los sabores se integren y servir caliente.

Notas:

- El recipiente que utilicé fue uno de cristal tipo Pyrex. Lo cubrí con film fuerte y lo agujereé. Si tenéis uno con tapa, no tiene que ser redondo, para esta receta es mejor cuadrado o rectangular.

- Se puede añadir ajo picado y sofreírlo en la cucharada de aceite.

- En tiempo de buen tomate, se puede utilizar tomate natural, pero tendremos en cuenta que también cambiarán los tiempos de cocción y soltará más líquido.

Bon profit!

Pan de molde integral con masa madre deshidratada. Aula de pan



Publiqué la Masa madre natural de Richard Bertinet y después, Cómo deshidratar la masa madre natural de Bertinet. Siguiendo paso a paso las indicaciones del maestro panadero francés. Tengo todavía masa madre deshidratada en cantidad y toca utilizarla porque no sé si tiene fecha de caducidad. Tendré que averiguarlo. Como sé que muchos habéis leído las dos entradas, era importante para mí, publicar un pan en el que la hubiera utilizado para demostraros que funciona incluso, sin hidratarla, con tan solo, añadirla al resto de ingredientes del pan.

He tardado en publicarlo ya que lo horneé reparé durante el confinamiento y resultó bien. El formato de los dos panes es pequeño porque utilicé dos moldes de silicona pequeños que ya han aparecido por el blog en varias ocasiones. Ya los tengo más de cuatro años y siguen en perfecto estado.

Como hace tiempo que no publico un pan, aquí lo tenéis. Igual no es muy útil para quien no tiene este tipo de masa en polvo y seca, pero como la venden en herbolarios y por internet, sin necesidad de tenerla, es otra opción. Por eso os he hecho una búsqueda y así podéis probar. Os pongo los enlaces más abajo. En un blog tenemos que publicar cosas variadas aunque cada uno tengamos nuestros gustos y nuestras limitaciones.

Para fermentar la masa, utilicé por primera vez el modo Fermentar de la TMX 6 en el que la masa se coloca en el recipiente varoma y se deja muchas horas hasta que fermenta. Es recomendable hacerlo por la noche y me gustó el resultado ya que me olvidé de la masa hasta el día siguiente. Si no tenéis este modelo, es lo mismo porque podéis seguir la forma tradicional, como en el resto de panes que están publicados en el blog.

Si utilizáis otro tipo de harinas, la cantidad total es de 500 g y la de líquido dependerá del tipo de harina y de la temperatura ambiente. Es mejor añadir el agua, como siempre os indico, poco a poco. De hecho, os pongo dos fotos diferentes del mismo pan, en los mismos moldes pero con diferentes harinas. La primera foto, es la de la receta. En la primera, lo greñé, en la segunda, lo dejé abrir por su cuenta.

Al hornear pan en moldes pequeños, obtenemos pequeñas rebanadas que son ideales para desayuno y merienda. Como aprendemos a utilizar en un pan la masa madre deshidratada, esta entrada, la enlazaremos también a mi Aula de pan. Espero que os sea de utilidad.

Estaba rico, rico. Tomarlo tostado, com mermelada o simplemente, como más me gusta, con un buen aceite de oliva virgen extra.
Ingredientes

Prefermento

- 70 agua mineral
- 70 de harina de fuerza

Masa del pan

- el prefermento
- 160 g de harina integral de trigo
- 200 g de harina de Manitoba
- 140 g de harina de trigo de fuerza (300 W)
- 7 g de sal (no lleva)
- 300 g de agua mineral

Antes de empezar…

- Untar el recipiente varoma con aceite.

- Cubrir la bandeja para hornear con papel sulfurizado si no se utilizan moldes.


Preparación en TMX 6

Prefermento

- Poner en el vaso los 70 g de agua, los 70 g de harina y los 40 g de masa madre deshidratada. Programar, 2 minutos, velocidad espiga. Dejar reposar dentro del vaso durante 1 hora y media. Si hace mucho frío, igual necesitará un poco más de tiempo.

