Arroz con sepia, galeras y col


Desde que publiqué el Arroz al horno con bacalao y coliflor, no había compartido con vosotros otra receta con este preciado ingrediente. Era octubre y ya me apetecía que viera la luz esta receta que sólo preparé unas semanas después. Cambiamos de coliflor a col rizada, de bacalao a sepia y galeras y no horneamos el arroz, sino que lo coceremos de la forma tradicional, como indica la receta en la que me he inspirado. 

Mi hijo fue de excursión hace años y me trajo un libro de arroces editado por Arroz la Fallera. Se llama, “Las mejores recetas de arroz de nuestra tierra”. Es un libro que se hizo con el fin de rescatar recetas tradicionales y antiguas de nuestra tierra. La gente envió recetas de forma desinteresada y todos tenían una cosa en común, ser amantes del arroz. No puedo hacer otra cosa, que enlazar a su web en la que tenéis no sólo información sobre el origen de esta marca de arroz valenciana, sino también, recetas e información sobre sus productos y actividades. 

Yo conocí este libro bastantes años después de su publicación, pero aún llego a tiempo para ir eligiendo recetas que me gusten y después, compartirlas en el blog, siempre indicando el nombre de la persona que las envió. 

En esta tierra preparamos un arroz en un santiamén con lo que tenemos en la nevera y repetimos los tradicionales, los que más nos gustan, muchas veces. No tengo muchas recetas de arroz en el blog y esa es la causa, que repito mucho los que nos gustan. También suele pasar en casa que cuando de arroz se trata y hay gente esperando cuchara en mano, hacer fotos, no es lo más conveniente. Eso me ocurrió con éste y por eso las fotos no dan para más. Y como os lo recomiendo, podéis comprar los ingredientes, porque os puede gustar mucho. 

Aunque lleva mucha col, no predomina su sabor y es importante que se sofría muy bien, al igual que las galeras y la sepia. Todo buen arroz, necesita de un buen sofrito y un buen fondo de pescado. En esta receta, utilicé caldo de pescado casero, pero en la original no. Se indica la misma cantidad de agua y una pastilla de caldo concentrado. Ya sabéis que no soy de cubitos de caldo comerciales y aunque el sofrito de sepia y galeras confiere sabor, si tenéis o preparáis un buen fondo de pescado, lo notaréis. 

Espero que os guste. Buena semana. 
Ingredientes 4 personas 

- 20 g de aceite de oliva virgen extra 
- 250 g de galeras frescas 
- 300 g de sepia sucia fresca 
- 300 g de col rizada 
- 200 g de tomate natural
- 1 manojo de ajos tiernos (no tenía y utilicé 4 dientes de ajo) 
- 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera 
- hebras de azafrán 
- 1 litro y ½ de caldo de pescado (en su defecto, agua) 
- 400 g de arroz redondo 
- sal 
- ½ cucharadita de cúrcuma en polvo (opcional) 

* una cazuela grande (de barro en la receta original) 

Antes de empezar… 

- Lavar las galeras. 

- Limpiar la sepia (yo no le quito la piel porque le da más sabor) y cortarla en trocitos. 

- Lavar la col y cortarla en trozos. 

- Pelar los ajos y cortarlos en trocitos menudos. Si utilizáis ajos tiernos, quitadles la capa superior y cortadlos en trozos. 

- Pesar el arroz. 
Preparación tradicional 

- Poner el aceite en la cazuela. Cuando esté caliente, agregar las galeras, la sepia y la col. Parecerá que hay mucha, pero irá reduciendo. 

- Sofreír a fuego medio y removiendo con una cuchara de madera. 

- Cuando el sofrito esté hecho, agregar el tomate y los ajos. Sofreír de nuevo hasta que el tomate esté hecho. 

- Es el momento de agregar el pimentón y el azafrán. Remover rápidamente con el fin de que el pimentón no se queme. 

- Incorporar la cúrcuma, remover y agregar el caldo o el agua. 

- Dejar cocer a fuego medio durante unos 15 minutos. Probar de sal y sazonar a gusto. 

- Echar el arroz y dejar que hierva durante 18 minutos. 

- Servir caliente. 

Notas: 

- Me gusta utilizar arroz redondo para este tipo de recetas porque absorbe muy bien los sabores, pero es necesario comerlo en seguida para que no se pase. 

- Como es de suponer, en la receta original no se utiliza cúrcuma, pero como yo sí que lo hago, la tenéis en la lista de ingredientes. No me gustan los colorantes artificiales, tampoco los cubitos de caldo concentrado, ni nada similar. Para potenciar el color y sabor del azafrán, me gusta la cúrcuma. 

- A este arroz le va perfectamente darle un punto picante. Si os gusta, agregarle una cayena pequeña, es recomendable.

- Reduje mucho la cantidad de aceite, como siempre suelo hacer.

- Usar cazuela de barro para cocinar es maravilloso, pero como tengo inducción, imposible, en mi caso. Es lo que indica la receta original.


Bon profit! 

Receta original de Concha Suay Soler. València. 
Las mejores recetas de arroz de nuestra tierra. La Fallera. 2000.


Mini pimientos rellenos de queso. En buena onda


Sin casi haber disfrutado de los Bombones de chocolate puro y praliné, estamos a 15 y vuelve el proyecto En buena onda que coordino junto a mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil.

Encontré unos pimientos amarillos de tamaño pequeño, bastante pequeño. No sabía qué iba a hacer con ellos y como estaba sola, tenía que preparar una receta no demasiado calórica y a mi gusto. Me hubiera gustado fotografiar los pimientos porque realmente eran muy bonitos, pero los dejé en la nevera, preparé la receta y ya no pude solucionarlo. 

La mezcla de quesos contrasta porque el desnatado no tiene casi sabor y el parmesano lo mejora y podéis, por supuesto, utilizar otro tipo de quesos con más materia grasa y más sabor para que contraste mucho más. Todo ello combina a la perfección con la carne del pimiento. Se pueden utilizar otro tipo y tamaño de pimientos, pero tendremos que controlar los tiempos de horneado y la cantidad de ingredientes.

No es una receta demasiado calórica y puede servir como entrante o incluso como segundo plato acompañado por una ensalada. Quedan muy bonitos y al ser tan pequeños, lucen de maravilla en un plato de carne como acompañamiento.

Mi amiga Elisa este mes ha preparado una Ensalada templada de verduras. Sin saberlo, las dos nos hemos decidido por las verduras y os ofrecemos dos platos diferentes esperando que os gusten.

