Bollos de tritordeum y yogur sin levado


Es la primera vez que utilizo la harina de Tritordeum. Para los que como yo, sabéis poco o nada sobre esta harina, os diré que es el resultado de un cruce natural entre una harina de un trigo duro y una cebada de Chile y Argentina. Su nombre, algo particular, viene de la fusión del nombre en latín de su padre (Triticum) y su madre (Hordeum). Ya está registrado como nueva especie dentro de la Unión Europea.

Se cultiva especialmente en España y en Italia. El Tritordeum es más sostenible y tiene una mejor huella ecológica. Es un cereal fuerte, adaptado a las inclemencias del cambio climático. Soporta bien la sequía, los climas extremos y no le afectan las enfermedades típicas del campo.

Se cultiva por agricultores locales, pasa del campo al molino más cercano hasta convertirlo en una harina de calidad. Se puede utilizar tanto en panadería, como en repostería, pastelería o cocina.

A mí me regalo medio kg mi amigo Fernando, Los bocadillos de Fernando y algo más, pero ya la conocía por mi amiga Silvia TC, Chup, Chup, Chup. Ya era hora de que usara esta harina. No tenía tiempo y me apeteció probar y preparar unos bollos sin amasado. Quería rapidez y experimentar, pero era un riesgo, ya que no conocía cómo funciona la harina.

Añadí yogur y aunque la receta no es la misma, recordé estos Panecillos integrales con poolish de yogur que más de una persona ha elaborado y que yo no he repetido, pero recuerdo cuánto nos gustaron. Me he quedado con ganas de volverlos a hacer.

Creo que no me equivoqué porque estos mini bollos quedaron esponjosos incluso, tras sacarlos después de congelarlos. Al no dejarlos leudar, ni hacerles cortes, se abrieron fácilmente y eso no es muy profesional, pero como mi objetivo era hacer pan rápido, creo que está conseguido. 

El sabor es diferente, más si le añades semillas de sésamo negro, como yo hice porque ese toque fuerte me encanta.

No son perfectos, lo sé, pero para preparar y hornear cuando tenemos prisa, son perfectos. Ahora toca seguir experimentando con tiempo y paciencia, como debe ser.

Me he quedado con las ganas de seguir practicando con esta harina. Espero que os gusten.
Ingredientes

- 250 g de yogur desnatado
- 350 g de harina de Tritordeum
- 20 g de harina de trigo
- 4 g de levadura seca de panadería o 12 de la fresca
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de postre de semillas de sésamo negro
- 1 cucharada sopera de semillas de girasol

Antes de empezar…

- Si no tenemos el horno precalentado, programarlo para que caliente a 200º.

- Poner dentro del horno una bandeja llena de agua.

- Pesar las harinas y mezclarlas con la levadura.
Preparación en TMX

- Mezclar las harinas con la levadura, programando, 2 segundos, velocidad 4.

- Agregar el resto de ingredientes y programar, 2 minutos, velocidad espiga. Quitar el cubilete pasado 1 minuto. 

- Agregar las semillas y programar, 30 segundos, velocidad espiga. La masa tiene que despegarse del vaso pero blanda y un poco pegajosa.

- Sacar la masa del vaso con las manos untadas en un poco de aceite.

Preparación tradicional

- Poner en un bol todos los ingredientes. 

- Mezclar primero con una cuchara de madera hasta que se hayan incorporado totalmente, obteniendo una masa que se despegue del bol pero que esté blanda y un poco pegajosa.
¡Qué bueno con chocolate y aceite!
Boleado y formado del pan

- Formar una bola e ir cortando piezas de 60 g aproximadamente.

- Bolear con la mano ayudándonos con el dedo pulgar.

- Poner las bolas de masa sobre una bandeja perforada, especial para hornear pan o sobre una bandeja cubierta con papel sulfurizado.

- Pinchar en cada bollo 4 pipas de girasol.

Horneado

- Colocar la bandeja en el interior del horno precalentado a 200º y sólo calor abajo. Hornear durante 10 minutos.

- Cuando pase el tiempo, hornear 10 minutos más, calor arriba-abajo.

- Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Notas:

- Quedan blandos, congelan muy bien y siguen manteniendo su textura, una vez se descongelan.

Bon profit!

Información copiada de la web Tritordeum, más que un cereal. en la que colabora mi amiga Silvia TC, Chup, Chup, Chup. En ambas webs encontraréis más recetas con Tritordeum.

Crema fría de melón, pepino y aguacate


Aunque el verano va llegando a su fin, esta crema se puede preparar fría o helada. Aún hay melones bien buenos que confieren el principal sabor a esta crema. No es un gazpacho, tampoco es salada, porque a mí me gusta que esté dulce aunque no sea un postre. No le puse sal, pero sí un poco de pimienta negra y las semillas de sésamo sin tostar porque lo suelo utilizar mucho últimamente. El aguacate, aunque no se nota, le confiere cremosidad y la cantidad de aceite es mínima.

Como la repetí, la segunda vez, no le añadí los hielos porque hacía fresco y quería que me quedara más espesa, además de volver a experimentar con los mismos ingredientes. Cambió un poco el color y el sabor, quedando menos aguada. Por lo tanto, esta crema puede servirse de las dos formas.

Si os gustan los ingredientes y el sabor dulzón, incluso con un poco de picante, os encantará, pero como siempre, podéis modificar a vuestro gusto.
Ingredientes 

- 700 g melón piel de sapo
- 200 g pepino valenciano
- 120 g de pulpa de aguacate
- 15 g aceite de oliva virgen extra
- 15 g de semillas sésamo blanco sin tostar
- pimienta negra (opcional)
- cubitos de hielo (opcional)

Antes de empezar…

- Cortar las rodajas de melón, quitar piel y semillas. Cortar en trozos.

