Pan para torrijas para principiantes


En mi casa no hay tradición de hacer torrijas, pero cuando estaba estudiando la carrera, viví en casa de unos amigos de mis padres y allí no necesitaban que fuera Semana Santa, ni nada parecido, las torrijas eran un postre que se disfrutaba a menudo. Me aficioné a visitar la despensa muchas tardes y “robar” una, comiéndola con deleite. Era muy joven y con lo golosa que soy, aquello era placer divino. El año pasado tuve mono de torrijas, debido a mi dieta especial, hacía muchos años, que no las comía, ni preparaba. Tenía muy claro que si horneo mi propio pan, no iba a comprar uno, de hecho, creo que por esta zona, nadie que conozca, me refiero a panaderías, vende pan especial para ello. 

Después de unas cuantas búsquedas, decidí empezar con el Pan para torrijas de Susana, Webos fritos, pero como estoy acostumbrada a hornear mis panes con poca levadura o prefermentos, preferí experimentar con uno con menos cantidad, que fue el que publiqué. Si pincháis en el enlace que os pongo como Pan rico para torrijas o no, encontraréis la receta que os recomiendo si ya estáis acostumbrados a hornear pan. Sí, va a hacer un año de esa publicación, se quedó en borradores el pan de Susana, pero viendo que muchísima gente está horneando pan y nunca lo han hecho con anterioridad o tienen poca práctica y comprobando día a día, que mi blog, se llena de visitas a mi listado de 200 panes y masas, he concluido y creo que no me equivoco, que es el momento de compartirlo. Para un principiante con las masas, es perfecto. Viniendo de Susana, más.

Según Susana, su receta es una “adaptación de otra de TMX y tampoco es un pan dificultoso, ya que no se trata de una masa pegajosa. Es un pan denso, pero no de miga muy prieta. De hecho, no lo dejamos levar más que 10 minutos porque buscamos eso: la textura perfecta para que nuestra torrija responda bien al proceso de introducirla en la leche, ya que así nos quedarán jugosas por dentro sin que se rompan al rebozarlas. Ojo hay que mojarlas bien en leche, es fundamental para tener éxito con este pan”. Son más ventajas que os añado para que os decidáis a meter las manos en la masa. 

Tenemos que seguir confinados en Semana Santa y en Pascua, pero ¿quién quiere perderse unas torrijas? Seguro que nadie y si la receta viene de Su y yo la he experimentado, aquí la tenéis y espero que os animéis a hornear y degustar unas torrijas de lo más ricas. Por otro lado, yo cuando hice este pan, seguí con mi manía de no freír las torrijas y utilicé el microondas, su función crisp. Si vosotros las freís u horneáis en el horno tradicional, seguro que os quedan mucho mejor que a mí. 

Para completar esta entrada, os dejo también el enlace a mis Torrijas de leche en CRISP que "freí" en el microondas y cuyo resultado, fue muy bueno. ¡Madre mía! vuelvo a tener mono de torrijas. 

La receta es la de Susana, sin cambio alguno. 

Deseo de corazón que os sirva esta receta de pan para torrijas y me alegra haberme decidido a publicarla. Aunque sigamos confinados, seguro que encontraremos formas de disfrutar.

#YoMeQuedoEnCasa #TodosJuntosLoConseguiremos
Ingredientes para 16 torrijas aproximadamente

- 350 g de leche 
- 1 cucharadita de azúcar o de miel 
- 25 g de levadura prensada fresca
- 550 g de harina de fuerza 
- 5 g de sal 

Preparación en TMX 

- Poner la leche y el azúcar en el vaso y programar 2 minutos, 37º, velocidad 2. 

- Añadir la levadura y la mitad de la harina con la sal y amasar, 15 segundos a velocidad 6. 

- Agregar el resto de la harina y programar 4 minutos, velocidad espiga. 

- Sacar la masa del vaso, formar una bola, y dejarla reposar 5 minutos. Darle forma de barra. Si se os encoge, dejadla reposar. La medida de largo de la barra es la de la diagonal de la bandeja del horno. 

Preparación tradicional 

- Poner en un bol la leche tibia y el azúcar o la miel y mezclar con unas varillas. 

- Añadir la levadura desmigada y darle unas vueltas para que se deshaga en la leche. 

- Añadir 400 g de harina, la sal y mezclar. Cuando lo tengamos mezclado, echar en la encimera, y añadir el resto de la harina hasta que no se nos pegue en las manos. Amasar con movimientos firmes, moviendo la masa hacía arriba y golpeándola contra la encimera. 

- Formar una bola, y dejar reposar 5 minutos. Darle forma de barra. Si se os encoge, dejadla reposar. La medida de largo de la barra es la de la diagonal de la bandeja del horno. 
Horneado 

- Precalentar el horno a 200º, calor arriba y abajo. 

- Dejar reposar 10 minutos en la bandeja en la que la vayamos a hornear. 

- Marcar con un cúter o un cuchillo de sierra la barra de pan, según el grosor que queramos que tengan las torrijas. Sirve de guía para cortar el pan. 

- Hornear de 30-35 minutos. 

- Sacar el pan y dejar que se enfríe sobre una rejilla durante unas horas antes de utilizarlo. 

Notas: 

- Si no tenéis levadura fresca de panadería, se puede utilizar levadura seca de panadero. Los sobres de levadura seca suelen tener 7 g. Para los que no controléis las proporciones, os indico que se utiliza una tercera parte de la cantidad de levadura fresca, es decir y por poner un ejemplo, 5 gramos de levadura seca de panadería equivalen a 15 gramos de levadura fresca prensada. En el caso de que el pan lo hagáis con la levadura seca, dejadlo reposar durante 20 minutos en vez de 10, antes de entrar en el horno. Esta levadura es más lenta que la fresca. 

- Como estamos en época de vacas flacas, si no encontráis harina de fuerza, usad la que tengáis, no estamos para tonterías por desgracia. 

- Como el pan es muy denso, no es necesario dejar que se asiente hasta el día siguiente. 

- Si no tenéis práctica preparando torrijas, os dejo el enlace a las de Susana que os va a ser de más utilidad que el mío y si queréis formar la barra siguiendo sus consejos, ella os lo explica en su receta de Pan básico.

- Por si no has visto mis Torrijas de leche en CRISP, cuyo enlace he puesto más arriba, te lo vuelvo a dejar, je, je, pesadita que se pone una.

Bon profit!

Mi amiga, Filo Benlloch, ayer mismo, sin yo saberlo, horneó el pan para torrijas y para ser de los primeros, le quedó fantástico. Gracias, amigueta. Gràcies. Animaos.

Kimchi rápido apto para tiempos de confinamiento, 1 +/- 100, desperdicio 0


Las conservas de verduras y hortalizas sazonadas con especias, mariscos y pescados fermentados se denominan “kimchi” en la República de Corea. y son un elemento esencial en las comidas de todas las clases sociales y regiones del país. La práctica colectiva del “kimjang” –esto es, el modo de preparar y compartir colectivamente esas conservas– reafirma la identidad del pueblo coreano y ofrece una excelente ocasión para fortalecer la cooperación familiar. 