Recordatorio:

He creado dos páginas en el blog en las que iré añadiendo los enlaces de cada mes, para que podáis ver las recetas presentadas en En buena onda y en 1 +/-100, desperdicio 0. Ambos están en el banner del blog.








Ingredientes 6 pimientos

- 65 g de cebolleta
- 2 dientes de ajo
- 400 g de calabacín blanco
- 25 g de aceite de oliva virgen extra
- 200 g de queso blanco 0 % mg
- 30 g de pan rallado
- 50 g de parmesano
- 1 huevo L
- 1 cucharadita de orégano
- una pizca de pimentón de la Vera
- una pizca de pimienta
- trozos de nuez para decorar (opcional)

*el plato crisp del microondas whirpool (25 cm de diámetro) o un recipiente o plato apto para microondas.
* un recipiente apto para microondas (con tapadera o papel film)

Antes de empezar… 

- Lavar los pimientos, partirlos por la mitad y quitar las semillas y las membranas duras.

- Quitar la capa superior de la cebolleta, lavar el calabacín y cortar todo muy fino con un cuchillo afilado.

- Pelar los dientes de ajo y quitarles el germen. Cortarlos menudos.

Preparación en microondas 

- Poner el aceite, la cebolleta, una pizca de azúcar y los ajos en un recipiente apto para microondas. Freír durante 5 minutos a máxima potencia y tapado. Remover y comprobar la cocción. 

- Añadir el calabacín y programar, 5 minutos más a máxima potencia y tapado. Remover la mezcla y comprobar la cocción. Nos interesa que la verdura esté blanda, pero no deshidratada. Es necesario adaptar los tiempos a nuestro microondas. 

- Cuando la verdura esté tierna, incorporar el queso, el parmesano, el orégano, el huevo, el pimentón y la pimienta. Mezclar bien hasta que todos los ingredientes estén incorporados. 

- Pasar la mezcla al vaso de un robot o batidora y triturarla.










Preparación en TMX 5 

- Poner la cebolleta y los ajos en el vaso. Programar, 5 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula. 

- Añadir el calabacín y programar, 3 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula. 

- Agregar el aceite y programar, 15 minutos, varoma, velocidad 1, sin cubilete. 

- Cuando acabe el tiempo, incorporar el queso, el parmesano, el orégano, el huevo, el pimentón y la pimienta. Programar, 10 segundos, velocidad 4. 

Horneado con microondas, función crisp 

- Colocar los pimientos sin rellenar en la bandeja crisp untada con aceite. Programar, 14 minutos crisp. 

- Rellenarlos con la mezcla con una cucharilla pequeña. Hornear durante 5 minutos, crisp. 
Horneado microondas 

- Colocar las mitades de los pimientos en un plato o recipiente apto para microondas. Poner un poco de agua en el fondo. Tapar o cubrir con film transparente al que le haremos un agujero. 

- Hornear durante 10 minutos a máxima potencia. El tiempo dependerá del tipo de pimientos y de su grosor y tamaño, por lo tanto, es mejor controlar el tiempo porque reducen de tamaño y se pueden quedar secos. 

- Dejar sólo un poco de agua y rellenar los pimientos con una cucharilla pequeña. 

- Volver a hornear unos 5 minutos más. 

- Comprobar la cocción de los pimientos y el relleno y si es necesario, añadir más tiempo. 

- Completar el horneado utilizando el grill.

Acabado 

- Adornar cada mitad con trozos de nuez. 

- Servir fríos, calientes o templados. 

- Se pueden acompañar con arroz aromatizado. 

Bon profit!

Lo + en buena onda

Los pimientos tienen un sabor dulce y suave, pero la piel puede alterar la textura de los platos que preparamos, además de ser molesta. 

En muchas ocasiones, no puedes despegar la piel de los pimientos para pelarlos fácilmente con un mínimo esfuerzo.

Te explico cómo pelar sólo 2 pimientos verdes tipo italiano que son con los que lo he probado. Ya te mostraré la receta en las que los utilicé. Si necesitas más cantidad, el tiempo puede aumentar.

- Enjuaga los pimientos con agua corriente fría. Quita los tallos y raspa las semillas.

- Coloca los pimientos verdes en un recipiente apto para microondas. Cubre el recipiente con una tapa hermética o con papel film apto para microondas al que le habrás hecho unos agujeros. 

- Coloca el recipiente en el microondas. Hornea los pimientos enteros de 7 a 8 minutos a máxima potencia, dependiendo de la potencia del horno.

- Deja que el vapor permanezca en el recipiente durante 1 a 2 minutos después de que lo retires del microondas.

- Abre el recipiente con cuidado, para no quemarte con el vapor. Deja que los pimientos se enfríen hasta que puedas manejarlos de manera segura. 

- Colócalos en una fuente cubierta con un paño húmedo para facilitar el pelado.

- Una vez fríos, pártelos por la mitad, retira las semillas y extiende la carne sobre una tabla para cortar.

- Retira suavemente la piel, utilizando la parte posterior de un cuchillo de pelar para raspar las partes que se adhieren a la carne.

Bombones de chocolate puro y praliné. #trescorazoneslocuelos


Maggie, El cajón desastre de Maggie, Pepi, Sopa de sopa y yo, nos conocemos en persona y eso no es fácil, teniendo en cuenta que ellas viven fuera de España. En esta vida, no siempre, pero casi siempre, “querer es poder” y por eso, tuvimos la oportunidad de compartir un corto fin de semana juntas. Maggie y yo, a principios de septiembre y en menos de 24 horas, teníamos un billete de avión comprado para irnos a casa de Pepi a unos 70 km de Franckfurt. Allí nos esperaba ella, junto a su encantador marido Dieter y un gato al que yo he bautizado como el “okupa”, porque se ha aposentado en la casa y es el gato del vecino. Pepi, nos organizó la estancia de maravilla y a pesar de que estaba de lo más nerviosa, todo salió perfecto. Como prueba, la rica cena que nos preparó como bienvenida. No os perdáis esta receta de Carrillera lechal a baja temperatura, zanahoria caramelizada y puré de patata con apionabo. Una delicia de cena y una delicia de estancia. Gracias Pepi y gracias Dieter.

Además de la cocina, nos une una buena amistad, compartimos retos y algo que para mí es muy importante, generosidad y muchas risas. 