- Pelar el pepino y cortar en trozos.

- Cortar el aguacate y sacar la pulpa.

Preparación en TMX

- Poner en el vaso todos los ingredientes menos el sésamo y el hielo. Programar, 2 minutos velocidad 8.

- Agregar el sésamo y la pimienta, remover con la espátula

- Verter en copas o boles y agregar el hielo si así se desea. Espolvorear con más semillas de sésamo.
Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un robot o batidora todos los ingredientes menos el sésamo y el hielo. Triturar bien.

- Agregar el sésamo y la pimienta, remover con una espátula

- Verter en copas o boles y agregar el hielo si así se desea. Espolvorear con más semillas de sésamo.

Notas:

- Me interesaba que supiera más a melón porque me gusta más que el pepino. Se puede hacer al contrario.

- El aguacate le da cremosidad. Se puede añadir más, pero la crema, resultaría más pesada. Por cierto, el hueso de la primera foto, ¡no se come!

- El toque de la pimienta y el del sésamo, si te gusta, le va muy bien. Si no tenemos sésamo blanco, se puede utilizar sésamo tostado. El sésamo negro, me parece que es de un sabor demasiado fuerte para esta crema tan suave. El pepino es imprescindible que no amargue.

Bon profit!

Coca colorines de chocolates y naranja


“Te doy las gracias por compartir unas recetas tan ricas y maravillosas. Me encanta que nos ayudes tanto y estés siempre innovando. Para mí eres mi ilusión y mis ganas de empezar cada día en la cocina. Es un placer seguirte. Feliz día”. 

Este precioso comentario, me lo escribió el pasado 27 de julio, una seguidora del blog y de mi página de Facebook, Thermofan. No conozco a Alicia, ni sé nada de ella, pero lo que sí puedo asegurar es que debe ser una mamá especial. Su nick en la red social está relacionado con ello, por eso lo deduzco. Alicia Supermamá me emocionó ese día y me alegró mucho. No es muy normal que personas ajenas al mundo de los blogs, escriban comentarios como éste, al menos a mí, no me pasa a menudo. Tan solo, recibo consultas relacionadas con las recetas. Por eso, leer el comentario y saber que puedo ayudar, ilusionar, ser motor de que alguien tenga ganas de cocinar, es muy gratificante para mí. Innovar ha formado parte de mi vida profesional y tal vez por ello y por mis dificultades a la hora de comer, sigo haciéndolo en el blog, siempre que surge.

Pensé dedicarle una receta a Alicia y no podía ser otra que algo elaborado por un niño en mi casa y que le pueda gustar a los pequeñajos o no tan pequeñajos. No sé Alicia, qué edad tendrán tus hijos, de hecho, da igual, pero me encantará que te guste mi regalo y que puedas preparar esta coca en casa y me lo cuentes. 

Mil gracias por tus palabras, por todo el afecto que demuestras a través de ellas. No me conoces y por ello, aún tienen más valor para mí. 

Y ahora, os cuento cómo surgió esta coca de chocolate tan colorida y tan rica.

En verano, suelo tener un invitado pequeñajo que siempre quiere cocinar conmigo algo dulce y a ser posible con chocolate. Es Alejandro, un niño de 9 años al que le gusta comer una barbaridad. La receta que más le gustó fueron estas Magdalenas chocoqueso. Aprovecho para recordarlas. 

Como se hace mayor, igual este verano ha sido el último que se viene a casa. Pidió algo de chocolate y cuando decidimos qué preparar, sus padres llamaron a la puerta, para comprobar que no molestaba. En seguida, les pidió que compraran unos Lacasitos y pensé que le darían el toque especial a esta coca choco-naranja que en un principio iban a ser unas magdalenas, pero las convertí en coca porque lo que interesaba era facilitar el trabajo y ahorrar tiempo.

El proceso siempre es el mismo. Saco la TMX a la terraza, la coloco sobre la mesa y después voy sacando todos los ingredientes. Alejandro va siguiendo las instrucciones y en esta ocasión pidió que pusiéramos más chocolate. Desde el jardín ya nos observa poca gente, pues ya es de sobra conocido que en el primero, vive una especie de loca que no sólo cocina en la terraza, sino que también saca un trípode y se pone a hacer fotos. A mí me da exactamente igual, al fin y al cabo, cada uno en su casa, hace lo que quiere. 

Tenía media pastilla de chocolate blanco que nadie en casa iba ya a consumir y pensé agregársela a la masa. Según me comentaron, las pastillitas de colores, le dan el punto “crunch” al morderla, pero el sabor a naranja y chocolate intenso, junto con el dulzor del chocolate blanco, es delicioso. El resultado no sólo gustó a Alejandro y a su familia, sino también a mi hijo, que precisamente no es muy fan del dulce.

Una coca muy esponjosa, sencilla que os va a gustar, especialmente si tenéis niños. Seguimos inventando y seguimos publicando cocas, porque en este blog nos encantan. ¡Ah! se me olvidaba que iban a ser unas magdalenas. A vuestro gusto lo dejo. Feliz semana.
Ingredientes 

- media naranja con piel
- 4 huevos L
- 200 g de azúcar
- 189 g de aceite de oliva suave o de girassol
- 80 g de cacao en polvo sin azúcar
- 160 g de harina de repostería
- 1 sobre de levadura química 
- 1 pellizco de sal
- ½ tableta de chocolate blanco
- un paquete de Lacasitos (opcional)
*una lata de 31 x 25 o un reciente rectangular apto para horno
*2 hojas de papel sulfurizado.

