Raya en papillote. En buena onda


Este mes de agosto mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil y yo, compartimos de nuevo con vosotros nuestras recetas para el proyecto En buena onda, agradeciéndoos de nuevo la gran acogida que está teniendo. 

Me alegra no haber cerrado por vacaciones ninguno de los proyectos aunque la blogosfera está muy dormida. Reciclar y aprovechar, no desperdiciar, lo hago todo el año y el microondas en verano me es de mucha ayuda. Hasta mi hijo ha tenido que reconocer que alguna receta tradicional, se puede preparar en nada.

Esta receta de raya en papillote la he hecho este verano dos veces. Las fotos que os muestro y las cantidades, son de la primera. La segunda vez, reduje la cantidad de cebolla y le añadí patatas (última foto). En casa nos gusta la raya mucho y cocinarla en el microondas en papillote es genial porque no se ensucia nada y se hace en muy poco tiempo. Tengo un Plato especial para horno y microondas que me va de maravilla porque es grande y cabe perfectamente en el mío. De esta forma, he podido cocinar dos buenas raciones de esta raya y es más rápido que si lo hubiera hecho en el recipiente varoma.

Podéis modificar los ingredientes y cantidades. Es muy importante que la raya esté muy fresca. Yo la compro en el mercado y el pescadero la pela delante de mí, viendo perfectamente cómo sangra y que no huele a amoniaco. Estos signos indican que el pescado está fresco. También se puede congelar y casi no se nota la diferencia justamente, porque esta raya es muy fresca.

Mi amiga Elisa nos va a enseñar a Esterilizar en el microondas. Es época de conservas de todo tipo y seguro que nos vendrá muy bien ahorrar tiempo siguiendo sus instrucciones. También a las dos nos interesa que esté en nuestro proyecto porque nos será siempre de utilidad tenerlo en nuestros recopilatorios.

Os invito a probar esta combinación que es diferente a lo mejor a lo que estáis acostumbrados. No es un plato fotogénico, pero como ocurre, con muchos otros, lo importante es que esté rico y sea sano y sencillo. Al menos para mí.

No he probado con otro pescado, seguro que también funciona con esta salsa para los que sean un poco atrevidos y no les importe que lleve aceitunas. A nosotros nos encanta y repetiremos de nuevo.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en En buena onda desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.
Ingredientes

Indico que la cebolleta y la patata son opcionales porque en la primera ocasión puse sólo cebolleta y en la segunda, sólo patata. Me gusta mucho con patata.

- 50 g de almendra blanca sin piel
- 80 g de aceitunas verdes sin hueso
- 200 g de cebolleta (opcional)
- 180 g de tomate natural pelado
- ½ cucharadita de pimentón de la Vera agridulce
- 20 g de aceite de oliva virgen extra + un poco extra
- sal (no le puse)
- pimienta negra
- 1 patata grandecita (opcional)
- 400 g de raya fresca 

* 2 hojas de papel sulfurizado para horno

Antes de empezar…

- Si se usa patata, pelarla y cortarla en rodajas no muy gruesas. Poner en un recipiente con agua y reservar.

- Si se usa la cebolleta, quitar la capa exterior, cortarla en cuartos. 

- Escurrir las aceitunas de su jugo.

- Si se tiene la almendra ya triturada, puede valer, pero me gusta más triturarla yo porque decido cómo la quiero.

- Pelar el tomate y quitarle el corazón. Cortar en cuartos.

- Mojar las hojas de papel sulfurizado y escurrirlas bien.

Preparación en TMX

- Poner las almendras en el vaso y programar, 5 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula y repetir la operación si quedan muchos trozos grandes. Comprobar el triturado, sacarlas del vaso y pasarlas a un plato.

- Agregar al vaso, la cebolleta y programar, 4 segundos, velocidad 5. 

- Incorporar ahora las aceitunas, el tomate, la almendra, el pimentón, el aceite y la pimienta. Programar, 5 segundos, velocidad 5. A mí me gusta así, pero podéis programar menor tiempo y velocidad. Bajar los restos de la tapa y de las paredes con la ayuda de la espátula. Mezclar ligeramente.

Preparación tradicional 

- Poner las almendras en el vaso de un robot potente y triturarlas. Si no se tiene, comprarlas ya molidas. Bajar los restos con una espátula y repetir la operación si es necesario. Comprobar el triturado, sacarlas del vaso y pasarlas a un plato. 

- Agregar al vaso, la cebolleta y triturar de nuevo. Si no se tiene un robot, cortar en brunoise. 

- Incorporar ahora las aceitunas, el tomate, la almendra, el pimentón, el aceite y la pimienta. Triturar 5 segundos. Si no se tiene robot, cortar todo en brunoise. Mezclar ligeramente con una espátula. Reservar.
En esta preparación, no puse cebolla y añadí unas rodajas de patata. Nos gustó incluso más.

Horneado en papillote en microondas

- Extender una hoja de papel sobre el recipiente. Colocar encima la patata (si se va a usar) y los trozos de raya.

- Extender por todo el pescado la picada. Hay bastante cantidad. Rociar con un poco de aceite de oliva virgen extra y si se desea, un poco de sal.

- Cubrir con la otra hoja de papel sulfurizado y cerrar bien los bordes, uniendo las dos hojas.

- Hornear en función microondas a 750W durante 15 minutos. El tiempo dependerá de la potencia del microondas. 

- Dejar el papillote dentro del microondas como mínimo 10 minutos. No abrir la puerta.

Notas:

- Es muy importante tener en cuenta lo último que os he dicho: no abrir la puerta al menos durante 10 minutos después del horneado. De esta forma, daremos tiempo a que la cocción sea perfecta y no quede nada crudo.

- A nosotros nos gustó más sin la cebolleta y con la patata, pero podéis poner los dos ingredientes juntos. En la segunda ocasión que hice este plato, no me quedaba cebolleta y como lo hice de memoria, más bien “a ojo”, puse una patata sin más.

- También me gusta mojar el papel de horno porque se moldea de maravilla y nos permite cerrar bien el papillote. Si se hace la receta en el varoma, también nos será de utilidad este truco. Si queréis preparar más cantidad, podéis usar el horno, pero yo no lo he hecho y no os puedo indicar el tiempo. En el varoma, de 20 a 30 minutos, dependiendo del grosor de los ingredientes.