Masa del pan

- Pasado el tiempo, agregar las harinas y la sal. Amasar programando, 1 minuto, velocidad espiga. Comprobar la textura de la masa. Quitar el cubilete del vaso y repetir la operación. La masa tiene que estar blanda y homogénea. Dejar reposar durante 10 minutos más dentro del vaso.

- Programar, 2 minutos, velocidad espiga y sin cubilete. Dejar reposar durante 10 minutos más. Después, volver a amasar de nuevo durante 2 minutos, velocidad espiga y sin cubilete. Repetir el reposo durante otros 10 minutos.

- Repetir el amasado durante 2 minutos más y velocidad espiga. Volver a dejar en reposo 10 minutos. El tiempo de reposos después de cada amasado, será de 40 minutos en total. La masa estará mucho más manejable y se despegará de las paredes del vaso.

- Transferir la masa a la superficie de trabajo enharinada, compactarlo en una bola y colocarlo en el recipiente Varoma. Cerrar el Varoma con la tapa.

- Poner en el vaso 1000 g de agua y unas gotas de detergente y programar modo “prelavado masas”. Vaciar el vaso, enjuagarlo y secarlo.

- Poner en el vaso 250 g de agua, colocar el Varoma y programar, modo Fermentación 2 h / 37°.

- Pasado el tiempo de fermentación, retirar cuidadosamente el Varoma y transferir la masa sobre la superficie de trabajo un poco enharinada.
Preparación tradicional

Prefermento

- Poner en un bol los 70 g de agua, los 70 g de harina y los 40 g de masa madre deshidratada. Mezclar bien hasta que todo esté integrado. Dejar reposar con el bol tapado durante 1 hora y media. Si hace mucho frío, igual necesitará un poco más de tiempo.

Masa del pan

- Agregar las harinas y la sal. Mezclar con los dedos hasta que todo esté integrado. Dejar reposar durante 10 minutos con el bol tapado.

- Amasar y empezar con los plegados estirando la masa de los bordes del bol al centro. Dejar reposar durante 10 minutos más. Después, repetir los plegados. El tiempo de reposos después de cada amasado, será de 40 minutos en total. La masa estará mucho más manejable y se despegará de las paredes del bol.

- Pasado el tiempo de fermentación, transferir la masa sobre la superficie de trabajo un poco enharinada.

Formado y horneado

- Dividir la masa en 2 partes y formar 2 panes del mismo peso. Formar una cilindro y después, plegar las puntas hacia adentro. Colocar el cilindro con el cierre hacia abajo e introducirlo en el molde. Repetir la operación con el otro.

- Tapar los moldes cubiertos con un paño de algodón y dejar reposar durante 30 minutos. Mientras tanto, precalentar el horno a 200°.

- Retirar el paño de cocina, los panes tienen que haber doblado el volumen. Espolvorear por encima harina tamizada. Introducir los moldes en el horno y hornear durante 10 minutos, calor abajo (200), luego bajar la temperatura a 180° y continuar durante otros 20 minutos, calor arriba-abajo. Pasado el tiempo, comprobar que los panes están listos y sacarlos del horno con cuidado.

- Desmoldar los panes con mucho cuidado y dejarlos enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumirlos.

Notas:

- Si no se tiene el modo fermentación, seguir los pasos de la fermentación del modo tradicional.

- Siempre y dependiendo de la temperatura ambiente de nuestras cocinas y del tipo de harinas utilizadas, será importante, reservar un poco de agua para añadirla al final.

- El tiempo de fermentación también dependerá de la temperatura ambiente y la de las harinas y el agua. Si hace frío, calentar el agua para que esté entre 24º-27º.

Bon profit!

ChenaBura Levadura de masa madre seca - 500 g

Masa madre en polvo-Criscito 1 kg

Masa Madre Activa para 4 Kilos de Pan - 3 lactobacilos, levaduras y Malta ecológica

Helado de crema de chocolate negro y fresas, 1 +/- 100, desperdicio 0

 

¿Os acordáis de la Crema de chocolate negro? La hice en abril en el microondas, pero como sólo me comí un poco, preparé este helado al que añadí unas fresas que tenía ya unos días en la nevera. Es sin azúcar y la crema lleva agua y nada de materia grasa, por lo tanto es un helado de hielo en el que lo lógico es que se formen cristales y quede muy duro. Para evitarlo, al menos en gran parte y también para aportar otros toques de sabor, le añadí Cointreau y un resto de nata vegetal. La canela y la corteza de naranja, también se aprecian al saborearlo. No hice polos, lo vertí en estos vasos especiales para helado y al congelador hasta ver el resultado.