Antes de empezar…

- Si la naranja no es ecológica, lavar muy bien la piel y cepillarla.

- Sacar los huevos de la nevera para que estén a temperatura ambiente.

- Tamizar la harina y la levadura previamente. A mí me gusta hacerlo dos veces. 

- Cortar el chocolate blanco en trozos pequeños. Reservar.

- Mojar la lata con agua y forrarla con dos hojas de papel sulfurizado superpuestas. Me gusta que el papel sobresalga de la lata, pero como es pequeña, también se puede utilizar una hoja.

- Precalentar el horno a 250º.
Preparación en TMX

- Poner en el vaso la media naranja, los huevos y el azúcar. Triturar, 3 minutos, 37º, velocidad 5. Batir, programando, 3 minutos, velocidad 5.

- Incorporar el aceite y programar, 15 segundos, velocidad 5.

- Agregar el cacao, la pizca de sal y la mezcla de harina y levadura. Programar, 8 segundos, velocidad 6.
Este lacasito quiere ser protagonista, pero olvida que en la coca hay muchos más
Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un robot o una batidora la media naranja cortada en trozos, los huevos y el azúcar. Triturar todo bien, hasta conseguir una mezcla homogénea. 

- Incorporar el aceite y seguir batiendo. 

- Agregar el cacao, la pizca de sal y la mezcla de harina y levadura. Batir sólo lo justo para que se integren.

Finalizando la coca

- Verter la mezcla en la lata forrada con papel. Ir introduciendo los trocitos de chocolate blanco en la masa. No deben quedar a la vista porque se quema con facilidad.

- Golpear la lata sobre la encimera de la cocina para evitar que se formen burbujas de aire.

Horneado 

- Bajar la temperatura del horno a 220º e introducir la lata. 

- Hornear durante unos 30 minutos, calor arriba-abajo. El tiempo dependerá del tipo de horno.

- Sacar la lata del horno y antes de que se enfríe la coca, ir introduciendo los Lacasitos en la masa caliente.

- Dejar que se enfríe, sacar de la lata y cortar en trozos.

Notas:

Si en vez de coca, queremos hacer magdalenas, seguiremos los siguientes pasos:

* Verter la masa en una manga pastelera. Rellenar las cápsulas de magdalena hasta las ¾ partes e igualmente, introducirlas unos 30 minutos en la nevera. Espolvorearlas con azúcar antes de hornear. Dejar que se enfríen y guardar en un recipiente metálico.

- Se puede dejar más tiempo la masa en la nevera.

- La coca es de tamaño pequeño, pero suficiente para comerla y que no sobre. Se pueden duplicar las cantidades utilizando un recipiente más grande.

Bon profit!

Receta adaptada del libro Magdalenas (Vorwerk), facilitada por Javier Hidalgo.

Caballa en aceite de oliva

Desde septiembre del año pasado, tenía pendiente esta receta de mi amiga Maribel, Miel y limón. No fue hasta el mes de julio, cuando pensé que ya no tenía que esperar más y al ver unas caballas espectaculares en la pescadería, me traje la cantidad necesaria para por fin, preparar esta caballa en aceite tan buena y tan sencilla de preparar.

Tenéis otras conservas en el blog y una diferente a esta, Caballa en conserva, de otra querida amiga Nuria, El cuaderno de recetas. Elegid cualquiera de las dos porque son sencillas y la caballa conservada y cocinada así, no tiene nada que ver con la que se vende.

Con lo que me gusta el pan y hacer tostas, al igual que con la otra receta, preparé una tosta de pan de centeno casero con verduras asadas aderezadas con el aceite de la conserva.

No perdáis de vista esta receta. La caballa queda tierna y el sabor es delicioso.
Ingredientes 

Para la conserva


- 1 kg de caballa fresca
- 3 hojas de laurel
- 3 dientes de ajo 
- pimienta negra o mezcla de bolas de pimientas variadas
- 1 o 2 cayenas (opcional)
- aceite de oliva virgen extra (entre 300-400 g)
- 1 litro de agua
- sal y pimienta

Para la tosta

- pan de centeno integral (casero)
- pimiento asado
- berenjena asada
- aceite de oliva, ajo, guindilla y pimienta negra de la conserva

Antes de empezar…

- Limpiar las caballas, quitar las cabezas y tripas. 

- Untar el recipiente varoma con aceite.

- Cortar los ajos por la mitad sin quitar la piel.

Preparación en TMX

- Verter el agua y un pellizco de sal en el vaso. 

- Colocar las caballas en el recipiente varoma, taparlo y reservar.

- Poner el recipiente varoma en su posición y programar 30 minutos, varoma, velocidad 1.

- Quitar el recipiente varoma del vaso y dejar que el pescado se enfríe.

Preparación tradicional

- Cocer las caballas ya limpias y salpimentadas entre 25-30 minutos. Si es posible, es mejor hacerlo al vapor ya sea en una cazuela con cestillo o en una vaporera. Si no tenéis, podéis utilizar una olla con agua y un poco de sal, en este caso el tiempo se reducirá a 10-12 minutos desde que el agua rompa a hervir. Escurrir bien.
Preparación de la conserva

- Una vez frío, dejarlo sobre papel de cocina para que se termine de secar.

- Quitar con cuidado la piel y las espinas. Comprobar que no quedan espinas porque es fácil que alguna quede.

- Separar los lomos y reservar.

- Colocar los lomos dentro de un recipiente, mejor de cristal, añadir los ajos, los granos de pimienta y las hojas de laurel. 