- El plato de vidrio de borosilicato que compré el año pasado, solo lo uso en el microondas, pero es apto para horno también. Es genial porque tiene en el centro unas ranuras que permiten la evaporación del exceso de grasa y facilita la cocción. El mío es de 32 cm, grande y perfecto para mi microondas Whirpool que es grande, pero también hay de 26 cm. Ahora está bastante más barato que cuando yo lo compré porque me cobraban gastos de envío. Así y todo, no me arrepiento de la compra porque me gusta mucho. Si seguís los enlaces entraréis en mi cuenta de Amazon Afiliados y si compráis algo, me dan una pequeña comisión. Todavía no he cobrado nada, porque se necesita un mínimo, pero bueno, ahí estoy.

Bon profit!

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Leche evaporada montada


Tenía desde hace tiempo, muchas ganas de montar leche evaporada porque no suelo utilizar nata; también la curiosidad de saber qué resultado obtendría. Es una receta del libro de la TMX 31. 

Para mi gusto, no queda tan bien montada como la nata al menos esta primera vez. Ya veis en la foto que por un lado, se ve montada pero no de maravilla y también queda un poco líquida. También es cierto, que el calor pudo influir, también que mi leche no era entera. Después, al hacer las fotos, más problemas con el calor y sólo he podido rescatar una. 

A mí, que nunca consumo nata, me viene bien y por eso, la guardo en “básicos de mi cocina”.  La repetiré cuando haga fresco y ya os contaré. Me han indicado hasta cómo hacer un estabilizante casero y también se podría usar estabilizante para nata, pero yo, he preferido colgar la receta porque me gusta compartir también lo que no sale perfecto.

Espero que os sea de utilidad también a vosotros.
Ingredientes 

- 400 gramos de leche evaporada congelada
- 3 cucharadas de azúcar de abedul o de azúcar glas (a gusto de cada uno)

Antes de empezar…

- Verter la leche evaporada en cubiteras con tapa y congelarla.

- Si se utiliza azúcar, hacerlo glas con golpes de turbo. Verterlo en un bote hermético y reservar hasta tener que utilizarlo.

Preparación en TMX 

- Vaciar en cubiteras la leche evaporada y congelarla. 

- Una vez congelada, verterla en el vaso y triturar 15 ó 20 segundos, velocidad 5. 

- Colocar la mariposa en las cuchillas y montar la leche evaporada programando 2 minutos, velocidad 3 y ½. Tiene que doblar el volumen, pero a mí, sinceramente, no me dobló y no sé la causa.

- Después, agregar azúcar de abedul o azúcar glas y mezclar.

Nota:

- No tenía en ese momento, estabilizador para nata, así que la próxima vez que la prepare, compraré antes y le añadiré. Os seguiré informando de mis adelantos.

Bon profit!

Leche evaporada casera


Hace nada más y nada menos, que 3 años que quería copiarle a mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil su leche evaporada casera. Nada, compraba en el supermercado y seguía sin hacerla. No será por lo difícil que es, porque en la TMX, en tan sólo media hora, la tenemos lista. 

Cuando leáis el procedimiento, me vais y os vais a llamar, “tontainas”, porque es tan fácil, mil veces más fácil, que ir al supermercado y coger un botecito. 

Elisa, cuando yo le comenté que prefería que no fuera leche entera, probó con semidesnatada y yo utilicé ésta última porque ya ella me había dicho, que quedaba más líquida, pero tampoco pasa nada. 

Utilizo muchísimo la leche evaporada porque no compro, ni consumo, nata. En este caso, compré leche BIO semidesnatada. Por mi experiencia en hacer yogur casero, siempre me queda mejor cuando utilizo leche ecológica o fresca y en este caso, también lo tuve en cuenta. 

Está parcialmente evaporada, ya que se le retira el 60% de agua. Es decir, de 1 litro de leche entera se pueden sacar 400 ml de leche evaporada. El resultado no es tan espeso y cremoso como la leche condensada, pero sirve para darle consistencia a postres e incluso salsas. 

La leche evaporada tiene muchas menos calorías que la nata, también es más espesa que la leche y se puede montar, pero eso, ya os lo mostraré en la próxima entrada. 

Como también indica Elisa en su entrada, se puede volver a recuperar el litro de leche, añadiéndole de nuevo el agua que se ha evaporado. 

Al evaporarse, la cantidad de leche evaporada que obtenemos es menor y si no la vamos a utilizar, la podemos congelar en un bote o en cubiteras para utilizarla, según nos interese. 

Espero que os sea de utilidad.
Ingredientes 

- 1 litro de leche entera ( yo la he usado semidesnatada BIO). 

Preparación en TMX 

- Poner la leche en el vaso. Si tenéis los modelos 31 y 5, programar, 30 minutos, varoma, velocidad 5. Poner el cestillo sobre la tapadera. Yo como tengo la 6, probé a colocar encima la tapadera, anti salpicaduras y funcionó perfectamente a pesar de que la velocidad es alta (estuve al tanto por si acaso). 

- Acabado el tiempo, la leche quedará reducida a algo menos de la mitad, unos 400 g. Estará un poco más espesa. 

- Si quedan sedimentos, producto de la coagulación de algunas proteínas a causa del calor, es mejor colarla antes de utilizarla. 

- Pasarla a un bote de vidrio, esperar a que se enfríe, y guardarla en el frigorífico. Dura en perfecto estado varios días en la nevera. 
Preparación tradicional 

- Verter la leche en una cacerola de boca bastante ancha para facilitar la evaporación. 

- Cocer a fuego fuerte, hasta que hierva. Es necesario remover continuamente y controlar la cocción para que cuando rompa a hervir, la leche no se salga de la cacerola. De esta forma, también evitamos que se forme nata. 

- La evaporación es más costosa y conseguir que se reduzca, costará de 1 hora a 1 hora y media. 

- Acabado el tiempo, la leche quedará reducida a algo menos de la mitad, unos 400 g. Estará un poco más espesa. 

- Si quedan sedimentos, producto de la coagulación de algunas proteínas a causa del calor, es mejor colarla antes de utilizarla. 

- Pasarla a un bote de vidrio, esperar a que se enfríe, y guardarla en el frigorífico. Dura en perfecto estado varios días en la nevera. 

Notas: 

- Por si os interesa, aquí tenéis mi Leche condensada desnatada. Además de desnatada, es sin azúcar. 

- El método de evaporación le da a la leche un tono algo amarillento, pero en mi caso, no ha sido así, aunque sí que se aprecia, el sabor un poco dulzón, puesto que el calor hace que se transformen algunos azúcares. 

- Utilizadla en postres, salsas, helados… 

Bon profit!