El Kimchi se puso de moda hace pocos años e incluso, fue declarado Patrimonio cultural intangible de la humanidad por la UNESCO. Si pincháis en el enlace, podréis obtener más información. Es el alimento salado más emblemático de la cultura coreana y lo consumen prácticamente, en cada comida. Las recetas son múltiples y como suele suceder con las recetas tradicionales, cada casa poseerá la suya propia. Está elaborado con un tipo de col coreana. 

Mi preparación es diferente, más sencilla y rápida, adaptada a mi alimentación porque yo no puedo tomar sal y en el tradicional, se utiliza mucha, incluso se elabora una salmuera en la que permanece horas o días, dependiendo de cada forma de preparación. También se prepara una salsa de pescado que suelen ser anchoas. También lo he adaptado a lo que tenía en mi nevera, col y zanahoria, por eso, lo publico como apto para “tiempo de confinamiento”. Se le puede añadir otro tipo de hortalizas como el pepino, la calabaza, pimiento, acelga, berza etc. 

A diferencia del kimchi fermentado, esta variación rápida se come mejor, poco después de la preparación y conserva su textura crujiente. A mí me va bien y ya lo he elaborado dos veces. En ésta última, en vez de utilizar zanahoria naranja, usé una morada que me quedaba y que compré en el mercado Central de Valencia unos quince días antes del confinamiento. Es la que le confiere el color rosado. La col, es la que puedes comprar en cualquier tienda o supermercado, una col blanca. No está muy fuerte, ni de vinagre, ni de jengibre, para empezar a acostumbrarse, creo que es mejor. El primero me quedó más potente y me gusta, pero para compartirlo aquí, prefiero éste y que si lo probáis, cada uno, decida y lo adapte. 

Yo lo como solo, poca cantidad, en la comida, pero puede acompañar a pescados, pollo o carne a la parrilla. 

Como es una receta en la que aproveché media col que estaba esperando en mi nevera y un resto de zanahoria morada, publico este Kimchi, como inicio a las aportaciones para mi proyecto, 1 +/-100, desperdicio. Espero que os guste. Por mucho que estuviera o siga estando de moda, que no lo sé, es algo totalmente diferente a lo que os tengo acostumbrados, ¿verdad?

¿Cómo seguís? Espero que estéis bien, yo lo estoy. Sigo con mis rutinas, comida sana y ejercicio. Por las tardes yoga durante una hora y después relajación el tiempo que me apetece. Mis ánimos siguen también estables, tal y como os dije en la anterior entrada, intento evitar lo negativo y a los negativos, aunque no siempre lo consigo. Estar confinado solo no es sencillo, pero para mí lo importante es que la salud siga bien y mi gente también. Deseo de corazón que os cuidéis y que os mantengáis POSITIVOS. Cuidad y cuidaos. Un abrazo enorme.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes 

- 400 g de col blanca 
- 4 dientes de ajo 
- 900 g de agua 
- 5 g de jengibre 
- 50 g (5 cucharadas) de vinagre de manzana 
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra 
- 1 cucharadita de sal (no le puse) 
- 1 y ½ cucharadita de azúcar de abedul o azúcar 
- 1 cucharadita de pimienta de colores 
- 220 g zanahoria morada o naranja 

* 1 bote de cristal o 2, dependiendo del tamaño 

Antes de empezar… 

- Lavar el bote con agua y jabón o hervirlo en agua caliente. Yo prefiero hervirlo. Dejarlo boca abajo sobre un paño hasta el momento de usarlo. 

- Quitar las hojas exteriores de la col y/o si hay algún trozo en mal estado. 

- Pelar los ajos y quitar el germen. 

- Si el jengibre no es ecológico, pelarlo y cortar en rodajas el trozo. 

- Pelar la zanahoria y cortarla en trozos no muy grandes.
Preparación TMX 6

- Poner la col y los ajos en el vaso y programar 3 segundos, función triturar (TMX 6) o velocidad 8. Bajar los restos con la espátula. Si se desean trozos más grandes, se puede triturar a menos velocidad. A mí, me va bien así. 

- Agregar el agua y programar, 20 minutos, 100º, velocidad 1, giro a la izquierda. 

- Sacar del vaso y dejar escurrir en el cestillo hasta que no suelte agua y esté fría. 

- Enjuagar el vaso, secarlo y añadir el jengibre. Programar 3 segundos, función triturar (TMX 6) o velocidad 8. Tiene que quedar muy triturado. Bajar los restos con la espátula y agregar el vinagre, la sal (si se utiliza), el  azúcar de abedul  o azúcar y la pimienta. Programar, 3 segundos, velocidad 5. Mezclar todo con la espátula. 

- Verter en el tarro, taparlo y refrigerar al menos 25 minutos antes de servirlo. Mejor si es al día siguiente. 
Preparación tradicional 

- Poner la col y los ajos en el vaso de un robot o procesador. Si no lo tenemos, cortar la col en trozos pequeños y los ajos menudos. 

- Pasar a una olla y agregar el agua. Llevar a ebullición a fuego alto, después, hervir a fuego medio-bajo. Remover una o dos veces y detener la cocción cuando la col esté tierna, pero no muy blanda. Escurrir y dej 

- Batir en un bol, el vinagre con el aceite. Añadir el jengibre picado muy menudo, la sal (si se utiliza), el  azúcar de abedul o azúcar y la pimienta. 

- Sacar de la olla y dejar escurrir en el cestillo hasta que no suelte agua y esté fría. 

- Agregar la col y la zanahoria al bol. Mezclar bien. 

- Verter en el tarro, taparlo y refrigerar al menos 25 minutos antes de servirlo. Mejor si es al día siguiente. 

Bon profit!

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Crema al café


Hoy no voy a hablar de nada relacionado con pandemia, confinamiento, estado de ánimo, positivos o negativos, nada.

Hoy sólo quiero compartir algo dulce y sencillo, sin azúcar y de esa forma, creerme y haceros creer que todo está como antes en Thermofan y creo que eso sigue siendo transmitir POSITIVISMO. ¿A que lo habéis entendido?

Vamos a comer sano, es fundamental, vamos a disfrutar de una crema al café descafeinado o no y sin azúcar o con él. La pueden preparar hasta los niños. Queda densa y es agradable de comer. Espero que os guste.

Millones de gracias por vuestras visitas a Thermofan. Me alegran el alma.

#YoMeQuedoEnCasa #UnFuerteAbrazo 

Ingredientes 

- 3 huevos L 
- 20 g de café soluble (descafeinado) 
- 500 g de leche (desnatada) 
- 75 g de azúcar de abedul o azúcar 
- 20 g de maicena 
- almendras para decorar (opcional)

Antes de empezar… 

- Sacar los huevos de la nevera para que estén a temperatura ambiente. Batirlos con un tenedor. 

Preparación en TMX 

- Poner la mariposa y verter en el vaso los huevos batidos y el café soluble. Programar, 6 minutos, 37º, velocidad 5 y ½. 

- Añadir la leche, el azúcar de abedul o azúcar y la maicena. Programar, 8 minutos, 80º, velocidad 3. Poner la tapa antisalpicaduras o el cestillo colocado sobre la tapa. 
Preparación tradicional 

- Batir los huevos con unas varillas hasta que espumen. 

- Poner la leche en una cacerola. Calentarla a fuego bajo y cuando esté tibia, agregar el café soluble y remover bien hasta que se disuelva. 