Para los que alguna vez, me habéis escrito o enviado un mensaje preguntando qué podéis hacer para que los helados no cristalicen, mi respuesta, difícilmente está en el blog porque la mayoría de mis helados son sin nata, ni azúcar invertido. Por eso aconsejo añadir merengue, azúcar de abedul, natas vegetales o cualquier tipo de licor. En éste, os he hecho las fotos para que veáis cómo queda la superficie de los vasitos y cómo está, nada más introducir la cuchara, unos minutos después y sin que haga calor en la casa. El culpable es el Cointreau, porque azúcar de abedul lleva muy poca cantidad. En este punto, es imprescindible aclarar, que aunque lleva Cointreau, el helado es apto para niños ya que hemos calentado la preparación para que se evapore el alcohol.

Las fresas, cortadas en pequeños trocitos, contrastan de maravilla y si os gusta la combinación canela-naranja-Cointreau, no vais a tener más remedio que probarlo.

Con estas cantidades salieron tres vasos. Aprovechad que las fresas aún están a buen precio y si lo queréis más dulce, aumentad la cantidad de azúcar o edulcorante.

Como aproveché la crema, las fresas y la nata vegetal, la receta se va a unir al resto de aportaciones de mi proyecto, 1 +/-100, desperdicio 0 de este mes de mayo.

Espero que os guste. Buen fin de semana.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/- 100 desperdicio 0 y en En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes

- 45 g de azúcar de abedul o de azúcar
- la corteza de una naranja ecológica
- ½ cucharadita de canela de Ceylán
- 250 g de Crema de chocolate negro (pinchar en el enlace para ver la preparación)
- 50 g de nata vegetal
- 1 o 2 cucharadas de Cointreau
- 300 g de fresas

Antes de empezar…

- Lavar la naranja y quitar la piel con un pelador cuidando que no quede nada de parte blanca.

- Si no se tiene hecha la crema de chocolate, prepararla y dejarla enfriar. Corregir el punto de dulzor.

- Lavar las fresas, quitar el pedúnculo y cortarlas en trocitos.
Preparación en TMX

- Poner en el vaso el azúcar de abedul o azúcar y la corteza de naranja. Programar, 12 segundos, velocidad 10. Bajar los restos del vaso con la espátula.

- Añadir la canela, el Cointreau, la Crema de chocolate negro y la nata vegetal. Programar, 3 minutos, 55º, velocidad 3. Dejar que se enfríe por completo.

- Incorporar las fresas y remover con la espátula.

- Verter en los vasos, taparlos con film transparente e introducirlos en el congelador.

- Sacar unos minutos antes de tomar el helado.

Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un procesador o robot el azúcar de abedul o azúcar y

la corteza de naranja. Triturar muy bien. Si no se tiene este tipo de aparatos, rallar la corteza con un rallador manual, mezclando bien después.

- Poner en un cazo la Crema de chocolate negro y la nata vegetal. Añadir la canela y el Cointreau. Batir con unas varillas, hasta que esté todo bien integrado. Calentar a fuego bajo para que se evapore el alcohol. Dejar que se enfríe por completo.

- Incorporar las fresas y remover con una espátula.

- Verter en los vasos, taparlos con film transparente e introducirlos en el congelador.

- Sacar unos minutos antes de tomar el helado.
Notas:

- Si la crema se prepara con leche en vez de agua, ésta si que contiene materia grasa y afectará al cristalizado.

- En el caso de no añadir fruta, se puede verter el helado en un contenedor de cristal e ir picándolo con un tenedor de cuando en cuando.

Bon profit!

Yogur de vainilla en TMX 6, 1 +/- 100, desperdicio 0

 


Aunque tengo el modelo de TMX 6, no había probado el modo Fermentar para hacer yogur. No suelo publicar recetas que ya están en Cookidoo, pero si lo hago es para poder comentar qué me parecen cuando se pueden comparar con otra forma de preparación. En este caso, el yogur.