Pasar un tiempo juntas, aunque no sea mucho, refuerza los vínculos y en nuestro caso, favoreció a que nos conociéramos un poco más. Nos gusta hacer regalos y esos regalos fueron los culpables de la publicación hoy de un post compartido entre las tres con recetas de bombones. S. Valentín, sólo es una excusa porque los regalos fueron más bien por fechas navideñas y como uno de ellos fueron unos moldes con forma de corazón, surgió la idea. Es que somos #trescorazoneslocuelos y eso ya no lo va a parar nadie.

Yo no tenía moldes con forma de corazón y por eso mis bombones son diferentes. Lo que no sabemos ninguna es cómo es la receta preparada por las demás. Tan sólo he visto el nombre y la foto y es hoy cuando al igual que vosotros, podré leer todas. Podéis elegir una, dos o hacer las tres. Éxito asegurado, como un éxito fue, nuestro encuentro.

Gracias chicas por formar parte de mi vida y por vuestra amistad. Deseo que no tardemos mucho en repetir y que nos volvamos a dar unos buenos “apachuchos”, da igual dónde sea. Nos lo pasamos y nos lo pasaremos de maravilla.
Aquí tenéis 3 recetas de bombones diferentes de #trescorazoneslocuelos, compartidas con vosotros, con todo nuestro cariño. Os gustarán seguro.
Pinchad en los enlaces para ver la receta de Maggie, Bombones picantes y la de Pepi, Bombones corazón de tres chocolates. Las fotos, más grandes, al final.
Era la primera vez que hacía unos bombones de chocolate y como el chocolate que uso lleva una cantidad de cacao bastante grande, cualquier receta con otro tipo de chocolate, no funciona. Tuve que ir probando sobre la marcha. La verdad es que la intuición no me falló y el resultado fue bueno a la primera. Desmoldarlos, darles un mordisco y comprobar que no era necesario repetir. Menos mal.

Utilicé dos tipos de chocolate, uno con un 85 % de cacao y el otro con un 72 %. El relleno quedó cremoso y no está muy dulce. Quise que los frutos secos con los que realicé el praliné, no se notaran y el toque de Cointreau, es sutil.  

Recomiendo conservarlos en la nevera incluso en invierno porque se conservan mucho mejor ya que el chocolate no se ablanda y el relleno se mantiene perfecto.

Ingredientes para 24 bombones

Para el relleno (sobra relleno y se come a cucharadas…)

- 100 g de azúcar de abedul o de azúcar (yo sólo 70 g)
- 100 g de almendra blanca sin piel
- 20 g de leche en polvo desnatada
- 300 g de chocolate 85% cacao
- 100 g de bebida de soja o de leche
- 20 g de Cointreau u otro licor
- 1 cucharadita de postre rasa de agar-agar

Para la cobertura 


- 300 g de chocolate 71% de cacao
- 100 g de margarina de coco bio
* 2 Moldes de silicona para bombones
* 2 tapetes de silicona o en su defecto, 2 hojas de papel sulfurizado.

Antes de empezar… 


- Trocear y pesar los chocolates por separado. Reservar. 

Preparación en TMX 5 


Del relleno

- Poner en el vaso el azúcar de abedul o el azúcar. Programar, Programar, 20 segundos, velocidad 9. Bajar los restos con la espátula.

- Agregar, las almendras, la leche en polvo, el Cointreau y la bebida de soja o la leche. Programar, 15 segundos, velocidad progresiva, 5-10. 

- Pasado el tiempo, programar, 5 minutos, 50º, velocidad 4. 

- Incorporar el agar-agar cuidando que no caiga sobre las cuchillas. Programar, 3 minutos, 50º, velocidad 3. 

- Verter en un recipiente y reservar hasta que se enfríe. Una vez frío, si hace calor, es mejor dejar el recipiente en la nevera.

De la cobertura

- Lavar bien el vaso, las cuchillas, el cubilete y la tapa.

- Triturar el chocolate programando, 15 segundos, velocidad 7. Bajar los restos con la espátula. Sacar del vaso y reservar.

- Introducir en el vaso 200 g del chocolate reservado, agregar la margarina de coco y programar, 6 minutos, 50º, velocidad 2. Pasado el tiempo, comprobar que no quede chocolate sin derretir pegado a las cuchillas. Si es así, despegarlo y programar unos segundos más a la misma temperatura y velocidad.

- Agregar añadir los 100 g de chocolate restante y no fundido. Mezclar programando, 2 minutos, velocidad 3. Comprobar que el chocolate brilla y si no es así, seguir mezclando con la espátula hasta que espese un poco y brille.
Preparación tradicional

De la cobertura

- Fundir 200 g de chocolate al baño de maría o al microondas (30 segundos a máxima potencia y repetir programando intervalos de 30 segundos, si es necesario). Incorporar la margarina de coco y remover hasta que se incorpore.

- Después, fuera ya del fuego o del microondas, añadir los 100 g de chocolate restante y no fundido. Comprobar que el chocolate brilla y si no es así, seguir mezclando con la espátula hasta que espese un poco y brille.

Del relleno

- Poner en el vaso de un robot o procesador el azúcar de abedul o el azúcar. Triturarlo hasta hacerlo glas.

- Agregar las almendras (si no están molidas, triturarlas junto al azúcar) y la leche en polvo. Triturar hasta obtener una textura muy fina.

- Verter en una cacerola la bebida de soja o la leche, el Cointreau y la mezcla de almendras. 

- Cocer durante unos 5 minutos a baja temperatura. 

- Cuando esté caliente, pero sin que hierva, incorporar el agar-agar (previamente disuelto en un poco de bebida de soja o de leche). Seguir cociendo la mezcla durante unos 3 minutos a baja temperatura y sin dejar de remover.

- Verter en un recipiente y reservar hasta que se enfríe. Una vez frío, si hace calor, es mejor dejar el recipiente en la nevera.

Rellenando los moldes 

- Rellenar con la cobertura los huecos de los bombones. Tiene que estar bien recubierto.

- Volcar los moldes sobre los tapetes de silicona o las hojas de papel sulfurizado. Si tenéis un soporte donde se colocan los moldes, va genial para colocarlos boca abajo y que vaya cayendo el chocolate sobrante.

- Una vez terminado el proceso, recoger con una cucharilla el chocolate que queda por fuera de los huecos e introducir los moldes en el congelador. Yo los tuve 15 minutos, pero hay que comprobar que se ha solidificado.

- Sacar los moldes del congelador e ir rellenando cada hueco con la crema reservada (con una cucharilla muy pequeña o una manga pastelera). Es necesario dejar unos milímetros libres de crema para poder verter la cobertura y que el bombón quede sellado. Sobrará crema. 