- Agregar los huevos batidos, el azúcar de abedul o azúcar y la maicena. Cocer a fuego bajo hasta que espese y removiendo con una cuchara de madera. 

Bon profit!

Mi amiga Ana Real Raga, se dio prisa y preparó esta crema pero de forma diferente. Os pongo sus cambios. Gracias mil, Ana.

Marisa, me has aportando muchas ideas con tu receta. He empezado con sabor a algarroba, la próxima vez las haré de café soluble (cuando lo compre).
Acabo de desayunar una, y está muy buena. En sustitución del café, he puesto 4 cucharaditas en colmo (de las de café) de harina de algarroba, y he restado azúcar, ya que la harina de algarroba ya lleva. 4 cucharaditas de albarroba y 4 cucharaditas de azúcar. Por lo demás, todo igual


Panes y masas. Reflexiones para tiempos de confinamiento


¿Cómo va esa cuarentena? Son tiempos sin precedentes y difíciles porque no tenemos herramientas de ningún tipo que nos sirvan por haberlas experimentado antes. Esto es lo que podríamos pensar prácticamente todos, pero no es totalmente cierto y os lo digo, porque todos, incluso los niños, hemos pasado o estamos pasando en la vida por situaciones duras. Está claro, que nunca hemos estado confinados en casa debido a un virus que ha surgido sin saber muy bien de dónde y que se extiende a nivel global, ¡menuda pesadilla! Pero lo que os quiero decir es que sí que podemos echar mano de aquellos momentos vividos que no fueron fáciles, incluso, no tienen por qué haber sido especialmente duros; solamente se trata de saber buscarlos, pensar y adaptar la experiencia a la situación actual. 

Y ahora viene la primera pregunta, ¿y si no supe entonces reaccionar como se debía? Seguro que eso también puede ser positivo, porque como ya sabes cómo fue, cómo lo pasaste, que no lo hiciste demasiado bien, ahora ya puedes descartar esa forma de actuar y modificarla. Es APRENDIZAJE en mayúsculas. Como ves, siempre se trata de “dar la vuelta a la tortilla” y especialmente de ser POSITIVOS. 

En estos momentos y ya desde hace más de una semana, cada persona, como ser individual vive el confinamiento de forma diferente. Unos solos, otros en familia, con niños o sin ellos, con mayores en casa, mayores viviendo solos o en una residencia, con personas o niños con discapacidad, con un nivel económico o situación laboral más o menos complicada; son personas vulnerables por enfermedades, están embarazadas, se han puesto enfermas justo estos días… Son muchísimas situaciones, algunas, difíciles, pero yo os quiero hacer reflexionar para que todos intentemos poner de nuestra parte lo máximo posible para estar BIEN o MENOS MAL y para NO DECAER, también ayudándonos. La SOLIDARIDAD y GENEROSIDAD vengan envueltas en el papel que vengan, son imprescindibles. 

Es también muy importante saber, que, a muchos, nos toca tirar del carro de otros que por la razón que sea, son más “débiles”, pero eso no supone, que nos dejemos intoxicar y nos hagan desanimarnos, desmotivarnos o nos impongan su negatividad o falta de empatía. El coronavirus, no modificará las actitudes de algunos. Debemos poner barreras construidas con grandes ladrillos de DIGNIDAD, AMOR hacia nosotros mismos y también seguir utilizando un “spray anti-tóxicos” con diligencia. Si a ese tipo de personas las tenemos con nosotros en el confinamiento, será más complicado, pero si no es así, con darnos una orden interna que nos avise con un STOP, será suficiente y nos ayudará a cuidarnos. 

DAR LA VUELTA A LA TORTILLA es buscar la parte positiva de todo lo que nos agobie, desanime, asuste. Ver lo bonito, por pequeño que sea. Yo, por ejemplo, en estos momentos, miro a través de mi ventana y veo las flores de mis maceteros que a pesar de no haberlas cuidado demasiado, ya lucen primaverales. También estoy escuchando pájaros todo el día, no pienso que estoy sola, pienso que me acompañan, que hoy la lluvia ha mojado el césped, que el azahar vuelve a mi terraza desde los campos cercanos, hace años que no se olía; que a mediodía, la lluvia dio paso a un sol débil y he podido subir a la terraza, me he puesto música y he pinchado el click en mi cabeza para pensar en más cosas que puedo hacer en estos días. Me he recorrido cuatro kms “terraceros” y menuda suerte tengo de tener la terraza de 67 vecinos para mí sola, he bailado, he hecho flexiones apoyando los pies entre los muros en un gimnasio adaptado para mí, gratis y disfrutando de una radio francesa on-line y mucho aire puro que llega del mar cercano. Hoy, un día más, no puedo dar mas que las gracias porque estoy BIEN, los míos también. 

No soy psicóloga, ni pretendo dar clases a nadie de nada, pero si mis palabras, te pueden servir de alguna forma, me alegraré y como has podido ver, no te he hablado de nada negativo y hay de eso en mi vida, por supuesto, como en la de muchos. Podría haber seguido escribiendo, pero no quiero ponerme ni seria, ni pesada. Me ha pasado, como tantas otras veces, he necesitado compartir mis sentimientos con vosotros en este mundo privado, a la vez abierto al mundo, que es mi blog. 
Una de las cosas que he observado en Thermofan, es que estáis viendo recetas de panes sencillos y me parece que es algo generalizado en las redes. Estar en casa, para muchos, ha sido volver a la cocina o empezar de alguna forma en ella. Recuperar tradiciones y espero que comer más sano, unir lazos en la mesa. Eso es otra forma de cuidarse y de cuidar. Empezar a hacer pan (sé que más de uno lo ha hecho, gracias a mi blog o a nuestra amistad), os abrirá puertas que os servirán para mucho más de lo que podéis imaginar. 

Hacer pan es aprendizaje, a partir del acierto-error, es relajación, sirve para ocupar la cabeza. Oler un pan casero, aunque te haya quedado feo, no tiene nada que ver con uno comprado descongelado y además, es más sano. 

Me encantaría que a través de mi correo thermofanblog@gmail.com, me enviarais fotos de vuestros panes o en mi página de Thermofan en Facebook, también en mi cuenta de IG @marisa.thermofan. 

Para mí, hacer pan supone sentirme enraizada en el presente, me ayuda a sentirme fuerte, empoderada en estos momentos difíciles, como lo fue en otros. 

Necesitamos formar COMUNIDAD, sentir confort y todo eso lo conseguimos, compartiendo y aprendiendo entre todos. Espero que navegar por Thermofan os sirva de inspiración y de ayuda para que vosotros y vuestras familias os sintáis bien alimentados, seguros y sanos. Os doy las GRACIAS por vuestra presencia, siento vuestro calor sin veros, vengáis de donde vengáis, de cualquier parte del mundo. 

Empiezo por eso, compartiendo los panecillos que más visitas tienen en mi blog (algunos ya los tenéis pillados), barras, un pan de molde en el varoma de la TMX, un pan plano italiano, una masa de tarta con copos de avena, unos bollos con masa de pizza… Echad un vistazo porque os pueden gustar y ni los habíais encontrado o no los recordabais. Tened en cuenta, que podéis congelar el pan en rebanadas o si son panecillos, partidos por la mitad y así, no se estropeará y dispondréis de provisiones para más tiempo. ¡Ah! No olvidéis que los niños pueden pasar tiempo compartiendo momentos con las manos en harina. Ellos son lo primero siempre.