Ensalada de pimientos aliñados


El plateado de las sardinas siempre me llama la atención. Cuando más plateadas las veo, más me apetecen y no hace mucho, las encontré no en el mercado, en el supermercado muy frescas. No sabía muy bien qué hacer con ellas. Cuando mi imaginación no está muy allá, me caliento poco la cabeza y las preparo en el microondas. Os recuerdo las Sardinas crujientes en CRISP, que publiqué no hace mucho para el proyecto En buena onda. Están deliciosas y forman parte del recetario de mi casa desde antes de que tuviera un microondas. Os lo expliqué en esa entrada. Y como estas sardinas también las asé en el microondas y en el plato crisp, colgaré la receta también en nuestro proyecto.

Esta vez, también recurrí al plato crisp, pero sin rebozar las sardinas, tan sólo aceite en el plato y un poco de sal. Tenía pimientos ya aliñados y fue sencillo montar una ensalada de pimientos fríos y sardinas recién horneadas. Si te gusta, prepara pan y si está tostado mucho mejor. 

Ese día, no tuve tiempo, ni ganas de esmerarme con las fotos y en un momento, el móvil creo que al menos, captó el colorido de esta ensalada y el brillo de sus ingredientes. El resto, su sabor, os invito a probarlo.

Los pimientos aliñados al llevar azúcar (de abedul en casa) y vinagre de manzana tienen un punto agridulce que te tiene que gustar. El queso granulado ya lo utilicé el verano pasado en esta Tarta rústica de pimiento asado, en la que mira por dónde, también el pimiento era protagonista. Si no las vistéis, pinchad en el enlace que os gustará. Volviendo a este queso granulado, cuando voy al supermercado y lo veo, lo suelo comprar porque es diferente al requesón, mucho más ligero y menos seco, más barato que la ricotta y puede sustituirla sin problema.

Si no queréis hacer una ensalada, los pimientos aliñados, sirven de guarnición para la carne o las aves. A mí ahora me apetecen mucho más platos sencillos y frescos y como no terminé los pimientos, los fui comiendo sobre tostas con más queso. Otra opción muy sencilla y recomendable.

Una ensalada veraniega, diferente que espero os guste.
Ingredientes 

- 1 diente de ajo 
- 30 g de aceite de oliva virgen extra 
- 350 g de pimiento rojo 
- 160 g de pimiento verde italiano 
- sal 
- 1 cucharada de alcaparras 
- 30 g de azúcar de abedul o azúcar 
- 30 g de vinagre de manzana 
- queso granulado Lidl o queso tipo ricotta

Para asar las sardinas

- sardinas frescas asadas (a gusto y dependiendo de los comensales)
- aceite de oliva virgen extra
- sal

* el plato crisp del microondas whirpool (25 cm de diámetro)


Antes de empezar…

- Lavar los pimientos y cortarlos en trozos.

- Pelar el diente de ajo, quitarle el germen y partir por la mitad. Si cocinamos de la forma tradicional, picarlo menudo.

- Si no lo han hecho en la pescadería, limpiar el pescado quitando, escamas, cabeza, espinas y tripas. 

- Abrir cada sardina por la mitad y recortar los bordes con el fin de que no queden espinas pequeñas.

Horneado en el microondas, función CRISP

- Antes de servir la ensalada, asar las sardinas en el horno, en una parrilla o como yo, en el plato crisp del microondas. Es mejor que estén calientes o templadas.

- Rociar el plato crisp con aceite de oliva virgen extra. No pongo mucha cantidad, lo extiendo bien por toda la superficie del plato. 

- Ir colocando los filetes de sardina sobre el plato. Es mejor si no se superponen. Rociar las sardinas con aceite y un poco de sal.

- Introducir el plato crisp en el microondas. Pulsar función CRISP y programar manualmente el tiempo. El tiempo dependerá del tamaño y grosor de las sardinas, por ello, os recomiendo programar 10 minutos porque si se quedan demasiado secas, no están buenas.

- Con la ayuda de una espátula de madera, dar la vuelta a las sardinas y programar de nuevo unos minutos más. Tienen que quedar doradas, pero no secas.

Preparación en TMX 

- Poner el ajo en el vaso y programar, 3 segundos, velocidad 6. Bajar los restos con las espátula. 

- Agregar el aceite y sofreír programando, 3 minutos, 120º, velocidad 1. 

- Incorporar los pimientos, la sal, las alcaparras, el azúcar de abedul o azúcar y el vinagre. Programar, 20 minutos, varoma, velocidad cuchara, giro a la izquierda. 

- Terminado el tiempo, pasar los pimientos a una fuente y dejar que se enfríen. 

- Montar la ensalada agregando las sardinas asadas y el queso.

- Servir acompañada con pan tostado.



Preparación tradicional

- Poner el aceite en una cacerola con tapa. Cuando esté caliente, añadir el ajo. 

- Sofreír hasta que esté hecho, pero sin que se queme.

- Incorporar los pimientos cortados en trozos no muy grandes, la sal, las alcaparras, el azúcar de abedul o azúcar y el vinagre. 

- Cocer a fuego bajo, tapando la cacerola y removiendo de cuando en cuando. Es necesario que los pimientos vayan soltando el jugo, pero sin que se quemen.

- Comprobar que están hechos, pasarlos pimientos a una fuente y dejar que se enfríen.

Montaje de la ensalada 

- Distribuir los pimientos en una fuente grande o en platos individuales, agregar las sardinas asadas y el queso. 

- Servir acompañada con pan tostado.

Bon profit!

Helado de chocolate y café, 1 +/- 100, desperdicio 0


Este helado llevo meses haciéndolo y en casa es un éxito. Sabe a chocolate a la taza, de hecho es casi como el chocolate a la taza que tomamos en invierno. Como me gusta el chocolate con café y canela, no dudé en añadirlos, pero sin pasarme.

Lo he probado cambiando ingredientes y esta fórmula es la que más me ha convencido. No está nada dulce y sale poca cantidad. Aunque lleva leche y leche evaporada, puede parecer que es un helado de agua porque cristaliza un poco, pero es más cremoso que los tradicionales polos de agua.

No creo que tengas dudas, si te gusta el helado de chocolate, si es negro y con toque de café y canela, prepáralo. Si lo quieres más dulce, añade más cantidad de azúcar de abedul o de azúcar. 