En las otras recetas de yogur casero que ya están en el blog, siempre lo vierto en un tarro de 1 litro y lo cuajo en el horno apagado aprovechando el calor residual. Para poder experimentarlo, fui comprando tarritos de yogur cuyo tamaño pudiera caber en el varoma ya que no tengo los que la marca vende con tapa incorporada. Esos tarritos comprados no la llevan y los cubro con film transparente.

Elegí esta receta de yogur que lleva vainilla y los cambios que realicé fueron utilizar leche semidesnatada en lugar de entera y añadir el azúcar de abedul a la mezcla. Normalmente mis yogures son desnatados y no endulzo la leche. Así y todo, los yogures quedaron cremosos y bastante consistentes. El sabor a vainilla se aprecia y no están demasiado dulces.

No sé si el consumo de luz que supone tener la máquina trabajando en este modo durante 10 horas es elevado. El Modo Fermentar del TM6 crea un entorno con temperaturas entre 37ºC y 70ºC que permanecen estables hasta 12 horas. Cuando yo lo fermento, aprovecho el calor residual del horno y no consumo energía. Son dos opciones, ambas prácticas y en las que aconsejo que la preparación sea siempre de cara a la noche para no tener inutilizada la TMX, ni el horno durante tanto tiempo. La máquina es una maravilla y pone a nuestra disposición este modo tan práctico, pero si habéis encendido el horno y os falta yogur, no olvidéis aprovechar ese calor residual sin olvidar que los yogures no cuajan si la temperatura del horno es superior a 70ºC (lo suelo tener a 50º).

Espero que os sea de utilidad. Como esta entrada está relacionada con el consumo de energía, la añado a mi proyecto 1 +/-100, desperdicio 0 de este mes de mayo.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 y En buena onda desde su inicio. Y si queréis saber en qué consisten los proyectos, pinchad en los enlaces o en los logos. Os invito a participar.

Ingredientes

- 1 vaina de vainilla
- 800 g de leche entera (utilicé semidesnatada)
- 1 yogur natural (el mío desnatado)
- 40 - 60 g de azúcar de abedul o de azúcar
- 10 g de leche en polvo
- 250 g de agua
- 30 g de zumo de limón

* 8 tarritos de cristal y papel film para taparlos
Antes de empezar…

- Con un cuchillo, cortar a lo largo la vaina de vainilla, raspar las semillas y reservar ambas.

- Cortar porciones de film.

Preparación en TMX 6

- Poner en el vaso la leche, las semillas de vainilla y la vaina en trozos. Colocar el cestillo sobre la tapa y programar 10 minutos, 85°, velocidad 1, giro a la izquierda. Retirar el vaso y dejar enfriar (aprox. 45 minutos) hasta que la leche enfríe hasta los 40° (colocar el vaso en su posición para comprobar la temperatura).

- Colocar el vaso en la máquina y retirar la vaina de vainilla. Añadir el yogur natural, el de azúcar de abedul o azúcar y la leche en polvo. Programar, 30 segundos, velocidad 3 y ½.

- Repartir la mezcla en los vasos para yogur (aprox. 100 g) y cubrir con film transparente. Colocarlos en el recipiente varoma, tapar y reservar. Aclarar el vaso.

- Poner en el vaso el agua y el zumo de limón. Situar el varoma en su posición e iniciar el modo Fermentar 10 horas a 70°. Retirar el varoma y poner los tarros de yogur en el frigorífico. Refrigerar al menos durante 2 horas antes de servir o conservar los yogures tapados en el frigorífico hasta 8 días.

Notas:

- Para evitar que las cuchillas se oxiden es necesario añadir al agua 1 cucharadita de ácido ascórbico (vitamina C en polvo) o 30 g de zumo de limón.

- Si se tienen tarros con tapa, se pueden utilizar y así evitar el film.

- Se puede sustituir la vaina de vainilla por 1 cucharadita y ½ de vainilla líquida.

- Para elaborarlo de la forma tradicional, pinchad en el enlace que está al inicio y que os lleva a todas las recetas de yogur publicadas.

Bon profit!