Deseo que os guste y os sirva. Seguiré en esta línea mientras dure el confinamiento, combinando antiguas recetas, con las que pueda publicar nuevas. No solo pan, también otras que no sean complicadas, ni con ingredientes difíciles de conseguir..

#YoMeQuedomeEnCasa

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Guiso de sepia con galeras


Tanto la sepia, como las galeras forman parte de mi cocina, también, de mi congelador. Una pena que ahora, que no puedo salir, no me quede ni de una cosa, ni de la otra. Me gusta comprar el pescado yo, verle la “carita” y si me hacen la compra en el supermercado, me la juego. Por eso, publico este delicioso guiso, para recordar lo rico que estaba. La sepia fresca, como siempre, sucia y con piel, porque el sabor que le da a cualquier plato es totalmente diferente. 

Me han contado que a las embarazadas les prohíben algunos pescados frescos y la sepia está entre ellos. Lo llevaría muy mal yo en estos tiempos, la verdad, la última vez que compré sepia, anteriormente a ésta, fue para la comida de Año Nuevo. Hice mi pedido en una pescadería nueva, lo recogí y al llegar a casa la sepia era congelada y el rape también; al cocinarlos para un arroz, no le dieron sabor y disminuyeron soltando agua a rabiar. Lo pude salvar un poco porque el fondo de pescado me salió estupendo. 

Para este guiso, tanto la sepia, como las galeras eran frescas, poca cantidad y compradas en el supermercado, pero la diferencia fue abismal. Quería preparar arroz con más cosas un domingo, pero al final, no lo hice y se quedaron en la nevera esperando. Me dije que me iba a regalar un guiso de esos de mojar pan y las galeras iban a ser las protagonistas. Para repetir si te gustan las galeras, cogerlas con los dedos y pincharte todos los puntos de la boca, si no es así, lo siento, es que a mí, me encantan. Una pena que hayan subido tanto de precio. 

Si no tenéis la posibilidad de comprar estos ingredientes, guardad la receta para más adelante. Si tenéis más gente en casa, podéis adaptar la receta, pero no puedo asegurar cómo quedaría ya que no la he repetido. Si lo vuestro son las gambas o las cigalas, seguro que también os queda espectacular. 

En este guiso, la calidad de los ingredientes es importante para conseguir el sabor deseado. Le puse muy poca agua porque quería que quedara espeso, también podéis utilizar caldo de pescado y añadir más cantidad para hacer un arroz o unos fideos.

Ánimo, fuerza y paciencia. Deseemos que esta pesadilla termine pronto. Tengo que comentaros que me he tomado este periodo de reclusión para descansar un poco de RRSS y blog, aunque no totalmente. Necesito esa desconexión para no alcanzar una línea de agobio, que no quiero, ni puedo permitir, tampoco mi salud al ser persona de riesgo. Si os pasa algo parecido, buscad cosas que contribuyan a desconectar lo máximo posible. Yo hago yoga, meditación, cocino, leo, escribo y oigo mucha música, veo pelis, entro en museos, webs que me interesan... y limpio y ordeno tranquilamente la casa y mis cosas. No soy un modelo a seguir, para nada, pero os lo comento, por si os sirve de alguna forma y para que a los que sois compañeros blogueros, no os extrañe. Para mí ese parón es necesario, lo siento así y de esta forma, mi mente podrá mantenerse estable y serena. Iré haciendo cositas, sin obligaciones, ni presiones. Espero que me comprendáis.

Si tenéis niños, elaborad un horario de actividades variadas, para que el miedo no les supere y para que no estén enganchados a los móviles, tablets, consolas etc. También es fundamental que sigan una dieta lo más equilibrada posible, ellos y toda la familia y si podéis hacer en casa algún tipo de ejercicio, mucho mejor. Cuando todo esto termine, habrá ganado la salud y espero que todos, aprendamos mucho, que la vida, sin esperarlo, nos ha puesto a prueba casi sin avisar y de forma global, sin distinciones. Vamos a ver todo lo positivo que hay en nuestras vidas, empecemos a analizar un poco, que seguro que la lista, no es muy corta.

Aproveché el pimiento verde que quedaba en la nevera y la patata porque era diferente a la que había comprado y no quería mezclarlas. También la sepia y las galeras, podrían estropearse si no las usaba, por lo tanto, este guiso de sepia, va a acompañar al resto de aportaciones que mis amigas han publicado para mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes de marzo. Es muy de agradecer que a pesar de todo lo que estamos viviendo, os acordéis de mí y sigáis participando. Como enviar abrazos virtuales, no nos contamina y ya estamos acostumbrados en el blog, el de hoy, es ENORME. Un placer teneros conmigo.

Un abrazo enorme. Y ya van dos. #YoMeQuedoEnCasa
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes 2 personas 

- 100 g de cebolla en cuartos 
- 100 g de pimiento verde en trozos 
- 2 dientes de ajo 
- 20 g de aceite de oliva virgen extra 
- 40 g de tomate de pera 
- 300 g de sepia fresca sucia en trozos 
- 100 g de galeras frescas 
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera 
- 1 cucharada de vinagre de manzana 
- sal 
- pimienta 5 bayas 
- 1 hoja de laurel seca 
- 100 g de patata chascada ecológica 
- 100 g de agua o fondo de pescado
* tomates cherry verdes (ver notas)

Antes de empezar…

- Pelar la cebolla y cortarla en cuartos. Lavar el pimiento y los tomates y cortarlos en trozos. Yo pelé los tomates porque no me gusta encontrarme trozos de piel. Al ser de pera, es sencillo y evitamos encontrárnosla en el guiso.

- Pelar los ajos y quitar el germen.

- Pelar la patata y chascarla.

- Si la sepia no está limpia, lavarla, quitarle las partes duras y los ojos, boca. Cortarla en trozos no muy grandes. Como ya sabéis los que me seguís, nunca le quito la piel porque perdemos sabor. 
Preparación en TMX

- Poner en el vaso la cebolla, el pimiento, los ajos, el tomate y el aceite. Programar 10 segundos, velocidad 4. Bajar los restos con la espátula y sofreír programando, 7 minutos, 120°, velocidad 1, giro a la izquierda.

- Incorporar la sepia troceada y las galeras, el pimentón, el vinagre, la sal, la pimienta y el laurel. Programar, 5 minutos, 120°, velocidad 1, giro a la izquierda.

- Agregar la patata y el agua o fondo de pescado. Programar, 40 minutos, varoma, velocidad 1, giro a la izquierda. El tiempo dependerá del tipo de sepia y por eso, habrá que ir parando la máquina y comprobar que está en su punto (ver notas).

- Dejar reposar 5 minutos y servir.

Preparación tradicional

- Cortar la cebolla, el tomate y el pimiento en brunoise. Reservar. Picar los ajos menudos.

- Poner el aceite en una cacerola y esperar a que esté caliente, incorporar las galeras y sofreírlas bien. Sacarlas y reservar.

- Añadir un poco de aceite si es necesario, después, la sepia troceada. Dejar que se vaya haciendo en el jugo que han soltado las galeras y el suyo propio. Cuando veamos que está un poco blanda, sacarla de la cacerola y reservar.