En el caso de que quieras hacer más cantidad, ten en cuenta de que el vaso de las TMX 5 y 6 es mayor que el de la 31 y si no lo quieres congelar en vasitos, puedes hacerlo en cubiteras y triturar los cubitos de helado cuando quieras. 

En esta entrada he querido mostraros otra forma de reciclaje, que no es de ingredientes, sino de los vasitos de plástico que veis en las fotos. Son vasitos de granizado de los que venden en Mercadona (en este caso). Yo no compro, ni consumo helados comerciales, pero sí que tengo un proveedor de vasitos que, cuando no le preparo helado yo, se los compra en bloque. Ni idea tengo de cuántos y de qué sabores. Le pedí que me trajera unos cuantos y así, los aprovechamos un montón de veces. 

A mí me duele tirar estos vasos que son de un plástico duro de calidad y claro, su tamaño es perfecto para nuestros helados caseros. Además, es muy sencillo verter el helado, dejar que se enfríe y sacar uno directamente del congelador antes de tomarlo. Se acomodan perfectamente en el congelador y evito el proceso de poner el helado en las cubiteras y ensuciar la TMX para triturarlo. De forma autónoma, mi gente, puede sacar su helado y disfrutarlo en muy poco tiempo.

He querido fotografiar los vasitos sin más florituras y el helado tal y como queda, una vez pasados unos minutos. Nada de glamour, sólo la realidad de un rico helado casero.

Según mi opinión, la Administración carga toda la responsabilidad de la reducción de plásticos en los consumidores, a los que nos cobra por reciclar “una pasta” incluso, si no lo hacemos. Son urgentes normas para que las empresas de todo tipo, se pongan de una vez las pilas y se reduzca el plástico innecesario en muchos de los productos que venden o utilizan. También son muy necesarias campañas de concienciación para que la gente evite comprar plástico en exceso, cosa complicada, ya que los establecimientos de venta de productos a granel, son escasos y muy caros.

Podría extenderme mucho más, lo haré en otras entradas.

¿Te apetece un vasito? 

Con este helado, inicio las publicaciones de mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0. de este mes de agosto. Aunque la blogosfera está prácticamente vacía, os invito igualmente a participar.

Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.
Ingredientes 

- 60 g de azúcar de abedul o de azúcar 
- 10 g de café instantáneo (descafeinado) 
- 1 o 2 cucharaditas de postre de canela en polvo (opcional) 
- 20 g de maicena 
- 20 g de cacao sin azúcar en polvo 
- 400 g de leche desnatada 
- 200 g de leche evaporada o nata 
- 50 g de chocolate 70 % mg o fondant 

Antes de empezar… 

- Trocear el chocolate. 

Preparación en TMX 5 

- Poner en el vaso el azúcar de abedul o azúcar, el café instantáneo, la maicena, la canela y el cacao. Programar, 10 segundos, velocidad 10. Bajar los restos con la espátula. 

- Agregar la leche y la leche evaporada o nata. Programar, 10 segundos, velocidad 5. 

- Añadir el chocolate y programar, 8 minutos, 90°, velocidad 2. 

- Verter en un recipiente apto para congelar o en vasos. 

- Cuando el chocolate esté frío, introducir en el congelador. 
Preparación tradicional 

- Poner en el vaso de un robot el azúcar de abedul o azúcar, el café instantáneo, la maicena, la canela y el cacao. Triturar bien. 

- Verter en una cacerola la leche y la leche evaporada o nata. Agregarla mezcla anterior y remover. Si quedan grumos, batir con unas varillas hasta obtener una crema lisa y homogénea. 

- Añadir el chocolate y cocer durante 8 minutos a fuego medio. Remover bien con una cuchara de madera o las varillas. La crema irá espesando, cuando esté lista, apagar el fuego y dejar que se enfríe. 

- Verter en un recipiente apto para congelar o en vasos. 

- Cuando el chocolate esté frío, introducir en el congelador.

Bon profit!


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Coca de pessiguets. Coca de pellizquitos


Cuando el viento soplaba de poniente, nadie nos libraba de escondernos en casa, especialmente en las horas de la siesta. El resto del día, la manguera con agua helada era la mejor ducha que nos revitalizaba el cuerpo. Jugábamos a mojarnos unas a otras para después tumbarnos a tomar el sol, untadas con aquella crema de Nivea que valía para todo. Eran días de verano, de vacaciones y despreocupaciones.

Las cigarras, estridulaban mimetizadas entre las ramas de los árboles, componiendo la banda sonora de aquellos inolvidables veranos en el campo. Por su parte, hormigas y lagartijas nos acompañaban en unos juegos infantiles de risas, gritos y correrías. 

Por las noches, eran los grillos machos, los que nos acompañaban con su sonido chirriante para atraer a las hembras. Y siempre había quien se atrevía a cortarle el rabo a los dragones para ver cómo se movía segundos después.

Comíamos polos de hielo, mantecado, helado de chocolate, granizado de limón o café, horchata y si íbamos a la heladería la Jijonenca o la Ibense, nos compraban un corte de helado de diferentes sabores, de lo más grueso. Ensaladas de tomate rosa y calabacines de cosecha acompañaban nuestras comidas y cenas, pero si se terciaba, no importaba en absoluto encender el fuego para preparar un rico arroz al horno o una coca de pimentó i tomata.

Bocadillos a la fresca, melón amarillo, sandía y al final del verano, las moras y los higos. Yo iba en busca de los zarzales y me pinchaba las piernas y los brazos, pero eso compensaba porque las moras que cogía, servían para hacer mermelada y helado. Los higos y los tomates se secaban al sol para que en invierno, pudiéramos disfrutar de tomates secos y de un pan de higo delicioso. 

Aunque había televisión, apenas la poníamos y era la radio la compañera de tantas horas. Y, por la noche, tras mojar bien la tierra, nos sentábamos “a la fresca”, a charlar y a mirar las estrellas hasta que nos quedábamos dormidas.

No se hablaba de olas de calor, ni de cuánto tiempo tardaba una bandeja de cubitos de hielo en derretirse bajo el sol de Zaragoza; la gente sudaba, más o menos dependiendo del lugar en el que vivía y por las noches, sin aire acondicionado, el colchón podía extender unas patitas imaginarias y colocarse en el suelo, en el balcón o en la terraza. Igual no se podía dormir, pero a nadie se asustaba, ni nadie tenía que aguantar a periodistas “tipo corazón”, preguntándoles, micrófono en mano, si el calor sofocante les había impedido seguir con su vida. 