- Cubrir totalmente con el aceite de oliva 

- Conservar en la nevera bien tapado. 

Notas:

- Doy fe, de que se conserva mucho tiempo en el frigorífico. Yo utilicé un recipiente de cristal de los que tienen una tapa hermética. La dejé macerar varios días, pero al día siguiente, ya puedes consumirla.

- Tal y como indica Maribel, se puede utilizar también atún y añadir o quitar condimentos.

- En casa, no se usa mucha sal, pero también indica Marible, que al ir a comer la caballa se puede espolvorear con escamas de sal. 

Bon profit!

On the 30th. Agosto 17. Helados


Vuelvo con la segunda edición de On the 30th. El mes pasado, os presenté una nueva idea, un proyecto en el que cada mes el día 30, os mostraré recetas sin un criterio preestablecido.

Este mes de agosto, debido al calor, aunque he cocinado mucho más de lo que he publicado, he dejado un poco en ralentí mi cabecita y por eso, sigo revisando recetas veraniegas; en esta ocasión, recetas de helados sanos y sencillos que pueden seros útiles para preparar o para dejar archivadas a la espera de que llegue de nuevo el verano. Los heladeros valencianos y en especial, los de Xixona, son famosos desde hace mucho, por haber estado presentes en muchísimos pueblos y ciudades de nuestro país, vendiendo ricos helados de todos los sabores, así como nuestra especial horchata de chufa. Seguro que todos recordáis polos, cortes de helado de muchos sabores, copas de bolas variadas, café y limón granizado y muchas más variedades que nuestros heladeros servían y siguen sirviendo en sus heladerías. La Ibense, la Jijonenca, los Valencianos, son conocidos por todos. Familias que se trasladaban desde esta tierra pasado el invierno, para ofrecer esa maravilla de helados, en especial el de turrón. ¡Quién no lo ha disfrutado!

Siempre decimos que tenemos que tomar helados en invierno, pero me parece, que pocos tenemos esa costumbre, así que aún podemos aprovechar que el calor sigue presente para seguir deleitándonos con ricos helados. Ahora, hay muchos helados comerciales en los supermercados, pero la mayoría de ellos, no son tan sanos como los que los heladeros preparan. También los podemos elaborar en casa y para eso, tanto la TMX, como la heladera, nos son de gran utilidad, pero tampoco son imprescindibles. Seguro que son mucho más sanos que los comerciales. 

Los helados publicados en Thermofan, son ligeros, la mayoría sin azúcar debido a que en casa, no hay mucha demanda de helado y casi todos los preparo para mí. Helados sanos y nada complicados, refrescantes y en los que la fruta, es por lo general, protagonista; también el chocolate, es uno de los ingredientes estrella, porque me encanta.

Poco a poco, los días son más cortos, por la noche, por suerte, ya refresca, pero durante el día, nos vienen todavía muy bien las cosas frescas y por supuesto, disfrutar de un rico helado.

¡Al rico helado mantecado! Por cierto, el helado mantecado, todavía no está en el blog y con lo bueno que está...

Feliz fin de verano e inicio de septiembre. Pincha en las fotos y podrás ver la receta o compartirla.


Aunque no es ya tiempo de cerezas, este helado que publiqué hace bastante tiempo, es una delicia, que no podéis perderos. Helado de cerezas negras con crocante al licor.

Me gusta utilizar licores o bebidas espirituosas cuando preparo helados. En éste, fue la sidra la elegida. Helado de sidra & Co. La sidra estaba acompañada, seguro que no adivináis qué otros ingredientes son los “& Co”.

Como ya he indicado anteriormente, el chocolate es uno de los reyes de la casa y este Helado ligero de chocolate negro y canela, lo preparo a menudo. Este verano, ha sido en forma de polos. El toque de canela, combina a la perfección con el chocolate. 

No lo he comprobado, pero me parece que la sandía, es la fruta que más utilizo en verano y muchos de los granizados o helados que preparo, se repiten sin cesar durante el verano. No puede faltar en este recopilatorio una receta de helado de sandía. Helado de frambuesas y sandía. Menudo color y combinación de sabores.

Experimentando con riesgo, surgió un helado a partir de zumo de naranja congelado, pero si no leéis cómo fue el experimento, no podréis aprender. En nada, estamos en época de buena naranja valenciana y el zumo se puede congelar. No te acuestes hoy, sin saber una cosa más. Helado de zumo de naranja y albahaca.

Y como estamos cerca del cambio de estación y las mandarinas, empezarán a aparecer por los mercados, el último helado de la lista es un helado otoñal, vestido de fiesta y especial para la Navidad. Helado de mandarina con granada en infusión.

Para que no se quede solo en una propuesta, incluyo, el último helado publicado, la Nieve de mandarina, que también es perfecta para Navidad.

Nieve de mandarina


Cuando publiqué en julio los Polos choco-mandarina, 2 texturas, os comenté que me había sobrado mucha cantidad de helado de mandarina y que había preparado una nueva receta utilizándolo. He tardado un poco, pero, por fin, ha llegado el momento de publicarla.

Sé que no tenéis mandarinas ahora, pero esta receta la podéis guardar para prepararla en Navidad, sí, en Navidad, porque es perfecta para servirlo tras un primer plato o entre platos como una “pausa refrescante” para cambiar de sabores, ayudando al paladar a prepararse para recibir nuevos sabores.

Se puede elaborar también con melón, de hecho, lo he probado también y por eso os lo indico, porque estamos en plena temporada y se puede congelar ya con este fin o para degustarlo ahora mismo. Lo serví hace poco en una comida entre amigos en casa y no pude ni hacerle fotos. Desapareció.