- Golpear los moldes sobre la encimera para que no se formen burbujas de aire.

- Derretir el chocolate sobrante en el vaso (50º) o en el microondas (30 segundos a potencia máxima).

- Verter sobre cada bombón hasta que queden cubiertos. Aplanar con una espátula.

- Introducir los moldes en el congelador durante una media hora como mínimo o hasta que esté endurecido el chocolate por completo.

- Sacar los moldes del congelador y desmoldar los bombones.
Pinceladas de un encuentro entre 3 amigas-bombón para recordar siempre.  
Notas: 

- Mis chocolates contienen una gran proporción de cacao. Es por ello, que no se derriten de igual forma que otros con más manteca. Si queréis preparar esta receta con otro tipo de chocolate, igual no es necesaria la margarina de coco en la cobertura, ni tampoco, agregar bebida de soja y agar. Yo los hago así porque estos chocolates tienen mucha menor cantidad de azúcares e hidratos de carbono al tener una mayor proporción de cacao. Si eres diabético, controla el consumo y no te pases. No me gusta utilizar chocolate sin azúcar, con edulcorantes porque me sienta muy mal y me crea problemas en el estómago. Mi consumo de chocolate con 85% de cacao, me va mucho mejor y además, me gusta más.

Bon profit!

Pinchad en los enlaces para ver la receta de Maggie, Bombones picantes y la de Pepi, Bombones corazón de tres chocolates.

Este es el "okupa" Mirad qué bien vive.

Sardinas en escabeche de mandarina



La temporada de sardinas es de Mayo a Octubre, pero vi unas en el mercado que me “hicieron ojitos”. Me las llevé a casa y como me gusta mucho hacer escabeche, me puse a ello. La receta más preciada de escabeche en este blog es la de mi suegra, Pollo en escabeche de Lola. Lo hacía cada verano y yo, sin anotar receta alguna, lo podía cocinar sin problema. Hay otras recetas de escabeche, pero las que más me gustan son las de pescado. De sardinas no lo había hecho todavía para publicar, pero es una de las recetas que recuerdo se hacían en casa. La única diferencia es que yo no frío las sardinas, pero si no os importa añadir calorías a la receta, podéis freír las sardinas antes.

Antes de que no se encuentren mandarinas en el mercado, os dejo mi receta, pero también podéis hacer estas sardinas en escabeche con zumo de naranja.

Elegid unas buenas sardinas, ni muy grandes, ni muy pequeñas, que estén muy frescas y cuya carne, esté prieta. Controlad que no quede ni una espina, ni tampoco escamas. Yo las limpié en casa y con la ayuda de unas tijeras de cocina conseguí unos lomos impecables. En casa tengo problemas, si encuentran una sola espina, ya no vale hablar de lo buenas que están.

Espero que os guste. Buen fin de semana.
Ingredientes

- 100 g de cebolleta fresca
- 100 g de zanahoria
- 6 dientes de ajo 
- 30 g de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharaditas de granos de pimienta negra 
- 1 cucharadita de sal
- 1 hoja de laurel
- 300 g de vino blanco seco
- 200 g de agua
- 90 g de vinagre de manzana
- zumo de dos mandarinas + rodajas de mandarina
- 8 sardinas frescas y limpias

* tijeras de cocina 
* un bol y cubitos de hielo
* papel absorbente 
* un recipiente de cristal con tapa 
* un colador grande

Antes de empezar… 

- Si no lo ha hecho el pescadero, limpiar las sardinas quitando las escamas, las tripas y la espina. Separar los filetes. 

- Meter las sardinas en un bol con hielo y agua para que suelten la sangre que puedan tener. Mantenerlas así durante 30 minutos. Sacarlas y colocarlas sobre hojas de papel absorbente.

- Pelar las zanahorias y cortarlas en trozos. Pelar los ajos, quitarles el germen y cortarlos por la mitad. Quitar la capa exterior de la cebolleta y cortarla en trozos. Si no tenemos TMX, cortar las verduras en brunoise y los ajos en láminas.
Preparación en TMX 5

- Poner en el vaso la cebolleta, los ajos y las zanahorias. Programar, 5 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula.

- Agregar el aceite y programar, 5 minutos, 120º, velocidad cuchara, giro a la izquierda.

- Añadir el vino, el agua, el vinagre, la sal, la hoja de laurel y los granos de pimienta . Programar, 20 minutos, varoma, velocidad cuchara, giro a la izquierda.

- Cuando acabe el tiempo, agregar el zumo de mandarina.

Preparación tradicional 

- Verter en una cazuela el aceite. Cuando esté caliente, agregar la cebolla, el ajo y la zanahoria. Incorporar el laurel y los granos de pimienta. Cocinar a fuego lento durante unos 15 minutos. 

- Añadir el vino y dejar que se evapore el alcohol. Agregar ahora el agua, el vinagre y la sal. Cocinar durante 20 minutos. 

- Cuando acabe el tiempo, agregar el zumo de mandarina.
Terminando la receta

- Colocar en el recipiente los filetes de sardina con la carne boca arriba. Verter el escabeche caliente sobre ellos. Hacerlo con cuidado. A mí me gusta colocar un colador grande sobre el recipiente y colar el líquido porque las verduras ya han hecho su función.

- Tapar el recipiente, dejar que se enfríe el escabeche a temperatura ambiente y guardarlo en la nevera hasta el día siguiente.

Notas:

- Me gusta utilizar vinagre de manzana porque es más suave, pero podéis elegir el que más os guste.

- Si queréis freír las sardinas, pasarlas por harina y freírlas en abundante aceite caliente hasta que estén doradas.

- Me gusta añadir rodajas de mandarina al escabeche frío, al menos, durante las primeras horas porque confiere más sabor.

- Dejo a vuestra elección colar el escabeche y dejar las verduras y los ajos junto a los filetes de sardina.

Bon profit!

Crêpes de espelta y sanguina. En buena onda


El pasado miércoles publiqué una receta de crêpe horneada en el microondas, las Crêpes de cacao y sarraceno. En este primer intento, utilicé el plato crisp Whirpool de mi microondas. Tras experimentar esta forma de hacer crêpes rápidas, tenía que comprobar qué ocurría si utilizaba el microondas y un plato normal. La gente que me sigue por Facebook y amigos míos, también en algún comentario, me pidieron que lo hiciera. De todas formas, tenía claro que no todo el mundo tiene este tipo de horno y probar hornear la crêpe en la función de microondas normal, era obligado. 