Sí, hacía calor en junio, julio y casi todo agosto porque que era lo suyo ¿no? Se recibían las tormentas como alegría y desde el suelo, afloraba ese olor inconfundible a tierra mojada. Caía granizo, había incendios y algún río desbordado, pero es que en la cuenca mediterránea, eso siempre ha ocurrido. ¿Y qué hay que decir de los infames mosquitos, esos mosquitos anónimos, sin nombre, que buscaban cómo ensañarse concertando una relación amorosa con aquellas personas cuya sangre les atraía con devoción? Tampoco hay que olvidar a las abejas y avispas, estas últimas, atraídas por la comida o por el agua, podían por sorpresa clavarte su aguijón sin piedad alguna. Mi abuela era experta en encontrar avisperos y a mí aquello me parecía temerario, pero es que mi abuela era de lo más rara.

Cuando pasaba el tren de mercancías, mis hermanas salían a saludar al maquinista que, previamente había pitado para avisarnos. Yo me quedaba en la cocina con tía Carmen, en silencio y con solo verla, iba aprendiendo casi todo de la cocina familiar. 

Su cara arrugada emanaba bondad. Aquel día, el moño alargado que llevaba pegado a la nuca, se le había deshecho un poco, pero ella andaba como siempre ajetreada en su no parar diario y ni se daba cuenta. De vez en cuando, con el antebrazo, intentaba alejar de la frente los cabellos que le molestaban. Tarea imposible en aquel momento. Su ropa negra pegada al cuerpo, junto al delantal negro de rayas blancas casi imperceptibles, no facilitaban la tarea, ni amainaban el calor.

El horno estaba ya encendido y dentro había pan, pero le sobró bastante masa y me dio un poco para que fuera aprendiendo con ella. Como tenía suficiente, me preguntó si hacíamos una Coca de aceitito y sal. Aunque la receta no era familiar, nos encantaba y era la mejor forma para usar la masa que nos quedaba.

Tía Carmen empezó a extender la masa sobre la mesa de mármol, pero se resistía y entonces se untó las manos con aceite y a mí me faltó el aire para imitarla. Levantaba la masa en el aire, la estiraba y yo me reía intentando hacer lo mismo. La estiraba y la doblaba, pero a mí se me caía sobre la mesa. Tras repetir este proceso varias veces, todo estaba ya listo para terminar de elaborar la coca.

De repente y por sorpresa, mi hermana apareció por la cocina, se acercó y me dio un pellizco en el brazo, tan fuerte, que me hizo gritar al tiempo que salí corriendo tras ella y cuando la agarré, se lo devolví, pero en el culo, dejándole una buena marca, mezcla de harina y aceite.

Aquello se ponía negro y mi tía tuvo que intervenir. Se lavó las manos como pudo y nos buscó. Cogió a cada una del brazo y nos llevó a la cocina. Una vez allí, puso un taburete al lado de la mesa para que se subiera mi hermana y así pudiera llegar. Después, nos dijo:

- Empezad a dar pellizcos a la coca y chitón.

Nos miramos las dos y como si no hubiera mañana, nos pusimos a pellizcar la masa sin parar, como si fuera un juego divertido. Mi hermana siempre fue mucho más bicho que yo y claro, no tenía suficiente con pellizcar la masa, por eso, cuando pensaba que mi tía se había distraído, desviaba la mano de la coca y me devolvía un pellizco en mi trasero, como no podía ser menos.

Como tía Carmen ya se había convencido de que tenía que poner fin a aquello, nos hizo parar y sacó a mi hermana de la cocina. Debía estar tan hartita de nosotras que ni se le ocurrió volver a dar forma a la masa. Pasó aquella coca tan rara a la bandeja, espolvoreó por encima sal y la llevó al horno. 

Desde entonces, cuando podía convencer a mi hermana, nos ponía de nuevo a dar pellizcos a una masa de pan y desde entonces, esta coca quedó bautizada como la Coca de pessiguets. Se hizo famosa más por el nombre, que por la receta, pero es que eso de los pellizcos, no terminó después de que apareciera en nuestras vidas.

Una vez fría, incluso sin que se enfriara del todo, nos la comíamos en un santiamén con longaniza de vuelta que se hace en mi pueblo. También con sobrasada.
El nombre de esta coca me trae recuerdos especiales que alimentan mi vida en estos momentos. Vuelve al blog mi querida tía Carmen, la tía abuela, de la que ya he hablado y publicado recetas con todo el cariño.

Os recuerdo los Huevos al nido y os los recomiendo, porque en casa siempre nos los hacía en verano. También, los Rollitos de gaseosa porque pueden disfrutarse a toda hora. Éstos últimos, me gustaría repetirlos con azúcar de abedul porque utilicé tagatosa y el resultado es peor.

En la coca he aprovechado la harina de kamut que me envió mi amiga Milia, Cousas de Milia. A ella y a mí hermana, les dedico esta coca. Procedente del trigo tipo Khorasan, el kamut es una variedad antiquísima de trigo, que ya se cultivaba en Mesopotamia y Egipto desde hace más de seis mil años. Posee un alto contenido en proteínas y minerales, especialmente selenio, zinc y magnesio.

Los panes elaborados con esta harina, tienen una miga alveolada y un sabor inconfundible. En esta coca, la miga también es alveolada y como dejé la masa leudar en frío, se favorece el formado de los alveolos. Como la masa es irregular, se pueden ver los alveolos en los trozos más gruesos.

Espero que os guste mi historia, a mí me ha emocionado y es que últimamente, estoy muy sensible.

Ingredientes para 2 cocas alargadas

- 100 g de harina de trigo gallega molida a la piedra 
- 400 g de harina de kamut gallega molida a la piedra 
- 25 g de aceite de oliva virgen extra 
- 4 g de levadura fresca de panadería 
- 250 g de agua mineral 
- 10 g de sal 

* una bandeja de horno, la mía perforada 

Preparación en TMX 

La tarde-noche de antes. 

- Poner en el vaso el agua. Si no hace calor, programar, 1 minuto, 37º, velocidad 1. 

- Agregar la levadura y programar, 6 segundos, velocidad 4. 

- Incorporar las harinas. Programar, 1 minuto, velocidad espiga. Cuando termine el tiempo, quitar el cubilete y volver a programar, 1 minuto, velocidad espiga. La masa debe estar lisa y homogénea. 

- Formar una bola y pasarla a un bol untado con un poco de aceite. Taparlo con un film transparente untado con un poco de aceite e introducirlo en la nevera durante toda la noche. 
Preparación tradicional 

La tarde-noche de antes. 