Congela melón o espera a que lleguen las ricas mandarinas valencianas y no olvides esta receta.

Espero que os guste esta nieve de mandarina. Hace calor y seguimos con helados refrescantes y bien sanos.
Ingredientes 

- 400 g de agua mineral
- 100 g de azúcar de abedul o de azúcar
- 500 g de gajos de mandarina
- 200 g de leche evaporada

Antes de empezar…

- Congelar los gajos de mandarina en bolsas. Ver el tutorial que publiqué, Congelar fruta, para seguir las pautas necesarias. Como lo más seguro es que no tengáis mandarina congelada, podéis sustituirla por naranja congelada en trozos, melocotón, nectarina…
Preparacion en TMX

- Verter el agua en el vaso junto con el azúcar de abedul o el azúcar. Programar, 5 minutos, 120º (varoma en la 31), velocidad 2. Dejar que se enfríe.

- Incorporar los gajos de mandarina. Programar, 2 minutos, velocidad 6.

- Colar la mezcla para que nos quede sólo el zumo obtenido. 

- Volver a verter la mezcla en el vaso y agregar la leche evaporada. Programar, 40 segundos, velocidad 5. Nos ayudaremos con la espátula, introduciéndola por el bocal y removiendo. Se puede agregar un poco más de leche evaporada si se desea.

- Verter en una tarrina de cristal o especial para congelar. 

- Antes de servir, picar con un tenedor de forma que queden trozos gruesos. Servir inmediatamente.
Preparación tradicional

- Poner en un cazo el agua y el azúcar. Llevar a ebullición. Remover hasta que el azúcar esté totalmente disuelto. Dejar que se enfríe.

- Incorporar los gajos de mandarina y triturar bien con un robot o batidora. Para facilitar el triturado, se pueden dejar los gajos fuera del congelador para que estén más blandos.

- Colar la mezcla para que nos quede sólo el zumo obtenido. 

- Volver a verter la mezcla en el vaso de la batidora o robot y agregar la leche evaporada. Batir de nuevo hasta que quede incorporada.

- Verter en una tarrina de cristal o especial para congelar. 

- Antes de servir, picar con un tenedor de forma que queden trozos gruesos. Servir inmediatamente.

Notas: 

- La leche evaporada neutraliza la acidez de la mandarina y le proporciona al helado un sabor diferente y también mucha más cremosidad que en los polos. Se puede utilizar más o menos cantidad, dependiendo del resultado que queramos obtener. 

- No está muy dulce. Como utilicé el resto de helado de mandarina que me quedó después de hacer los polos, es mejor que probéis el sabor y adaptéis a vuestro gusto.

- También se puede poner en cubiteras y triturar. Yo por falta de espacio en el congelador, no lo hice. 

- Lo preparé con mandarina congelada, pero se puede utilizar mandarina sin congelar perfectamente. 

Bon profit!

Tarta de espinacas y queso con masa filo


Me gusta mucho la masa filo y ya hace tiempo que no publicaba una receta en el blog. Esta tarta es el resultado de un reciclaje de unas espinacas y de unos restos de queso que tenía esperando en la nevera. Es una adaptación de una receta del libro, Sorprende a tus invitados de Vorwerk. Mis modificaciones las tenéis entre paréntesis, pero os aconsejo que la preparéis tal y como indica la receta original porque si a nosotros nos gustó la que preparé, aumentar la cantidad de queso, mejorará seguro, la receta. No quise repetirla porque me gusta compartir los reciclajes que hago porque sirve para mostraros, que en casa, no se debe desperdiciar nada y se pueden conseguir resultados óptimos. Ya sabéis que forma parte de mi hacer en la cocina y que hay muchas recetas de reciclaje, publicadas en Thermofan.

Reduje la cantidad de queso y no utilicé queso tipo feta, no sólo por el reciclaje, sino porque es muy salado. En las grandes superficies se pueden encontrar unos bloques de queso feta, que no tiene nada que ver con el que viene en botes.

Espero que preparéis esta tarta que es bien sencilla, no tan sana, debido al queso, pero está deliciosa. Masa crujiente y muy dorada que contrasta perfectamente con el relleno.
Ingredientes 

- 50 g de mantequilla (utilicé aceite de oliva virgen extra)
- 3 hojas de masa filo
- 1 diente de ajo
- 30 g de aceite de oliva virgen extra
- 250 g de espinacas frescas
- 1 cucharadita de sal
- una pizca de pimienta
- 200 g de queso feta (puse mucha menos cantidad de una mezcla de quesos)
- 2 huevos
- 2 cucharadas de crema de leche (leche evaporada)
- 30 g de piñones

*una fuente rectangular pequeña. En el libro indican estas medidas: 30x25x6 cm Como es de suponer, no tenía esas medidas y tal vez por eso, sobresalió la masa filo, cosa que no me importó.

Antes de empezar…

- Precalentar el horno a 180º. Pincelar con la mantequilla o con aceite la fuente.

- Cortar las láminas de masa filo por la mitad con el fin de obtener 6 tiras de 20x50 cm. No es necesario que sean las misma medidas, en mi caso, sobresalió bastante.

- Pincelar las tiras con la mantequilla o con aceite y cubrir la fuente dejando que sobresalga un buen trozo.

- Pelar el ajo y trocearlo.

- Si las espinacas no son de bolsa, trocearlas.

- Cortar el queso en trozos y si no utilizamos la TMX, rallarlo previamente.
Preparación en TMX 5

- Poner en el vaso el ajo y el aceite en el vaso. Programar, 2 segundos, velocidad 7. Bajar los restos con la espátula y sofreír programando, 3 minutos, 120º, velocidad 1.