Hice dos pruebas. En la primera, utilicé el resto de masa de cacao y sarraceno de la otra receta y en la segunda, preparé otra masa más tradicional, pero en vez de harina de trigo, puse harina de espelta integral. La masa de cacao y sarraceno era mucho más “rústica”, también quedó bien pero no en el primer intento. En el primer intento, unté con aceite el plato, al igual que con la otra crêpe pero se pegaba y se rompía. Pensando qué hacer y como no me gusta la mantequilla, me fui a la herboristería y compré margarina de coco. Funcionó muy bien. 

Os pongo fotos de las dos crêpes con diferente masa y os digo que prefiero la de espelta porque al ser una masa más ligera, se obtiene un resultado que no tiene nada que envidiar a una crêpe hecha en “crepera” o en una sartén. 

Si no quieres realizar mucha cantidad de crêpes, es una forma de disfrutar sin encender el fuego. Es muy importante controlar los tiempos y los reposos y no pasarse. Reduje la potencia para evitar que se quedara muy seca (inservible). En la de espelta, hasta se doraron los bordes, pero es imprescindible que quede esponjosa como si estuviera hecha de la forma tradicional. 

Como en cualquier receta hecha en el microondas, es fundamental que cada persona pruebe a partir de la receta y si es necesario, que la adapte, porque cada aparato es un mundo. También cada harina lo es y por eso, he utilizado harinas que no son de trigo para empezar por lo difícil. Si funciona, lo demás será coser y cantar o eso espero. 

Como sólo quería que vierais que se pueden hacer crêpes en el microondas, no las he rellenado con nada especial, pero no por eso, están menos buenas. Me encanta la naranja sanguina y ahora se puede comprar porque es temporada. Sanguina y un poco de azúcar (de abedul para mí), y no necesito nada más. 

Seguid mis consejos, experimentad y disfrutad, pero por favor, contádmelo y así mi vena creativa, no se desactivará. 

Esta receta de crêpes se va a hacer compañía a la otra en nuestro proyecto, En buena onda proyecto que comparto con mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil
Ingredientes para 4-5 crêpes grandes 

- 2 huevos M (120 g) 
- 125 g de harina de espelta integral 
- una pizca de sal 
- 250 g de bebida de soja sin azúcar o de leche 

- naranjas sanguinas 
- azúcar de abedul o azúcar 

* un bol y una batidora de varillas manual si no tenemos TMX 
* margarina de coco (o margarina o mantequilla) para untar el plato 
* un cucharón 
* Microondas Whirpool
* un plato grande y plano (importante que sea plano)
* una espátula de silicona
* unas manoplas para no quemarnos. 
Preparación de la masa en TMX 5 

- Poner en el vaso la harina, la sal, la bebida de soja o la leche y los huevos. Programar, 15 segundos, velocidad 6. Bajar los restos con la espátula y volver a programar el mismo tiempo y velocidad. 

- Pasar la masa a un bol grande y dejar reposar unos 30 minutos. 
Preparación tradicional de la masa 

- Cascar los huevos en el bol, agregar la harina, la bebida de soja o la leche y la pizca de sal. Batir hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. 

- Pasar la masa a un bol grande y dejar reposar unos 30 minutos. 

Cocción de las crêpes en el microondas

- Untar generosamente el plato con la margarina de coco (o margarina o mantequilla). Tiene que estar a temperatura ambiente para que se distribuya fácilmente. 

- Introducir el plato en el microondas y calentarlo durante 3 minutos. 

- Verter la masa con la ayuda de un cucharón, cuidando de que quede bien repartida. 

- Volver a introducir el plato en el microondas y programar 1 minuto y ½ a 750 W. Dejar reposar unos segundos y volver a programar 30 segundos a la misma potencia. 

- Sacar el plato del microondas, cogiéndolo con manoplas para no quemarnos. 

- Con la ayuda de la espátula despegar con mucho cuidado los bordes de la crêpe. Cuando estén despegados, darle la vuelta y cocer 30 segundos más a la misma potencia. 

- Repetir la operación con el resto de masa. 
Notas: 

- El tiempo de cocción puede variar según la cantidad de masa que pongamos en el plato y el grosor. 

- En esta masa utilicé harina integral de espelta y para mí, es perfecta. Como he indicado más arriba, la harina de trigo o cualquier harina no integral, no nos dificultarán la tarea. 

- La de cacao y sarraceno, queda mucho más densa y es menos manejable, por eso me alegra que también me quedara bien. 

- Podemos elegir otro tipo de chocolate, añadir más azúcar de abedul o de azúcar o hacerla sin cacao. Agregar otros ingredientes a la masa y otros rellenos. Lo importante es que os salga bien. 

- He evitado dejar la crêpe en el microondas después del primer tiempo de cocción porque no quería que quedara seca. Creo que es mejor así y lo único que hay que tener en cuenta, es protegernos para no quemarnos. 

- La margarina de coco ha sido un éxito y no transfiere sabor alguno a la crêpe. Si se utiliza una buena mantequilla, sí que influirá. 

- Despegar del plato los bordes con la ayuda de una buena espátula de silicona (dura), influye en el resultado y facilita darle la vuelta, cogiéndola con los dedos. 

Bon profit!

La paradoja: caqui y cítricos sin recolectar. 1 +/- 100, desperdicio 0


Tenía ganas de publicar esta entrada para mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0. Es el punto de partida de muchas reflexiones, de necesidad de compartirlas con quien me quiera leer, estando de acuerdo o no. Las preguntas son abiertas, con tan sólo leer, cada uno puede llegar a sus propias conclusiones. 

Acompaño el texto con fotos de un día en el que estuve en contacto con la naturaleza de una forma muy especial.
Todo empezó a finales de noviembre. Tenía que viajar hasta Xàtiva y desde la autovía, desde hace unos años, he ido viendo cómo se sustituyen los naranjos por árboles de caquis. Cuando iba por Navidad a mi pueblo, me llamaban la atención los árboles con las hojas secas y algún fruto colgando de las ramas. Un contraste de marrones y naranjas, que en algunas zonas, eran vecinos de los verdes y anaranjados de los naranjos.
Mi sorpresa ese día de noviembre, fue encontrarme a la ida con campos de caquis plagados de frutos por el suelo. Si ya me llamaba la atención ver el cambio de la geografía agrícola en esa zona en los últimos años, más llamativo es encontrarme con esos campos cuya cosecha se ha quedado en su mayoría por el suelo. 