- Mezclar la harina con el aceite y un poco de agua tibia en el que se ha disuelto la levadura. 

- Agregar poco a poco el resto de agua, salar y trabajar la masa hasta que esté lisa y homogénea. 

- Formar una bola y pasarla a un bol untado con un poco de aceite. Taparlo con un film transparente untado con un poco de aceite e introducirlo en la nevera durante toda la noche. 

Formado 

- Al día siguiente, sacar el bol de la nevera y dejar que la masa se atempere como mínimo una hora. 

- Desgasificar la masa y dividirla en dos piezas iguales. 

- Untar bien las manos con aceite e ir amasando la masa para que se vaya impregnando del aceite. La masa es pegajosa, pero al trabajarla con las manos untadas en aceite, se manejará muy bien 

- Estirar la masa en el aire con las dos manos, volverla a enrollar y repetir la operación varias veces. 

- El trabajo de estirarla se hace siempre en el aire. Mientras se estira, se le va dando forma. Yo las hago largas y rectangulares. 

- Colocar la masa sobre la bandeja y con la punta de los dedos ir dándole pellizcos. La masa quedará más fina en unas partes y más gruesa, en otros. Se formarán pequeños picos. Espolvorear con sal. Yo la hice sin sal alguna. 

- Volver a repetir los pasos con la otra bola de masa. 

- Colocarlos sobre la bandeja de horno dejando una separación entre ellos. 
Horneado 

- Hornear a 200º, durante 10 minutos calor abajo y 20 minutos más, calor arriba-abajo. El tiempo de horneado dependerá del tipo de horno y de lo dorada que la queráis. No la quería muy dorada. 

- Servirla fría.

Bon profit!

Hummus de cebolleta caramelizada y ajo asado


Publico casi seguidas dos recetas de crema untable tal vez por no fijarme al planificar las publicaciones. Esta vez, el hummus, cuya receta original no tengo en el blog, pero sí que publiqué hace años un hummus un poco diferente, el Hummus anaranjado en el que el toque de pimentón, le confiere ese color.

Aprovechando que hice por primera vez la Cebolleta caramelizada, la añadí al hummus con el fin de que le aportara sabor. Es por eso, que publico ambas cosas a la vez. Como el hummus se decora con cebolleta, os indico que no es necesario añadir más al prepararlo (utilicé poca cantidad). Lo dejo a vuestro gusto.

Suelo asar ajos en el microondas y pensé que si lo añadía el hummus, sería más digestivo, pero no lo puedo asegurar porque hice pruebas utilizando más dientes de ajo y estaba muy fuerte.

Este mes en el reto Color y sabor de temporada que coordina Pilar, Postres originales, la anfitriona Marta, Rebuscando en la despensa. Marta ha elegido como ingrediente las cebollas o cebolletas y las participantes en el reto votamos los cacahuetes. 

Espero que os guste. Para mí, la cremosidad y el sabor, son perfectos. Ideal para el verano.















Ingredientes 

- 1-2 ajos asados 
- 50 g de aceite de oliva virgin extra + 1 aceite extra para asar los ajos 
- 75 g (3 cucharadas) de cebolleta caramelizada
- 400 g de garbanzos cocidos (BIO) 
- 40 g de sésamo tostado (ajonjolí) 
- 30 g de zumo de limón ( 1 limón pequeño) 
- ½ cucharadita de sal 
- 50 g de agua 

Antes de empezar… 

- Si los garbanzos son de conserva, lavarlos antes de usarlos. Si no lo son, ponerlos a remojo la noche antes y hervirlos. Colarlos y dejar que se enfríen. 

- Exprimir el zumo de limón.

- Caramelizar la cebolleta, si no lo hemos hecho.

Asar los ajos en el microondas 

Necesitamos muy pocos ajos para esta receta, pero podemos aprovechar para asar unas cabezas y las conservaremos para otros usos. 

- Cortar las cabezas de ajo por arriba. 

- Colocar los ajos en un recipiente apto para microondas y rociar con el aceite. Yo utilicé uno de cristal, pero nos servirá si no asamos muchas cabezas, un plato. 

- Tapar con film transparente, sellando bien los bordes, para que no pierda vapor durante la cocción. 

- Meter el recipiente en el microondas y programar 5 minutos a 750 W. Es mejor programar poco a poco el tiempo para que esto no ocurra. Con 5 minutos tuve suficiente. 

- Hay que tener en cuenta el tamaño de las cabezas de ajo y la potencia de nuestro micro, por eso es mejor hacerlo de poco en poco e ir comprobando si están asados, cada vez. 

- Una vez asados los ajos, dejar enfriar un poco, lo justo para no quemarnos. 

- Sacar todos los dientes de ajo de su funda (salen con mucha facilidad) y ponerlos en otro recipiente aparte. Dejar que se enfríen completamente. Reservar. 

- Si vamos a asar los ajos en el horno, seguiremos los cortaremos igual por la mitad y los colocaremos en una bandeja forrada con papel de horno. Los hornearemos a 180º durante unos 20 minutos o hasta que estén blandos. 
Preparación en TMX 

- Poner el ajo asado, el agua, los garbanzos, la cebolla caramelizada, el aceite, el sésamo, el zumo de limón y la sal en el vaso. 

- Triturar programando, 30 segundos, velocidad 5 -10 progresivamente. Si las cuchillas, no pueden triturar bien, parar, bajar los restos con la espátula tanto de las paredes del vaso, como de la tapa. Repetir la operación. 

- Bajar los restos con la espátula, y volver a triturar 30 segundos, velocidad 5. Repetir el triturado si es necesario, hasta obtener la textura deseada. 

- Probar y modificar de sal. Si se desea, se puede añadir más cebolla caramelizada, pero tendremos que tener en cuenta, que el hummus estará más fuerte de sabor. Si se añade, triturar de nuevo el mismo tiempo y velocidad. 

- Servir acompañado con un poco de cebolla caramelizada, pan tostado o galletas saladas. 

Preparación tradicional 

- Poner el ajo asado, los garbanzos, el agua, la cebolla caramelizada, 2 cucharadas el aceite, el sésamo, el zumo de limón y la sal en el vaso de una batidora o robot. 

- Triturar hasta que todos los ingredientes estén integrados. 

- Probar y modificar de sal. Si se desea, se puede añadir más cebolla caramelizada, pero tendremos que tener en cuenta, que el hummus estará más fuerte de sabor. Si se añade, triturar de nuevo. 