- Agregar la cebolla, el ajo picado y una pizca de sal. Cuando esté blanda, incorporar el pimiento troceado y seguir sofriendo, removiendo de cuando en cuando, hasta que esté hecho.

- Incorporar el tomate, remover y sofreír a fuego medio-bajo hasta que esté bien hecho.

- Mezclar las galeras y la sepia con el sofrito. Verter el vinagre, la sal, la pimienta y el laurel. Dejar que cueza unos 5 minutos a fuego bajo. Es el momento de añadir el pimentón, remover hasta que se integre cuidando de que no se queme.

- Agregar la patata y el agua o fondo de pescado. Cocer a fuego bajo y con la olla tapada, hasta que la sepia esté hecha. El tiempo dependerá del tipo de sepia y por eso, habrá que ir comprobando la cocción. Como ya se ha sofrito previamente, si la sepia es fresca, no será necesario mucho.

- Dejar reposar 5 minutos y servir.
Notas: 

- Por regla general, este tipo de sepia fresca tarda mucho menos en estar hecha, que la descongelada o congelada. Algunas veces hay sepias que quedan chiclosas y como he comentado en la introducción, sueltan agua y se reducen tanto, que estropean cualquier plato. Siempre depende de si ha estado descongelada varias veces o del proceso que se ha seguido. Yo prefiero pagar un poco más y comprarla fresca.

- Si tienes reducida la sal en tu dieta o no te gustan tomarla en exceso, hay que tener en consideración, que la sepia que venden descongelada o congelada, suelen conservarla con sal y eso supone que esa sal, pasará al guiso.

- Los tomates de las fotos, aunque parezcan grandes, eran unos cherry verdes que no había visto antes, el tamaño era un poco más grande. Preparé una ensalada con ellos.

Bon profit!

És una gran alegria que Justo hoy que publico la receta, Eva la ha hecho en seguida y con fuego de leña. Mil gracias. Una alegría.

Pastel dos espárragos, dos texturas, En buena onda


Para mí hoy la receta no es la prioridad y aunque la tengo lista desde hace unas semanas, no puedo dejar de escribir sobre mis sensaciones ante el gran problema que ataca la salud comunitaria.

#YoMeQuedoEnCasa era el hashtag que se compartía, sin que muchos, hicieran caso alguno. Escribí mi texto, pero en pocas horas, lo he tenido que modificar un poco, porque las reglas se han endurecido y espero que a partir de ahora, impere la sensatez en los que nos mandan para que su “normal” confrontación y negación, se deje de lado y actúen con diligencia, que ya en muchos temas, llegan tarde. También es muy importante que la gente, contribuya a que poco a poco, esta pesadilla pase sin causar mucho más daño. Responsabilidad colectiva, no solo por nosotros, por todas las personas que nos cuidan, a quienes debemos cuidar y a los que debemos estar agradecidos:

- Al personal sanitario, desbordado por el aumento de casos y por la irresponsabilidad de muchos, por falta de medios y materiales, mascarillas, por ejemplo. Un profesional de la sanidad cansado, agobiado por la masificación, por la falta de sueño; atacado por la falta de educación… no puede trabajar en condiciones. Además, no hay que olvidar, que ellos también están en riesgo, mucho mayor que el nuestro por el contacto diario con los enfermos. ¿No lo piensas?

Deben atender a su vez, otro tipo de urgencias, a lo mejor, uno eres tú y no precisamente por este virus al que no quiero nombrar. ¿No lo piensas? 

Deben atender a enfermos crónicos como lo soy yo y muchísimos más, a lo mejor de tu familia o amigos ¿No lo piensas?

También tienen su vida, su familia, no son extraterrestres, ni van a cobrar grandes cantidades de dinero por su trabajo y dedicación ¿No lo piensas?

Si ellos se ponen enfermos, ¿Quién nos cuida? ¿Quién nos cura? ¿No lo piensas?

Se les presiona y se les exige, son los pilares de nuestro sistema de salud, pero no olvidemos que los que están por encima de estos profesionales, no siempre están a la altura. A las pruebas me remito. ¿No lo piensas? 

- A los trabajadores de los supermercados a los que cada día, se les pone en peligro de muchas formas, en especial, acudiendo a comprar barbaridades, sin control y exponiéndolos a un riesgo gratuito. ¿No lo piensas?

La mayoría están trabajando muchísimas horas para poder abastecer de todo lo necesario y justo ellos, no son los dueños del supermercado, son “currantes”. ¿Cómo lo llevarías tú? ¿No lo piensas?

También están en riesgo y agotados, cansados no solo por el sobre esfuerzo, también de aguantar a más de un maleducado. ¿No lo piensas?

- A las personas vulnerables o de alto riesgo por enfermedades crónicas, por edad, por inmunosupresión (bajas de defensas). Somos las primeras a las que nos han dejado sin mascarillas debido a la compra abusiva desde hace semanas. ¿Es justo ponernos en peligro? Seguro que en tu familia hay alguna persona en esta situación, en la de tus amigos. ¿No lo piensas?

- A los niños, que, aunque no son grupo de alto riesgo, los has estado exponiendo al contagio, los maleducas porque les enseñas que no ir al cole “es la pera”, vacaciones para hacer lo que sea, no estudiar, incluso, viajar a otras zonas a seguir expandiendo el virus. ¡Super guay! Les transmites que los otros son los que sufren y a ti te importa un rábano. 

- A los Policías nacionales, autonómicos o locales, Guardia Civil, personal de Protección social, voluntarios de la Cruz Roja y de otras ONGs, personal de limpieza de cualquier lugar… a todos los que de forma prácticamente anónima tienen que estar listos para cualquier emergencia, a partir de ahora, mucho más. Hay que estarles agradecidos, no salen en los telediarios, ni en la prensa. ¿No lo piensas?

A ti me dirijo, compatriota de cualquier edad, que no piensas o te da igual, que has sido muy egoísta, nada solidario, nada generoso, inconsciente y también inhumano. Ponte de una vez las pilas, deja el móvil y las RRSS para mandar memes graciosos que a algunos no nos hacen gracia ninguna o bulos que solo sirven para acrecentar el miedo. No ayudas. Esto es serio. No te sientas inmune porque, aunque tú no seas persona de riesgo, incumpliendo unas mínimas normas, perjudicas gravemente a mucha gente y contribuyes a que cada día, aumenten los casos y también, los fallecimientos. ¡Piénsalo!

Como la receta va de espárragos, a ti, que NO PIENSAS, te mando a freír espárragos. Y a ti, que piensas como yo y como por suerte, muchísimos más, GRACIAS de corazón. A lo mejor, mis palabras suenan fuertes o duras, pero te puedo asegurar, que las personas vulnerables, de alto riesgo, ya hemos pasado por mucho y no necesitamos nada más que grandes dosis de EMPATÍA, SOLIDARIDAD, SENSATEZ, GENEROSIDAD… Sé consciente, sigue las normas, sé educado, intenta controlar el miedo (no es fácil), CUIDA. TODOS JUNTOS, LO CONSEGUIREMOS. 

Este blog es de cocina, pero sabéis que también comparto mis opiniones, que por supuesto son mías y no tienen por qué ser compartidas.