Como es un recorrido que me conozco a la perfección, a la vuelta (sobre las 11 de la mañana), me salí de la autovía a la altura de un pueblo pequeño de la Ribera Alta. Dejé el coche y andando, llegué hasta el campo. Me di cuenta de que casi todos los caquis del suelo, estaban en buen estado. El sol calentaba y el cielo azul limpio de nubes, contrastaba don los tonos naranja de los frutos y los ocres de las hojas. Caracoles de diferentes formas y tamaños, cañas abandonadas sobre los troncos… todo a primera vista, invitaba a disfrutar. 
Hacer fotos con el móvil pasó a ser secundario. Volví al coche, lo acerqué hasta uno de los caminos, junto a los campos y aparqué allí. Mi cabeza empezó a divagar y a hacerse preguntas. Ahora que estoy tan involucrada en intentar desperdiciar lo menos posible, ver tanto campo de fruta abandonada con el único fin de pudrirse, me provocaba tristeza y rabia. 

Al ver que nadie, o casi nadie, iba a aprovechar ni un solo caqui de esos campos, decidí llevarme a casa unos cuantos. Llevo bolsas de rafia grandes en el maletero y justamente había cuatro. Hacía fotos mientras iba cogiendo caquis grandes del suelo.
Pensé bastante porque estuve tiempo allí. No soy experta para nada en temas agrícolas, pero lo que menos puedo entender es cómo se pueden desperdiciar de esta forma alimentos aptos para el consumo con la cantidad de gente que no tiene para comer. 

Y sí, a partir de aquí, cualquiera que me lea, entendido en la materia, puede alegar razones comerciales que en el caso del caqui Persimón, con el éxito que ha tenido y tiene, parecen impensables. 
Para escribir esto, no me he entrevistado con nadie del sector, pero sí que he hecho búsquedas y en este interesante artículo de 2015, se indicaba: 

“…No se había dado aún el caso de que se quedaran producciones de caquis por recolectar. Al menos no de forma notable, como se puede apreciar ahora. Bien al contrario, las campañas anteriores destacaban por ver que los compradores indagaban dónde quedaban últimas partidas por colocar, y hasta la fruta que se había ido quedando rezagada en la venta, por ser de menor calibre o sufrir cualquier incidencia, como marcas de pedrisco, en la piel, se acababa adquiriendo, porque la demanda tiraba con ganas...” 

En el mismo artículo se habla de que se puede llegar a un punto de sobre producción porque “…mientras la DO Kaki Ribera del Xúquer realiza acciones promocionales y control de calidad, el resto prefiere campar a expensas de la inercia generada, pero sin arrimar el hombro, con lo que es más fácil que se puedan agrandar las dificultades…” 
Y entre unos pensamientos y otros, imaginaba cómo los ayuntamientos y otros estamentos públicos o sociales de esa zona, podrían aprovechar toda esa fruta para poder repartirla entre gente necesitada, cómo se podría dar trabajo a gente que carece de él, cómo se podrían utilizar esos caquis para que no fueran pasto de gusanos. 

Y ahora, más de uno que me lea, me podrá decir que no tengo ni idea de lo que hablo, que para comercializar la fruta, se tienen que tener en cuenta los calibres, que esté impoluta, sin defectos, ni picaduras, que el precio sea el adecuado etc. 

Y yo entonces, les contestaría que no me han entendido, que es verdad que no soy experta, que yo de lo que me quejo, lo que me preocupa, es lo mal que está repartido todo, lo poco conscientes que son muchos al desperdiciar lo que siempre ha sido valorado: los alimentos, las cosechas de muchas familias, que se pierden, su quebranto económico y su trabajo inútil. El daño que está haciendo este mundo globalizado… 
Me veía allí recogiendo caquis más consciente de esos sentimientos, que de lo que pudiera hacer con ellos en mi cocina. Un buen trabajo hubiera sido dirigirme a alguno de los ayuntamientos de esa comarca y preguntar a alguien, pero sabía que era trabajo nulo. No soy nadie, ni nadie me escucharía, menos me entendería. La única herramienta que poseo es escribir lo que siento en mi blog, poco más.
Volví a casa cargada con mis caquis, los coloqué extendidos sobre un plástico en la terraza. Esperando a que maduraran, no he dejado de recordar aquel día. Aún me quedan. 







Estos últimos días, la historia de los caquis se queda casi en anécdota, ante la noticia de la gran crisis de los cítricos valencianos. 

Según informa el Diario Levante, “…Miles de ciudadanos se manifestaron portando chalecos naranjas en 68 poblaciones de Castelló, València y Alacant y exigieron a la Administración un apoyo claro y sin fisuras a una actividad clave en nuestras comarcas…” 

“…Los citricultores amplían sus demandas y reclaman a la UE y al Gobierno que aprueben ayudas directas a los productores afectados «para que no se tengan que ver obligados a talar los árboles por la falta de rentabilidad. Un 30 % de la producción se ha quedado sin recoger (naranjas y mandarinas, limones)…” 

En las televisiones, agricultores, campos de naranjos llenos de frutos y gente contratada para recolectar con el único fin de tirarlos o dejarlos perder en el suelo. Decían que es necesario quitar la fruta para que el año próximo los árboles, puedan dar sus frutos de nuevo, si no los arrancan.

Ayer, estuve en el mercado. Un mercado casi vacío, de paradas y de gente. Las paradas, a rebosar de naranjas y mandarinas. Nunca había visto tantas. Vendían 6 kgs por 2 euros, casi te suplicaban que compraras…

Mientras, en las televisiones, ya nadie dice nada de los cítricos. Hablan de temas que hoy son noticia, pero que mañana, o en unos días, tendrán menos predicamento, que uno de mis preciosos caquis aplastados.

Antes de reescribir este texto, he hecho una búsqueda en Google y he escrito:

- “Fruta que no se recolecta”, obteniendo 0 respuestas. 
- “Caqui que no se recolecta”, obteniendo 0 respuestas.
- “Naranja que no se recolecta”, obteniendo 0 respuestas.

¿Y la paradoja es que siguen arrancándose naranjos para reconvertir las fincas a caquis?


Extiendo estas reflexiones a cualquier desperdicio de otras frutas y verduras, no sólo en los campos de cultivo, también en supermercados, tiendas y grandes superficies.