- Servir acompañado con un poco de cebolla caramelizada, pan tostado o galletas saladas. 
Servimos el hummus 

- Pasar a un recipiente y dejar en el frigorífico, como mínimo 1 hora. 

- Servir con un poco de cebolla caramelizada y si se desea, rociar por encima un hilo de aceite de oliva. 

Notas: 

- Si no tienes cebolla caramelizada, pon una cucharada de aceite de oliva en una sartén. Cuando esté caliente, añade una cebolla picada y una pizca de sal. Sofríe a fuego medio hasta que empiece a ablandarse. Después, baja el fuego y espera a que se dore un poco. Remueve continuamente y reserva. Añádela al resto de ingredientes cuando prepares el hummus. 

- Yo he utilizado 3 cucharadas de cebolla caramelizada, dependiendo del sabor, puedes añadir más, menos o nada. Me parece que la próxima vez, me arriesgaré y probaré con 4.

- Este hummus no lleva tahini, por lo tanto, es más sencillo de hacer, porque si no lo tenemos comprado o hecho, el sésamo es mucho más fácil tenerlo a mano. 

- El hummus puede aguantar tres días en la nevera, incluso alguno más si lo guardas en un recipiente hermético. 

- La cantidad de hummus que obtenemos es suficiente, pero si sois mucha gente, repetid la receta, o aumentar progresivamente las cantidades. 

Bon profit!

Cebolleta caramelizada en TMX 6


Ésta es la primera receta que publico hecha en la TMX 6. Ahora se le llama el 5 o el 6 y yo no me acostumbro a masculinizar la maquinita después de tantos años con una en casa. Tampoco sé vivir sin ella y si puedo, me la llevo a cuestas.

En marzo, de vuelta de un viaje, me enteré de casualidad y por sorpresa, que salía la nueva y pregunté las condiciones. Tuve la gran suerte de que una buenísima amiga (familia nos consideramos) quiso comprarme la 5. Fue todo muy rápido y en unos días, ella adoptaba y la casa Vorwerk, me enviaba a mí una 5 de sustitución hasta que llegara la nueva. Necesitábamos las dos una buena dosis de ilusión y os aseguro que nos ha funcionado. 

Entre unas cosas y otras, me caí, me rompí la muñeca y casi no he podido dedicar tiempo a conocer mi nueva adquisición. Mi amiga, al contrario, está cocinando de todo y eso nos alegra mucho, especialmente a mí. Gracias, Ilu. 

La 6 tiene nuevas funciones y la de caramelizar es la primera que he probado. El resultado, esta cebolleta caramelizada que utilicé en el Hummus de cebolla caramelizada y ajo asado que publico hoy también.

Me ha gustado mucho el resultado, de hecho, es la primera vez que caramelizo cebolla (cebolleta esta vez) y sin tener que utilizar azúcar, lo cual, es un plus añadido. 

La casa huele a cebolla bastante, pero vale la pena, porque el sabor dulce-salado de la cebolla caramelizada, a mí me encanta. Preferí usar cebolletas porque no tenía cebolla dulce y quería que no quedara muy fuerte.

Es importante indicar, que el que yo haya usado la TMX 6 y su función alta temperatura, no indica, que no podáis caramelizar cebolla en otros modelos. Yo la he hecho sin azúcar, pero también hay quien lo añade e incluso utiliza miel y otros ingredientes. Os dejo enlaces al final de la entrada, también podéis encontrar muchos enlaces en internet para caramelizar de forma tradicional.

Esta entrada sólo es un experimento para que se quede en mis básicos y poder utilizarla en otras preparaciones, en aperitivos, como guarnición...

De la cebolla caramelizada se ha hablado y abusado mucho desde que hace años se puso de moda. No es mi caso y por ello, también tiene que estar en Thermofan. 

Todo en esta máquina es nuevo, incluso para la marca, que se ha dado tanta prisa en comercializarla, que todavía está en fase de pruebas, pero para mí, el cambio, ha valido la pena porque la uso muchísimo.

Feliz semana.
Ingredientes 

- 20 g de aceite de oliva virgen extra 
- 500 g de cebolleta (o cebolla) cortada en cuartos 
- 30 g de agua 
- sal (opcional) 

Antes de empezar… 

- Quitar la primera capa de las cebolletas y cortarlas en cuartos. Si son cebollas, pelarlas, quitar la primera capa y cortarlas en cuartos. 
Preparación en TMX 6 

- Poner el aceite en el vaso. Agregar las cebolleta o cebolla. Programar la función alta temperatura y quitar el cubilete. Poner la tapa anti salpicaduras en su lugar.

- Añadir el agua y la sal. Si es necesario, bajar los restos con la espátula. Programar, 8 minutos, 120º, velocidad cuchara, giro a la izquierda. 
Notas: 

- Con 400-500 g de cebolla, al reducir, no sale mucha cantidad,  pero si no se gasta toda, se puede conservar en la nevera en un recipiente hermético. No he probado todavía a caramelizar 1 kg, en cuanto pueda, lo intentaré y os lo comentaré.  Me gustaría tener algún que otro bote pequeño en el congelador, así aprovechamos tiempo y sobre todo, luz.

- Saltear las verduras a alta temperatura enriquece el sabor al caramelizar los azúcares naturales. Estos azúcares dejan un residuo en el fondo del vaso, de hecho, a mí me quedó un poco quemado. Si esto ocurre, limpiar el vaso con la función de modo de limpieza de la máquina, agregando vinagre o una gota de detergente. Después, dejar en remojo y si quedan residuos todavía limpiar con un estropajo metálico. No pasa nada, no se ralla. 

Bon profit! 

Fuente: Vorwerk

Enlaces: 

Cebolla caramelizada light TMX 5 y con edulcorante 

Cebolla caramelizada sin azúcar + vídeo. Lo que vas a aprender. 

Cebolla caramelizada sin azúcar Modo tradicional y más recetas.

Cebolla carameliza con azúcar TMX 31 para que sirva para más gente.

Paté de berenjena y pimiento asados, 1 +/- 100, desperdicio 0


Tenía tres berenjenas grandes que había comprado el domingo anterior en el mercado. Las hice rellenas, pero no todas. Al echar un vistazo por la nevera, me di cuenta de que quedaban tres pimientos verdes italianos que ya empezaban a tener la piel un poco arrugada. 