Y ahora ya tengo que ir directa a la receta de este mes para el proyecto En buena onda, que comparto con mi amiga y compañera, Elisa "Que no te falte y un perejil", iniciamos otro mes en este proyecto que tanto nos ilusiona, . A pesar de las difíciles y graves circunstancias que estamos viviendo, queremos seguir compartiendo recetas con vosotros y especialmente ahora, seguro que será mucho más útil para todos porque cocinar en microondas es rápido y sencillo. Cualquiera de las recetas os puede ser de utilidad y no tendréis que pensar, sólo elegir la que más se adapte a vuestro gusto y a los ingredientes que tengáis en casa. Hay muchas, tanto nuestras, como del resto de amigas participantes. Podéis leerlas si pincháis en los recopilatorios de cada mes. También están en Instagram (@enbuenaonda_) y en nuestra página de Facebook (En Buena Onda).

Estuve hace unas semanas en el Mercat Central de València, me encontré en una parada unos espárragos silvestres y me apeteció comprarlos. Como también tenía un bote de espárragos blancos bien hermosos, tenía claro que combinarlos en un pastel, sería genial. Tenía guardada desde hace tiempo, el Pastel de espárragos de la Fonda Rubio de mi amiga Pilar, la modifiqué y aunque parece diferente creo que a ella le encantará. Creo que el sabor no debe ser muy diferente. Al tener más cantidad de espárragos blancos, el amargor de los silvestres, no se aprecia para nada. Pilar le pone queso y lo cubre con mayonesa, yo nada, tan solo una mezcla de frutos secos que le va de maravilla. A lo mejor, os parece más que un pastel, un flan, da igual, está rico y es muy refrescante. También el contraste de colores queda bonito ¿verdad? Como ahora no va a ser posible que puedas utilizar espárragos silvestres, puedes sustituirlos por trigueros, si los encuentras o todos blancos de conserva.

Elisa nos enseña cómo cuajar un huevo en el microondas en esta receta de Berenjenas rellenas con huevo. Según ella, es muy sencillito. Vamos a visitarla, yo corriendo, porque me encantan las berenjenas.

Si os apetece, os seguimos esperando en En buena onda con todo el cariño esperando que os gusten nuestra recetas de este mes.
Ingredientes 

- pistachos, avellanas tostadas y semillas de sésamo
- 400 g de espárragos blancos 
- 80 g de espárragos silvestres
- 500 g de leche evaporada
- queso rallado (no le puse, pero le va genial)
- 4 huevos XL (55-57 g c/u)
- sal y pimienta 5 bayas

* un molde apto para microondas, el mío en forma de corona y, además, dos moldes de tartaleta

Antes de empezar…

- Lavar y cortar los espárragos silvestres en trozos, desechando la parte dura. Sofreírlos en una sartén hasta que estén tiernos. Reservar. 

- Escurrir los espárragos blancos y cortarlos en trozos.

- Engrasar el molde. Yo prefiero hacerlo aunque sea de silicona. En este caso, no lo hice y se me rompió un poco el pastel.

- Pesar la leche evaporada y dividirla por la mitad sin no se utiliza la TMX.
Preparación en TMX

- Triturar los frutos secos 4 segundos, velocidad 4. Si no están bastante triturados, repetir la operación unos minutos más. Sacarlos del vaso y reservar. Enjuagar y secar el vaso.

- Poner los espárragos blancos en el vaso. Añadir 2 huevos y la mitad de la leche evaporada, sal y pimienta al gusto. Triturar 1 minuto, modo triturar (TMX. 6). Añadir unos segundos más si es necesario. En otro modelo de TMX, triturar en velocidad progresiva 5-10. Deberemos obtener una crema suave y lisa. Verter en un bol y reservar.

- Poner ahora en el vaso, los espárragos verdes, los otros 2 huevos y la mitad de la leche evaporada, sal y pimienta al gusto. Repetir la operación hasta obtener una crema suave y lisa.

Preparación tradicional 

- Triturar los frutos secos en el vaso de un robot o batidora. Si no están bastante triturados, repetir la operación unos minutos más. Sacarlos del vaso y reservar. Enjuagar y secar el vaso.

- Poner los espárragos blancos en el vaso. Añadir 2 huevos y la mitad de la leche evaporada, sal y pimienta al gusto.

- Batir hasta obtener una crema suave y lisa.

- Poner ahora los espárragos verdes, los otros 2 huevos, la mitad del queso rallado y la mitad de la leche evaporada, sal y pimienta al gusto.

- Batir hasta obtener una crema suave y lisa.
Horneado en microondas

- Verter la mezcla en el molde alternando una masa y la otra como si fuera un bizcocho marmoleado. Golpear el molde sobre la superficie de trabajo.

- Utilicé un aro con agujero en el centro. Lo puse 7 minutos a máxima potencia y volví a programar, otros 5 minutos más. El tiempo dependerá de la potencia del microondas.

- Lo dejé unos minutos dentro del microondas sin abrir la puerta.

- Desmoldar y espolvorear la mezcla de frutos secos. 

Notas:

- Como la mezcla era mayor que la que cabía en mi molde, llené dos moldes de tartaleta.

Bon profit!

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Mini crêpes integrales de calabaza. 9º aniversario, 1 +/- 100, desperdicio 0


Hace ya 9 años que comparto mis recetas, mis historias y trocitos de vida con vosotros. Cada aniversario lo he celebrado con mayor o menor “intensidad”, con más o menos creatividad, incluso, convocando a participar en concursos, también, creando a un pequeño ratoncillo (Mouse) que me suplantaba y al que todavía no he mandado al otro mundo… Por ahí andará escondido. 

Son muchas entradas, mucha gente a la que he conocido y muchísima experiencia acumulada, pero lo mejor, ha sido que este recorrido no ha sido en vano. Seguir aquí después de tanto tiempo, es difícil. En esta ruta que muchos empezaron a la vez, ha desaparecido bastante gente y a algunas personas, las echo de menos, la verdad. También el mundo de los blogs ha cambiado muchísimo, las redes sociales, en especial Instagram, están más de moda con diferencia, pero os puedo asegurar, que un blog, conlleva mucho más trabajo. 

Si miro por el retrovisor en esta conducción, mirad lo que veo: 

Un 7 de marzo de 2011, este modesto blog abrió casi de casualidad. Ocurrieron dos hechos en mi vida, confluyeron y fueron la espoleta que detonó e hizo que tomara la decisión de abrir Thermofan. Visto ahora con la lejanía que conlleva el tiempo y la memoria, fue un gran acierto que cambió muchos aspectos de mi vida. 

Empezamos con mal pie, cuando tras muy pocos días de activar la publicidad de Google, éste nos vetó para siempre porque mi hijo se dedicó a pinchar sin cesar en los anuncios, pensando que si lo hacía desde otra casa, no pasaría nada... Ahora me da risa porque realmente, la publicidad me da igual. Entonces, me lo hubiera comido con patatas. 

Tenía claro que las recetas tradicionales familiares serían muy importantes, las de mi libreta también y todo adaptado a la TMX con fotos horribles. Pasado un tiempo, me di cuenta de que era mucho más útil, si escribía también la forma de preparación tradicional. 