Notas:

- Los caquis de estos campos, son Persimón. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Kaki Ribera del Xúquer (Valencia), que se remonta a 2008, tiene como principal función el control y la promoción del kaki de la variedad “Rojo Brillante”, única variedad amparada y conocida comercialmente como “kaki persimon”. El caqui protegido bajo esta DO es el único que puede denominarse “kaki persimon”. “Los mercados de la Unión Europea, como Gran Bretaña, Alemania y la propia España, son su apuesta comercializadora”.

- El Persimón, a diferencia del Classic, se recolecta semi maduro y ha de ser sometido a un tratamiento para eliminar la astringencia ya que si no es así, no es apto para el consumo.

- IGP son la siglas de Indicación Geográfica Protegida. IGP “Cítricos Valencianos” es una figura de calidad dirigida por su Consejo Regulador , formado por 15 vocales que representan a todas las partes del sector citrícola de la Comunidad Valenciana.

- Es la entidad que certifica aquellos cítricos (naranjas, mandarinas y limones) que son cultivados en la Comunidad Valenciana y cumplen todos los requisitos exigidos, tanto de garantía de origen como de calidad.

- La IGP tiene dos grandes objetivos: la certificación y la promoción de los cítricos valencianos.

Con pulpa de estos ricos caquis, hice este Cake húmedo caqui-coco, que te alegrará la vista y el paladar. También una receta para 1 +/- 100, desperdicio 0.


Cake húmedo caqui-coco. 1 +/- 100, desperdicio 0


Esta receta de cake, es el resultado de un reciclaje que conlleva muchas reflexiones sobre el desperdicio, a primera vista invisible, de muchos alimentos (a gran escala). Reflexiones que comparto desde mi humilde blog de cocina en el llamado “primer mundo”.

Para poder explicarlo mejor, os invito a leer La paradoja: caqui y cítricos sin recolectar. Como suelo hacer en otras ocasiones, las publico el mismo día para que la información y la receta, se complementen, pero no interfieran. El tema del que os hablo me preocupa, me hace plantearme preguntas y reflexiones que quiero compartir con vosotros. 

Este cake húmedo de caqui, tiene al caqui como protagonista. El caqui que utilicé para hacer este cake, no lo compré, tampoco me lo regalaron, ni lo robé… fue un aprovechamiento totalmente diferente a los habituales en casa. Con sólo leer el título de la otra entrada, ya se adivina, pero os recomiendo buscar unos minutos y leerla completa.

Los caquis los cogí de un campo en el que dejaron muchos en el suelo tras la recolección. Todo ocurrió a finales de noviembre y todavía ahora, me quedan unos cuantos kilos en mi terraza. Si uno de los grandes pesaba 500 g, ¿cuántos kgs cabrían en 4 bolsas grandes de supermercado?

Eran caquis no “curados” y para los que no sepáis qué significa esto, os diré que los caquis, una vez, recolectados, deben someterse a un proceso especial para que pierdan la aspereza tan desagradable que les caracteriza. Como los míos, no lo estaban, los dejé madurar en la terraza como hacían en casa de mi abuela cuando yo era pequeña. Eran muchos kgs, algunos estaban ya un poco maduros o tenían alguna imperfección. También os digo que muchas ganas de ponerme con el proceso, no tenía y si os soy totalmente sincera, me gusta el caqui muy maduro, pero no áspero. Pinchad aquí y aquí para ver dos formas de hacerlo. 

Así que, después de hacer tres recetas diferentes con estos caquis, la que más me gustó fue este cake en el que también aproveché coco que me quedaba y harina integral de avena.

No es una receta copiada, ni versionada de ninguna otra. A partir de mi práctica en este tipo de preparaciones, quise mezclar los ingredientes a mi manera con el fin de no utilizar demasiada harina, ni azúcar de abedul. La cantidad de fruta y de coco en su justo punto y sólo medio sobre de levadura química para no pasarme.

El resultado, un cake húmedo en el que no predomina ningún sabor, pero se perciben. La cobertura, también fue un aprovechamiento de un membrillo pequeño y un resto de mermelada. El membrillo lo puse crudo y su acidez combina y contrasta con el sabor del cake.

El día que lo hice era 16 de enero. Mi terraza da al norte y en otoño, el sol no se suele presentar, pero este invierno, apareció por las tardes ya casi cuando la hora de su puesta estaba cercana. Llevaba varios días viendo entrar esa luz por mi ventana y dibujaba unos tonos preciosos. Decidí hacer las fotos esperando que al día siguiente fuera igual y tuve que trabajar en la terraza a contrarreloj para comprobar cómo afectaba al color naranja de mi cake, también a mis emociones. Un disfrute, la verdad.

Espero que os guste mi cake húmedo, que os leáis mis reflexiones, que lo más seguro es que no sirvan para nada, pero si encienden la “lucecita de pensar” a alguien, me alegraré mucho.

Feliz fin de semana y bienvenidos al 1 +/- 100, desperdicio 0 de febrero.
Ingredientes 

Para el cake

- 125 g de caqui maduro
- 3 huevos de gallinas felices (150 g)
- 130 g de yogur desnatado
- 75 g de coco bio
- 150 g de azúcar de abedul o de azúcar
- 100 g de harina de avena integral
- ½ sobre de levadura Royal ( 7.5 g aprox)

Para la cobertura

- 1 membrillo pequeño
- mermelada de albaricoque o melocotón (la mía casera)

* un pincel de silicona
* un molde de cake de 34 x 13 x 8 cm
* una hoja de papel sulfurizado (opcional)
Antes de empezar…

- Sacar los huevos de la nevera para que estén a temperatura ambiente.

- Quitar la piel a los caquis y extraer la pulpa. Si no está muy maduro, triturarlo.

- Pelar el membrillo, cortarlo en trozos pequeños y exprimir un poco de zumo de limón por encima para que no ennegrezca.

- El molde que yo utilicé es antiadherente. Si no tenéis la seguridad de que no se pegue, untad con mantequilla, utilizad un spray desmoldante o una hoja de papel de hornear.
Preparación en TMX 5

- Poner en el vaso el caqui, los huevos, el yogur, el coco, el azúcar de abedul o el azúcar y el aceite. Programar, 2 segundos, velocidad 6.

- Agregar la harina y la levadura química. Programar, 6 segundos, velocidad 3. Terminar de envolver con la espátula.

Preparación tradicional

- Mezclar en un bol el yogur, el caqui el coco, el azúcar de abedul o el azúcar y el aceite. Batir hasta que estén todos los ingredientes integrados. 

- Ir añadiendo los huevos de uno en uno, batir y no añadir el siguiente hasta que el anterior no esté integrado.