Mientras iba preparando las berenjenas rellenas, asé la que quedó suelta y los pimientos en el microondas. Cuando terminé de cocinar, mis verduras asadas ya se habían enfriado y se me ocurrió hacer un paté. El color un poco anaranjado, no es del pimentón, sino de los pimientos verdes que también tenían trozos amarillo-anaranjado. 

Como aproveché restos, modificad las cantidades a vuestro gusto para obtener no sólo el sabor, sino también la textura deseada.

En casa nos ha gustado mucho. El toque de pimentón de la Vera en su punto justo para que no predomine sobre los demás, el sabor de la berenjena asada al que no molesta el del pimiento y la agradable sensación que aportan la almendra y el parmesano, nos animarán a untar y untar.

Al ser un paté de reciclaje, me lo llevo corriendo al proyecto 1 +/-100, desperdicio 0. Pero como he asado las verduras en mi microondas, también lo voy a colgar en En buena onda de este mes.

Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio. Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Espero que os guste esté paté tan sano.





Ingredientes 

- 200 g de berenjena asada 
- 140 g de pimiento verde italiano asado 
- 40 g de parmesano rallado 
- 150 g de queso fresco 0 % mg (más o menos según se desee la textura) 
- ½ cucharadita de pimentón dulce de la Vera o a gusto 
- 2 cucharaditas de postre de almendra molida 
- sal y pimienta blanca

Antes de empezar… 

- Lavar bien la berenjena y partirla por la mitad. Si es posible que amargue, introducirla en un bol con agua y perejil. Pasados unos minutos, sacarla del agua y hacer cortes en la carne con un cuchillo. 

- Lavar los pimientos, secarlos con papel film y untarlos con aceite de oliva. 

- Untar con aceite de oliva el plato crisp. 

- Si no se tiene un microondas con plato crisp, asar las verduras en el microondas tradicional o en el horno.

Horneado en crisp 

- Asar la berenjena y los pimientos en el microondas o cocerla al vapor. Estará más bueno el paté si es asada. Yo utilicé el plato crisp. 

- El tiempo de asado dependerá del grosor de la berenjena y de los pimientos. Yo los tuve 15 minutos, función crisp. 

- Terminado el tiempo, dejar que se enfríen. 

- Quitar la piel de la berenjena y pelar con cuidado los pimientos quitando las semillas. Reservar. 
Preparación en TMX 

- Poner todos los ingredientes del paté en el vaso. Programar, 10 segundos, velocidad 4. Bajar los restos con la espátula, también los que puedan quedar en la tapa y repetir la operación hasta obtener la textura deseada. También se podrá añadir más o menos queso. Al ser una receta de aprovechamiento, yo utilicé el que me quedaba.

- Probar y modificar de sal, pimienta o pimentón.

Preparación tradicional

- Poner todos los ingredientes del paté en el vaso de una batidora o robot. Triturar hasta obtener la textura deseada. También se podrá añadir más o menos queso. Al ser una receta de aprovechamiento, yo utilicé el que me quedaba.

- Probar y modificar de sal, pimienta o pimentón.

Servimos el paté

- Pasar a un recipiente y dejar en el frigorífico, como mínimo 1 hora.

- Espolvorear un poco de almendra y pimentón y servir frío.

Notas: 

- No sale muchas cantidad, por lo que si sois bastante gente en casa, podéis adaptar los ingredientes proporcionalmente. De todos modos, como es tan sencillo, se puede repetir de nuevo cuando se desee. 

- A mí me gusta comerlo con pan tostado o con las galletas de quinoa y avena que podéis ver en las fotos.

Bon profit!

Flan rápido. En buena onda


Este verano mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil y yo, no cerramos por vacaciones el proyecto En buena onda, porque seguimos teniendo muchas ganas de compartir con vosotros nuestras recetas y a su vez, agradeceros la gran acogida que está teniendo. 

Las dos os presentamos recetas muy sencillas. Elisa, un Paté de hígado de pollo y yo, este flan que se hace en nada de tiempo, me lo comí yo y me gustó un montón. Nada mejor que cocinar rápido, sano y rico utilizando nuestro microondas y pasando menos calor.

Mi flan ha sido un experimento que salió bien a la primera. Es sin azúcar y no he añadido caramelo, lo he cambiado por una mermelada de fresas y ciruelas. No sale mucha cantidad, pero es mejor así, porque con dos o tres raciones, nos quedamos con las ganas de volver a hacerlo.

Como siempre, los tiempos se tendrán que adaptar a la potencia de vuestro microondas y el punto de dulzor, también. Si lo hacéis con azúcar, probad el caramelo y vertedlo por encima a la hora de servirlo.















Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en En buena onda desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.
Ingredientes 

Flan rápido 

- 2 huevos 
- 250 ml de leche tibia (desnatada)
- 60 g de azúcar de abedul o de azúcar 

Caramelo

- 1 cucharada de agua + 1 extra
- 4 cucharadas de azúcar 
Preparación en microondas

Flan rápido

- Calentar la leche durante 10-20 segundos, dependiendo de la temperatura a la que esté. 

- Batir los huevos con el azúcar de abedul o el azúcar.

- Incorporar la leche poco a poco y seguir batiendo. Colar la mezcla para evitar impurezas.

- Verter la mezcla en un bol apto para microondas.

- Cubrir con film transparente. Programar 90 segundos a 600-650 W.

- Sacar el bol del microondas, remover la mezcla con unas varillas manuales.

- Volver a cubrir el bol y programar 1 minuto a 600-650 W. Volver a batir y programar el mismo tiempo y potencia 2 veces más. 

- Dejar unos minutos dentro del microondas.

- Cuando esté frío, cubrir con film transparente e introducir en la nevera.

Caramelo

- Mezclar el agua con el azúcar. Pasar a una sartén y calentar a baja temperatura. 

- Cuando empiece a coger color, añadir 1 cucharada de agua.

Montaje del plato

- Volcar el flan a un plato y servir con el caramelo, con mermelada e incluso, acompañado de fruta fresca.

Notas:

- El tamaño es pequeño, dos o tres raciones y el mío se conservó dos días perfectamente en la nevera. 

- Una vez frío, incluso sin tener caramelo, suelta un líquido que se puede tomar perfectamente.

- Cuaja con los tiempos que indico a la perfección. La potencia depende de vuestro microondas. En el mío, no pude programar 600 W, porque tiene 650. Si en vuestro aparato, tenéis una potencia de 500 W, probad a añadir 1 minuto más. Una vez sepáis exactamente tiempo y potencia, lo anotáis y ya podéis disfrutar de un rico flan preparado en seguida.

Bon profit!
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