En 2012, abrí el blog Recetas BBSS, para mis retos por una buena causa, ocho en total y la causa de muchas alegrías, el inicio de muchas amistadas, de las cuales conservo muchas. 

El diseño de Thermofan también cambió en 2016, cuando tuvo lugar el homenaje a mi padre, que es la persona a la que le dedico el blog desde su inicio. Desde entonces, Thermofan se nutrió mucho más con su recuerdo y está un poco mejor estructurado. Google no facilita mucho la navegación cuando un blog ha publicado muchas entradas, en mi caso casi 1200. Pero es gratuito y como mi trabajo no está retribuido, me basta. 

Creo que, a pesar de los cambios, propiciados o no por mí, el espíritu de Thermofan, sigue vivo. Este blog fue concebido como aprendizaje y como enseñanza. No podía ser de otra forma, soy maestra y hasta vosotros me lo notáis y me lo decís. Siempre he sido creativa, me ha gustado motivarme y motivar (no todo el mundo responde) y en los momentos de inicio del blog, necesitaba grandes dosis de motivación. También pongo mucha pasión en todo lo que hago y eso conlleva muchas horas de trabajo. A veces, ni yo misma me creo cuánto tiempo paso no solo cocinando, también con las fotos y especialmente escribiendo las entradas. Tranquilos, todo ese proceso es de lo más normal en mí, “no panic”. 

Thermofan también es un “facilitador de vida”. Si ayuda a comer más saludable, si contribuye a enseñar a los principiantes, si de cuando en cuando, mis escritos, hacen pensar, incluso divierten, muchos de los objetivos, están cumplidos. También es un “facilitador para mi vida” porque todo este tiempo, desde su inicio, me ha regalado muchísimos instantes bellos, me ha permitido seguir trabajando a otro nivel, seguir enriqueciéndome, me ha facilitado crear vínculos con personas especiales, incluso de muy lejos; me ha hecho reír y llorar, disfrutar aprendiendo un poco de todo, no solo de cocina, viajar virtualmente, me ha alegrado días grises, pardos o negros... Todo eso, está aquí y si también tú que me sigues, miras por el retrovisor del índice o de las etiquetas, lo podrás comprobar.

Este blog también sirve de embarcadero voluntario para quien desee unirse a mis proyectos y como cada mes, la participación es grande, estoy feliz. 

Y mi última mirada no puede ir mas que en una dirección, la amistad. No es la primera vez que lo escribo, pero me gusta compartir con vosotros mi alegría y mis experiencias, nunca mi blog será un telediario en el que se informe de vida privada o acontecimientos catastróficos, ni míos, ni de nadie. Por todo ello, la cantidad de amigas y amigos no solo de este país, es numerosa y a veces, la distancia es lo de menos, porque el contacto es mayor incluso, con amistades a las que todavía no he podido dar un beso o un abrazo en persona. Si se da el caso de que ese encuentro personal acontece, he podido constatar que ha valido la pena. No hablo solamente de amistades que tienen blog, también de amistades que gracias a él, han entrado en mi vida. Muchas saben, que la puerta de mi casa se abre en seguida y yo también sé quién la ha abierto con todo el cariño y no precisamente en España. 

Mil gracias por seguirme y por comentar en el blog y en las redes, por cocinar mis recetas diciéndomelo o no… por hacer posible que Thermofan siga aquí después de todo este tiempo. Mil gracias por enseñarme, que aprendo y me gusta aprender y también, por aprender de mis aciertos y de mis fallos. En Thermofan, seguimos en modo aprendizaje continuo. Si me sigues y te gusta, házmelo saber, me encantará.

Este año, no he preparado nada fuera de lo normal, he seguido en mi línea de aprovechar al máximo cualquier ingrediente para crear recetas nuevas, pero eso sí, priorizando que esos ingredientes y la receta, fueran de mis favoritos. No fue difícil elegir. La calabaza asada me encanta y es un ingrediente muy usado en la cocina y repostería valenciana. Las crêpes las aprendí a cocinar en Francia en casa de mi tío cuando era adolescente y poca gente las conocía. Como me las iba a comer yo sola, las hice con harina de espelta integral molida a la piedra y en tamaño mini, pero más rústicas, para trabajar menos. Sin sal, ni azúcar, para que cada uno las prepare a su gusto. Yo aproveché calabaza que había asado, un poco de kéfir BIO que andaba perdido en su bote y un resto de una bebida de avena BIO sin ningún conservante, ni colorante, que compré para probar y me gustó muchísimo más con diferencia. 

No tuve mucho tiempo para fotos, pero se ve con claridad que no son muy grandes y el color, a pesar de la harina de espelta integral, es muy anaranjado. Como no podía ser de otra forma, esta receta también se va a formar parte de mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes de marzo. 

Espero que os gusten y las adaptéis como os apetezca. Celebremos estos 9 años. Deseo cumplir muchos más en vuestra compañía. Gracias y saludos.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes 

- 150 g de calabaza asada
- 2 huevos L
- 125 g de harina de espelta semi integral
- 1 cucharadita de levadura química
- 250 g de bebida de avena BIO
- una pizca de sal
- kéfir y canela, gajos de naranja y porciones de calabaza asada para acompañar (opcional)

* mantequilla o aceite para untar la sartén o crepera
* una sartén o crepera 

Antes de empezar…

- Limpiar de hebras y semillas la calabaza (si es necesario).

- Sacar los huevos de la nevera con antelación.

Preparación en TMX

- Poner en el vaso la calabaza asada, los huevos, la harina, la levadura, la bebida de avena y la pizca de sal. Programar, 15 segundos, velocidad 7. Reservar unos minutos. Se puede dejar en la nevera tapado hasta el momento de cocer las crêpes.

Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un robot o batidora, la calabaza asada, los huevos, la harina, la levadura, la bebida de avena y la pizca de sal. Triturar bien. Reservar unos minutos. Se puede dejar en la nevera tapado hasta el momento de cocer las crêpes.
Cocción de las crêpes

- Untar la sartén o crepera con aceite o mantequilla.

- Cuando esté caliente, verter porciones de masa y cocer por los dos lados. Yo las quería pequeñas y utilicé una cucharada sopera. Como la masa era densa, la extendí con la misma cuchara y cada una tenía un tamaño similar pero no idéntico.

- Reservar y tomar frías o templadas acompañadas con lo que se desee. 

Notas:

- Se puede cocer la calabaza cruda cortada en dados y colocarlos en el cestillo, después poner 500 ml de agua en el vaso y programar, 20 minutos, 110º, velocidad 2.

- Se pueden formar crêpes tradicionales más grandes y más finas.

- El relleno o acompañamiento puede ser dulce o salado y también se puede añadir un poco de azúcar a la masa. La calabaza es dulce, pero no aporta demasiado dulzor a la masa.

Bon profit!


Maritozzi romano


Hoy me da pena presentaros mi receta, pero no es por la receta, que es una maravilla, es porque el reto CRI de mi amiga Maggie, El cajón desastre de Maggie. Se termina. Lo inició el 3 de febrero de 2014, hace mucho y eso es un gran éxito. Su objetivo era dar a conocer la cocina tradicional italiana y lo ha cumplido con creces. Ha sido un placer participar siempre que he podido adaptar las recetas a mi dieta. Ésta es la edición nº 48 + dos ediciones de Navidad, un recetario de cocina regional italiana con 100 propuestas, es una maravilla ¿verdad? 