- Añadir las espinacas, la sal y la pimienta. Programar, 2 minutos, 120º, velocidad 1. Introducir la espátula por el bocal e ir removiendo para que las espinacas vayan disminuyendo de volumen. De esta forma, se cocinarán de forma uniforme.

- Verter las espinacas sobre las tiras de masa. 

- Poner el queso en el vaso y programar, 4 segundos, velocidad 4.

- Agregar los huevos y la crema de leche o la leche evaporada. Programar, 6 segundos, velocidad 3. Verter la mezcla sobre las espinacas y espolvorear con los piñones.
Preparación tradicional

- Poner el aceite en una cacerola alta, agregar el ajo picado y sofreír sin que se queme.

- Añadir las espinacas, la sal y la pimienta e ir removiendo para que las espinacas vayan disminuyendo de volumen. De esta forma, se cocinarán de forma uniforme.

- Verter las espinacas sobre las tiras de masa. 

- Batir los huevos junto a la crema de leche o la leche evaporada. Incorporar el queso rallado.

- Verter la mezcla sobre las espinacas y espolvorear con los piñones.

Horneado 

- Hornear durante unos 25 minutos a 180º. 

- Retirar del horno y dejar que se enfríe antes de servirla.

Bon profit!

Vasitos de verdura asada y nuez



Cómo han cambiado las cosas desde que yo iba al instituto. No sólo en la metodología, sino también en cómo se preparaban las chuletas. Y vosotros me diréis qué tiene que ver el instituto con la cocina y más con las chuletas. ¿Tenían en el bar del insti bocatas de chuletas?

En el instituto poca gente estudiaba sin prepararse alguna que otra chuleta para copiar en los exámenes y eso era todo un arte. Hace mucho de eso y no estoy al día de si se mantiene alguna forma de copiado parecido o igual a las chuletas de mi época. Solían ser pequeños papelitos escritos con letra diminuta enrollados y escondidos en muchos sitios, hasta dentro de la carcasa de un bolígrafo BIC. También se escribía en la propia piel, aquello que se quería copiar. Las chicas, bajo la falda, podían coser fácilmente una de aquellas preciadas chuletas. Seguro que los que me leéis y ya tenéis unos años, me podéis recordar o dar a conocer, muchas más. En la Universidad, tampoco se andaba cojo de chuletas. En aquellas clases tan grandes con tanta gente, no era demasiado complicado hacer un cambiazo de hoja que ya venía escrita de casa en una hoja, rescatada con membrete de la Uni, de otro examen anterior. También se podía, con mucho cuidado, sacar folios de apuntes. Medios más sofisticados también existían, pero eso ya no eran chuletas. Sé de gente, que hizo el cambiazo y se presentó a un examen sustituyendo al alumno en cuestión.

Pero hoy vengo a hablar de otro tipo de chuleta, una chuleta que se cocina muy fácilmente en internet y que más de uno, prepara con mucha más desvergüenza y con mucho menos trabajo que el escribir aquellos papelitos con diminuta letra. A esas chuletas, se las llama plagio y forman parte, no sólo de la blogosfera, sino también, del mundo de la fotografía, la literatura, la música…

Una vez publicas algo en internet, se convierte en público y parece que está a disposición de todo el mundo, sin más. En el caso de los blogs de cocina, una receta se puede preparar por más de una persona, pero si son muchas, al final es fácil que no se sepa quién la hizo el primero. Pero cada uno de esos blogueros, se molestó en cocinar, editar la receta y fotografiar. Que un blog amigo cocine una de tus recetas, siempre alegra mucho. Lo mismo ocurre cuando forma parte de un concurso o reto. 

Lo peor y que sucede con muchas más frecuencia, es la gente que difunde recetas de otros sin permiso con el fin de ganar dinero, sin más, sin ningún miramiento y cero trabajo. En otras ocasiones, lo normal es manipular las fotos recortándolas y quitar la marca de agua de su autor, siempre con el fin de ganar dinero sin haber movido nada más que el ratón del ordenador un ratito. No se cocina, ni se fotografía, pero se lucran del trabajo ajeno. 

También ocurre en YouTube y ahí es bastante difícil enterarte, a no ser que la receta sea muy especial y tengas la suerte de como a mí me sucedió, estar suscrito al canal, recibir la notificación de la publicación, visionar el vídeo y en seguida saber que esa receta está copiada de tu blog, indicando que es de su padre, su madre o su pobre abuelita, ésta última, es muy recurrente.

No se cortan en publicar en más de un medio y compartir su NO TRABAJO en todas las redes sociales. Suele ocurrir que algunos medios de comunicación no suelen comprobar autoría. Todos tenemos un estilo de fotografiar y si en cada receta, el estilo de la foto, no tiene nada que ver, con el resto, está bastante claro que no son propias. Es sencillo pulsar el botón derecho del ratón, para saber en Google dónde y quién ha copiado o manipulado una foto. 

Al ser descubiertos, con la mano en la receta o en las fotos, esos gurús de la cocina, no suelen aceptarlo y pueden llegar al insulto fácil, sin miramiento y sin vergüenza alguna por ser descubiertos, aplaudidos por sus más fervientes seguidores. Lo lógico es que ni se molesten en borrar nada, ni que acepten que han plagiado en toda regla.

En este país, por desgracia, la gente, no suele denunciar por no meterse en problemas, también porque no es sencillo y parece que el infractor, tiene todo el derecho a utilizar la técnica del COPIAR, PEGAR Y BORRAR, con toda tranquilidad.