- Incorporar la levadura y la harina. Batir hasta obtener una masa cremosa.
Horneado

- Verter la masa en el molde y dar un golpe seco sobre la encimera para evitar las burbujas de aire.

- Distribuir los trocitos de membrillo por la superficie y pintar generosamente con la mermelada.

- Introducir el molde en el horno precalentado a 170º si es sin azúcar y a 180º, si es con azúcar. Hornear durante 50 minutos y con aire. El tiempo dependerá del tipo de horno. Si es sin azúcar, puede tardar más en estar listo. Si es necesario, tapar con una hoja de papel sulfurizado para que no se queme la superficie.

- Pinchar con un palo de brocheta y si sale limpio, está horneado.

Bon profit!

Crêpes de cacao y sarraceno. En buena onda


El sábado apareció de nuevo una ardilla en el jardín. Es preciosa y a pesar de que han podado los árboles dejándolos sin ramas, ni hojas, sigue viniendo por aquí. Está tan acostumbrada, que no es nada raro verla bebiendo en la piscina. Nunca hubiera imaginado que fuera capaz de hacerlo sin caerse. 

Os vais a reír si os digo, que alguien muy cercano a mí, le ha puesto nombre y ya se llama oficialmente, “Ardilla Marisa”. Dice que es porque su velocidad y la mía van a la par y bueno, la verdad es, que sí, que no paro y es buena señal porque si no paro, quiere decir que sigo siendo la misma y que mi salud entre comillas, no impide que la velocidad vital que me caracteriza, esté intacta. 

Creo que eso se nota últimamente porque el blog no deja de sacar humo y eso me hace feliz. Es como si fuera una prueba fehaciente de que soy capaz de llevar varias cosas a la vez como siempre y a pesar de que los años pasan rápido, muy rápido. 

Como muestra, un botón. Ayer por la mañana, me llamó mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil y me preguntó si tenía previsto publicar alguna receta para En buena onda estos días. Le dije que no tenía en mente nada, ni siquiera, la receta del día 15 de febrero. Y así era. 

Por la tarde, como tenía previsto hacer una nueva receta de crêpes para celebrar de nuevo el día de la Candelaria (2 de febrero), mi “velocidad Ardilla Marisa”, se puso en modo ON y decidí experimentar y ver si era capaz de cocer la crêpe en el microondas. 

Tenía la receta más o menos decidida, mezclé los ingredientes e hice la primera prueba. Salió bien y aquí estoy con el resultado. Es una crêpe cocida en el plato “crisp”, sin mantequilla y bien sana. Dejo para otro día, la prueba en microondas sin “crisp”, que la tarde no dio para más.

Por lo tanto, para los que tenéis el horno con esta función u otra similar, os muestro que en muy poco tiempo, tenéis en la mesa una crêpe perfecta y hecha en tan sólo 1 minuto y medio. Creo que os estoy convenciendo, ¿no? 

Esta crêpe de chocolate no tiene que gustar a todo el mundo porque he utilizado harina a partir de moler granos de trigo sarraceno de cultivo ecológico, casi nada de azúcar de abedul y cacao sin azúcar. No es nada dulce y requiere de un relleno atrevido. La textura no es la misma, pero la crêpe se dobla perfectamente y está buena. No podemos pedir más.

A pesar del poco tiempo que tenía, preparé una compota de manzana y zanahoria y una salsa de chocolate sin nada de azúcar, con canela y un poco picante; no es mi intención que la rellenéis de lo mismo. Elegid el que os guste, al fin y al cabo, hoy sólo pretendo mostraros cómo he hecho una crêpe enorme utilizando el microondas función “crisp”. La compota ya la publicaré y el relleno, es mejorable.

Ya os conté la historia sobre el origen de las crêpes y la celebración de la fiesta de la Candelaria en Francia (La Chandeleur). Siempre os recomiendo que la leáis porque es muy interesante y también útil para los que sois principiantes en esta elaboración. En esta receta de Crêpes à la biére, os lo explico todo.

Espero que os guste y os sea de utilidad. Esta era la sorpresa, Elisa. Seguimos disfrutando y agradeciendo a todos los que nos vais contando que os gustan y habéis hecho nuestras recetas de En buena onda. Mil gracias.
Ingredientes 

- 3 huevos M (170 g) 
- 80 g de harina de sarraceno de cultivo ecológico 
- 30 g de harina de trigo 
- 40 g de azúcar de abedul o de azúcar 
- 20 g de cacao sin azúcar 
- una pizca de sal
- 250 g de bebida de soja sin azúcar o de leche 

* un bol y una batidora de varillas manual si no tenemos TMX
* aceite para untar el plato crisp 
* un cucharón 
* Microondas Whirpool

Preparación de la masa en TMX 5 

- Poner en el vaso las harinas, el azúcar de abedul o el azúcar, la sal y el cacao. Programar, 10 segundos, velocidad 7. Bajar los restos con la espátula y volver a programar el mismo tiempo y velocidad. 

- Agregar los huevos y la bebida de soja o la leche. Programar, 30 segundos, velocidad 3 y ½ . Bajar los restos con la espátula y volver a programar el mismo tiempo y velocidad. 

- Pasar la masa a un bol grande y dejar reposar unos 30 minutos. 
Preparación tradicional de la masa 

- Cascar los huevos en el bol, agregar las harinas, el azúcar de abedul o el azúcar y el cacao. 

- Incorporar la bebida de soja o la leche y batir hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. 

- Pasar la masa a un bol grande y dejar reposar unos 30 minutos. 

Cocción de las crêpes en el microondas, función “crisp” 

- Untar el plato crisp con aceite. 

- Introducir el plato crisp en el microondas y calentarlo durante 2 minutos. 

- Verter la masa con la ayuda de un cucharon, cuidando de que quede bien repartida. 

- Volver a introducir el plato crisp en el microondas y programar la función crisp de forma manual durante 1 minuto y ½ . 

- Esperar unos 5 minutos sin abrir el microondas. Pasado el tiempo, comprobar la cocción y si es necesario, darle la vuelta y cocer 30 segundos más. 

- Si la crêpe está hecha, sacarla del plato con una espátula y colocarla en un plato. 

- Repetir la operación con el resto de masa. 

Notas: 

- El tiempo de cocción puede variar según la cantidad de masa que pongamos en el plato y el grosor. 

- Podemos elegir otro tipo de chocolate, añadir más azúcar de abedul o de azúcar o hacerla sin cacao. Agregar otros ingredientes a la masa y otros rellenos. Lo importante es que os salga bien. 

Bon profit!