En esta ocasión no nos propone recetas, nos da a elegir una receta salada y/o dulce que no hayamos podido hacer aún. Si pincháis aquí, podréis ver todo el listado del reto. 

Pasé un buen rato revisando todo el listado, las que había excluido por no ser aptas para mí, seguían excluidas, iba siendo complicado elegir hasta que encontré estos panecillos dulces. No los recordaba y tuve claro que los iba a hacer, pero esta vez, Maggie, he decidido no seguir al pie de la letra la receta, preparando un prefermento y no rellenándolos de nata. No puedo tomarla. 

Estos panes tienen historia. Os cuento un poco. 

Ya en la época de los romanos había panes endulzados con la adición de miel y pasas, y el Maritozzo parece derivar de esta antigua especialidad. Parece que en la Edad Media estos panes se comían especialmente en Cuaresma, preparados de una manera ligeramente diferente: el tamaño era más pequeño, el color más oscuro, la masa enriquecida con pasas, piñones y fruta confitada "Er santo maritozzo", fue una de las pocas exenciones otorgadas al ayuno del período. 

Además, según una tradición posterior, el Maritozzo también se convirtió en el obsequio que el prometido le dio a la novia prometida el primer viernes de marzo (el día de San Valentín de hoy). En este caso, el pastel tenía una decoración de azúcar en la superficie que representaba dos corazones perforados, y a veces ocultaba un anillo o un pequeño objeto de oro. El origen del nombre deriva de la deformación burlesca del "marido", a lo que también contribuye la forma vagamente fálica, subrayada por la paeta romana Gioacchino Belli ('800) que los describió como: "panes de forma romboidal compuestos de harina, aceite, azúcar y algunas veces fruta confitada, anís o pasas ... se consume mucha Cuaresma en estos panes » 

Hoy, el Maritozzo es un postre clásico de café, simple o relleno de crema o crema batida, y un sándwich salado relleno de burrata y pescado. 

Maggie ya indicaba que era la masa que mejor le había salido, yo no solo afirmo que estos panecillos están deliciosos, sino que los repetiré muchas más veces. No llevan mantequilla, no llevan azúcar, son poco dulces, quedan blanditos, esponjosos, con la corteza dorada, con un ligero sabor a naranja… no son pecado, están muy buenos. Congelé la mayoría de ellos y dejé unos pocos en una caja metálica. Al día siguiente, habían perdido esponjosidad, pero seguían estando blandos. Os lo recomiendo. Id pensando algún relleno y no dudéis en utilizarlos para los niños. Con estos bombones, un poco derretidos, para disfrutar con cada bocado.

Mil gracias Maggie. Tarde, pero he llegado a tiempo y he probado una masa de pan enriquecida, con historia y no complicada. Gracias por mostrarnos muchas recetas e historia de la cocina regional y tradicional italiana. Sabes que voy a echar de menos tu reto y no dudes, que ha sido un placer enorme participar cada mes durante tanto tiempo. 

Si queréis ver las recetas saladas que se publicaron ayer, pinchad aquí y si queréis ver el resto de recetas dulces, pinchad aquí.
Ingredientes para 19 panecillos de 50 g cada uno

Prefermento 

- 80 g de leche 
- 5 g de levadura de panadería fresca 
- 80 g de harina de fuerza

Masa de pan 

- 50 g de aceite de oliva virgen extra 
- 45 g de azúcar de abedul o azúcar 
- 100 g de huevos batidos 
- 10 g de miel 
- 140 g de leche desnatada 
- 5 g de levadura de panadería fresca 
- la piel de una naranja 
- 250 g de harina floja 
- 200 g de harina de fuerza 
- 50 g de harina integral de trigo (pueden ser 500 de harina panadera en total) 
- 70 g de pasas remojadas en ron (no puse) 
- 40 g de piñones (puse menos) 
- 10 g de sal (no puse) 

Para el pincelado 

- 1 clara de huevo 
- 15 g de azúcar de abedul o azúcar (yo una cucharadita)
Antes de empezar… 

- Cubrir la bandeja con papel de horno. 

- Si se van a utilizar las pasas, ponerlas a remojo en ron. Reservar. 

- Batir los huevos y pesar 100 g.

- Rallar la piel de la naranja.

Preparación en TMX 

Prefermento 

- Poner en el vaso la leche y la levadura. Programar, 30 segundos, velocidad 3. 

- Agregar la harina y programar, 30 segundos, velocidad 3. Pasar la masa a un bol, taparlo con film y dejar leudar como mínimo 1 hora o hasta que doble su volumen. Queda muy blando, por lo tanto, ahorraríamos la limpieza sin lo preparamos de forma tradicional, disolviendo la levadura en la leche tibia y agregando la harina después. 

Masa de pan 

- Poner un bol sobre la tapa y pesar el aceite. Reservar. 

- Poner el azúcar de abedul o azúcar en el vaso limpio y seco. Agregar el huevo, la miel, la leche, la ralladura de naranja y la levadura. Programar, 1 minuto, velocidad 3. 

- Agregar la harina y el prefermento. Programar, 3 minutos, velocidad espiga. Ir vertiendo el aceite por el bocal sin quitar el cubilete. La masa quedará lisa y un poco pegajosa.

- Añadir las pasas, los piñones y la sal. Programar, 2 minutos, velocidad espiga. Pasar la masa a un bol grande y cubrir con film o un paño. 
Preparación tradicional

- Poner el aceite en un bol y pesarlo. Reservar.

- Mezclar el azúcar de abedul o azúcar con el huevo batido, la miel, la leche, la ralladura de naranja y la levadura. 

- Agregar la harina tamizada y el prefermento. Mezclar con los dedos y dejar reposar unos minutos. Ir vertiendo el aceite poco a poco y amasar hasta que esté integrado. La masa quedará lisa y un poco pegajosa.

- Añadir las pasas, los piñones y la sal. Volver a amasar hasta que estén integrados en la masa. Pasar la masa a un bol grande y cubrir con film o un paño. 

Leudado y boleado

Dejar leudar en ambiente cálido durante 3 horas. Yo la tuve a 23º y pasadas las dos primeras horas, hice unos pliegues.

- Pasar la masa a la superficie de trabajo un poco enharinada.

- Dividir la masa en panecillos de unos 40-50 g, bolear y dar forma. Ir colocándolos sobre la bandeja. Cubrir la bandeja con una bolsa de plástico y dejar reposar 30 minutos más. 

Horneado 

- Introducir la bandeja en el horno. Hornear a 180º durante 10-15 minutos hasta que estén dorados. 

- Sacar la bandeja del horno y dejar que se enfríen los panes sobre una rejilla. 
Notas: 

- También, si se desea, se puede fermentar la masa en bloque introduciendo el bol en la nevera durante 6 horas o durante toda la noche para hornear al día siguiente. Yo no tenía tiempo y preferí hacerlos en el día. 

- Para pintarlos batí una clara de huevo y le añadí una cucharadita de azúcar de abedul. Me sobró y la congelé junto a la yema y otra clara que ya tenía congelada. Ya veremos qué uso le doy. He leído en recetas que los pintan también después de horneados o los pintan con yema mezclada con nata.

Bon profit!

Fuente de la información aquí.