El plagio es delito, una falta de ética y de respeto, no sólo a la persona plagiada, sino también a toda la gente que confía en la honradez de alguien pensando que es el autor de cada receta y foto publicadas, confiando también en su conocimiento y buen hacer culinario.

No hace mucho, me ha pasado esto de nuevo, pero no voy a entrar en detalles porque no vale la pena. Denuncié en su momento y quiero también hacerlo desde mi blog, en el que trabajo, por disfrute y sin remuneración alguna, desde hace más de seis años con el único fin de compartir mis recetas con toda la gente que me visita. 

Y como prueba un botón. Se puede ser honrado y por eso, hoy, publico una receta que copié hace un tiempo en ese mismo grupo de cocina de Facebook, cuyo administrador fue el causante de esa acción. La copié, como tantas otras, pero siempre anotando el nombre de la persona que la había compartido en el grupo, Pilar Cuñat. Lo único que he modificado ha sido, la forma de servir el asado de verduras en vasitos. Ella indicaba que era de su suegra y hasta eso anoté; hoy tengo el gusto de publicarla tras haberla preparado, fotografiado y degustado en su honor. Una receta muy sencilla y sana, repleta de sabores veraniegos.

Quiero dar las gracias a todas las personas, anónimas en aquel momento, su apoyo en esos momentos, denunciando y compartiendo el plagio en sus redes sociales. También, doy las gracias a Mavi, Mandarinas y Miel a la que también le pasó lo mismo. Gracias Mavi, porque estar juntas en esto ha sido mucho menos duro y mucho más gratificante. Con educación y valentía, no se tiene que temer a nadie.

Animémonos a denunciar este tipo de actuaciones, sé que es difícil, pero al menos, la satisfacción que te queda, al hacerlo, al menos para mí, es grande. 

Esta noche, no puedo dejar de recordar desde aquí a todas las víctimas, fallecidos y heridos en el grave atentado en Barcelona y en Cambrils. Toda mi indignación y mi pesar, deseando que se puedan evitar este tipo de actos tan deleznables.

Buen fin de semana.
Ingredientes para 3 vasitos

- 2 berenjenas rayadas pequeñas
- ½ o 1 pimiento rojo asado sin semillas, ni piel
- un poco de bacalao inglés
- 1 diente de ajo (no le puse)
- pimentón de la Vera
- sal y una pizca de pimienta 
- aceite de oliva virgen extra 
- un puñado de nueces

Antes de empezar…

- Lavar las verduras, secar y reservar.

- Untar los pimientos con aceite.

- Trocear el bacalao inglés menudo

- Trocear las nueces menudas.
Preparación tradicional

- Asar el pimiento y la berenjena. Dejar enfriar y quitar la piel. Yo lo hice en el microondas con la función crisp.

- Dejar que se enfríen las verduras y quitar la piel.

- Cortar las verduras en trozos pequeños y reservar cada una en un bol. 

- Rociar con aceite, agregar a cada verdura los trocitos de bacalao y agregar una pizca de pimentón. Remover bien hasta que se impregne toda la verdura. Probar el punto de sal para comprobar si es necesario añadir ya que el bacalao está salado.
Montaje de los vasitos

- Colocar una base de la mezcla de berenjena y bacalao en cada vasito. Disponer por encima los trozos de pimiento asado y bacalao y de nuevo, otra capa de berenjena.

- Distribuir por encima los trocitos de nuez y adornar con un poco de pimiento asado.

- Rociar de nuevo con un poco de aceite, si así se desea.

- Servir frío, removiendo con una cucharilla antes de comerlo.

Notas: 

- El pimentón tiene que ser de buena calidad, pero no pasarse para que no domine su sabor. Si lo prefieres, con comino molido también está rico. 

- El troceado de las nueces no lo hice demasiado pequeño con el fin de notar los trozos.

- Si no se tiene bacalao inglés, se puede poner bacalao desalado trocado muy menudo. El punto de sal, llevando bacalao, se tendrá que tener en cuenta, probando las dos mezclas antes de añadirla.

- Se puede emplatar en aros, pero va a ser más difícil que se mantenga firme.

- Si no sabes qué es el bacalao inglés, pincha aquíNo le puse ajo porque no me apeteció que dominara su sabor fuerte.

Bon profit!

Recepta adaptada de Pilar Cuñat.
                                                                                          

Hogaza rústica con alga kombu


Este verano no he dejado de hacer pan, pero siempre en panificadora o en cazuela. Hornear en una cazuela cada vez me gusta más y el pan que hoy publico es uno de ellos. He utilizado varias veces las algas para agregarlas a la masa y en esta ocasión fue el alga Kombu, que para mí, además de ser la más dura, es la que tiene el sabor más fuerte. A pesar de eso, a la hora de cortarla no me importó dejar trozos no demasiado pequeños. La hidraté, pero no demasiado y me gustó notar los trozos no demasiado blandos, en cada mordisco. Al ser más dura que las otras que tengo, igual es mejor tenerla más tiempo en el agua, pero ya os digo, que a mí no me importó, al contrario. Lo indico para que lo sepáis y si no os apetece notar ese contraste, la dejéis más tiempo en remojo.

Es un alga muy utilizada en Japón. Tiene un sabor especial y muchas propiedades que os indico a continuación.

Propiedades del alga kombu:

- Actúa como depurador natural gracias a su contenido en ácido algínico.
- Fortalece los intestinos, siendo utilizada como remedio para la colitis.
- Baja la tasa de azúcar en sangre.
- Por su riqueza en yodo, ha sido utilizada durante siglos, en la China, para el tratamiento de gota.
- El alga kombu contiene aminoácidos que actúan como suaves estimulantes de las membranas mucosas y del sistema linfático.
- Es beneficiosa para la hipertensión.
- Facilita la absorción de nutrientes en el cuerpo.
- Ayuda a recuperar el peso normal corporal tanto en obesidad como en deficiencia de peso.
- Se recomienda ante problemas circulatorios.
- Si añadimos un poco de alga kombu al agua de cocer las legumbres estas resultarán mucho más fácil de digerir.
- Su aporte calórico es escaso pero nos aporta gran cantidad de nutrientes importantes para nuestro organismo.

Esta información la he copiado de aquí, pero tenéis mucha más en internet. 

Para amasar, utilicé la panificadora pero os indico también cómo hacerlo en TMX o a mano. Tengo otra hogaza lista para publicar en la que usé otro tipo de alga cuyo sabor es totalmente diferente.

Espero que os guste porque no es un pan muy común.
Ingredientes 

- 300 g de agua mineral 
- 300 g de harina para todo uso (yo la puse de fuerza) 
- 100 g de harina de trigo gallego molido a la piedra 
- 100 g de harina de espelta integral ecológica 
- ½ sobre (3,5 g) de levadura de panadería 
- 7 g de sal (yo no puse nada) 
- 15 g de alga kombu (peso sin poner a remojo) 
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 
- semillas de kalongi (sésamo negro) 
- harina para espolvorear la superficie 
*una cazuela grande con tapa apta para horno (la mía es del Lidl y es metálica) 
*2 hojas de papel sulfurizado

Antes de empezar… 

- Poner las algas a remojo con agua unos 10 minutos. Sacarlas, secarlas y cortarlas en trozos no demasiado pequeños. Reservar. 

- Pesar las harinas. 

- Colocar papel sulfurizado en la base de la cazuela. Yo uso dos hojas y la parte que sobresale la corto para que una vez tapada, no se queme el papel.

Amasado en panificadora Lidl 

- Poner el agua en la cubeta. Verter la sal en un lado de la cubeta. 

- Incorporar las harinas. Pulsar programa rápido nº 5. Las palas empiezan a amasar. Esta fase tardará unos 15 minutos. 

- Una vez se comprueba que la cantidad de harina es la correcta, incorporar la levadura seca y dejar que la máquina siga amasando unos 7 u 8 minutos hasta que quede totalmente incorporada. 

- Pasado el tiempo, incorporar las algas cortadas y el aceite de oliva. Seguir amasando hasta que la masa se despegue de las paredes. 

- Pasados los 15 minutos, parar la máquina, sacar la masa y quitar las palas. 

- Poner la masa en un bol untado con aceite. Tapar el bol con un paño de cocina. 
Preparación en TMX 5

- Poner el agua en el vaso. Programar 1 minuto, 37º, velocidad 1. 

- Añadir las harinas, la sal y la levadura. Programar 2 minutos, velocidad espiga. Comprobar que la cantidad de harina es la adecuada. Cuando pase el primer minuto, quitar el cubilete para que la masa se airee. 

- Parar la máquina y dejar reposar la masa 2 minutos más. Volver a programar, 2 minutos, velocidad espiga y sin cubilete. La masa tiene que ser elástica y no pegarse a las paredes del vaso. 

- Agregar las algas cortadas y programar, 1 minuto, velocidad espiga y sin cubilete. 

- Sacar la masa del vaso y ponerla en un bol untado con aceite. Taparlo con un paño de cocina. 

Preparación tradicional 

- Poner el agua en un bol y calentar unos segundos en el microondas para que no esté fría. 

- Añadir las harinas, la sal y la levadura. 

- Mezclar bien y agregar las algas. Seguir amasando hasta que estén totalmente incorporadas en la masa y ésta sea elástica. 

- Poner la masa en un bol untado con aceite. Taparlo con un paño de cocina. 

Plegados 

- Cada vez más, utilizo la técnica de los plegados que ya he explicado en otros panes. 

- Programo 10 minutos en un reloj y cuando suena la alarma empiezo con los plegados. Se trata de estirar la masa desde los bordes al centro estirando mientras vamos moviendo el bol con la otra mano. Terminado el proceso, tapar de nuevo el bol y programar de nuevo 10 minutos de reposo. 

- Repetir la misma operación 3 veces, plegando la masa y dejándola reposar los 10 minutos. Será un total de 30 minutos. 

Formado del pan 

- Sacar la masa del bol y con la ayuda de las dos manos bolear ayudándonos con los pulgares. 

Horneado 

- Colocar la bola del pan en la cazuela me gusta darle la vuelta y colocar la base hacia arriba; de esta forma, no le hago cortes y queda de aspecto muy rústico. Greña libremente.

- Espolvorear el pan con harina tamizada y semillas de kalongi. 

- Tapar la cazuela y hornear a 230º durante una media hora. El horno no está precalentado. Una vez pasados los 30 minutos, destapar con mucho cuidado la cazuela y hornear unos 10 o 15 minutos o hasta que el pan se dore a nuestro gusto. 

- Sacar con cuidado el pan de la cazuela y colocarlo sobre una rejilla hasta que se enfríe. 

Notas: 

- Como utilizo harina gallega que no podréis encontrar fácilmente si no vivís en Galicia, podéis sustituirla por harina panadera o integral, pero tened en cuenta que lo más seguro que tengáis que modificar las cantidades. 

- Las semillas de kalonji son opcionales, pero me gustó combinar sabores fuertes, algas y sésamo negro. 

Bon profit!