Detergente para lavadora en crema


Desde hace un tiempo, el Jabón para lavavajillas casero, está entre las entradas más vistas del blog. Tenía ganas de hacer un detergente casero, pero no quería tener en casa grandes botellas de plástico llenas, ni por supuesto, tener que trabajar demasiado. Todo lo que veía por internet, seguía esas premisas. En agosto, de casualidad, encontré este detergente en crema en una página bastante acreditada en la blogosfera y redes sociales, cuya administradora comparte todo tipo de preparaciones elaboradas por ella.

Cuando se terminó mi detergente habitual, no dudé en comprar los ingredientes, pocos, la verdad, para prepararlo siguiendo sus instrucciones. No tenía idea de compartirlo, pero al probarlo y gustarme, me he decidido porque para quien no lo conozca, le vendrá muy bien.

No creo que nadie se extrañe de que otro objetivo es no tener que comprar detergente con un montón de aditivos y reciclar una botella de plástico detrás de otra. Con esta fórmula, todo esto lo evitamos, además de que podemos aprovechar cualquier recipiente que tengamos en casa.

Dependiendo de las lavadoras que pongamos a la semana, durará más o menos, está claro, pero es tan sencillo de hacer, que no importa tener que prepararlo de nuevo porque también vamos a ahorrar espacio ya que ocupa menos que cualquier bidón de detergente. Al ser un detergente en crema y concentrado, se ahorra agua y al utilizar muy poca cantidad, dura más tiempo.

Si queréis saber si lava bien, sí, a la perfección, al menos la ropa de mi casa que no está sucísima. Vale tanto para una lavadora de ropa blanca, como de color y si había alguna prenda de color negro, no se ha manchado. También tenéis que saber, que no hace espuma, es decir, la espuma está controlada. Lo uso también a mano disolviéndolo en agua caliente para lavar la bayeta de la cocina porque se estropea si la pongo en la lavadora con suavizante. Extiendo una pequeña cantidad por cuellos y puños, bajos de pantalones. La única condición para que funcione es que el agua esté a 40º.

Los ingredientes indicados que deberemos comprar, nos sirven para prepararlo más de una vez, por lo tanto, nos sale muy, pero que muy barato.

Seguid las instrucciones y buscad los ingredientes, en Mercadona los tenéis todos, pero no son nada complicados de encontrar.

Por las muchas razones que he expuesto anteriormente y las que podéis leer en el blog de Pepa, está claro que este detergente casero va directamente a acompañar las publicaciones de mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes de noviembre. Aprovechamos, hacemos un mejor uso del detergente, del agua, del tiempo. Evitamos comprar recipientes de plástico sin parar…

Os lo recomiendo.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes 

- 1 litro de agua 
- 100 g de jabón en escamas comprado o rallado de la pastilla da igual el color 
- 80 g de percarbonato 
- 40 g de limpión (un aditivo en polvo quita grasas muy potente) 
- 50 g de abrillantador de lavavajillas 

* una báscula 
* un recipiente con tapadera de poco más de 1 litro de capacidad para guardar el detergente ya hecho (ver notas) 
* unas varillas manuales 
* un dosificador para utilizar el detergente (ver notas) 

Preparación 

- Pesar las cantidades exactas de los productos. 

- Poner el jabón rallado en un recipiente resistente al calor. Yo utilizo una palangana de plástico grandecita. 

- Hervir el agua y añadirla al jabón. 

- Remover con las varillas hasta que se disuelva bien el jabón, cuidando de que no salga demasiada espuma. 

- Es muy importante dejar enfriar el agua con el jabón disuelto (ver notas). 

- Al enfriarse el agua, el jabón quedará con una textura gelatinosa y empezará a espesar. 

- Una vez fría la gelatina de agua y jabón, añadir el percarbonato. Remover con las varillas, no se disolverá, pero quedarán grumos. Es lo normal. 

- Añadir el limpión y de nuevo, remover con las varillas. Tampoco se disolverá. 

- Por último, incorpora el abrillantador de lavavajillas y remover con las varillas de nuevo. El jabón está ya preparado y listo para utilizar. 

- Verter con cuidado el jabón en el recipiente en el que se va a guardar (ver notas). 

Uso y notas: 

- El jabón, una vez hecho, aumenta un poco de volumen y puede desbordarse del recipiente, incluso con la tapa puesta. Eso ocurre si una vez fría la mezcla de agua y jabón, esperamos demasiado tiempo para añadir los aditivos. Como me ha pasado, por despistarme, aconsejo prepararlo controlando el tiempo para que una vez la mezcla jabón y agua, esté fría, añadir los aditivos. Después, pasarlo al recipiente y taparlo. 

- Se necesita muy poca dosis para realizar una colada normal. Como aquí el agua es muy calcárea, yo pongo un tapón que guardé del último bidón de detergente, también se puede utilizar lo que veis en la foto, una taza pequeña medidora o si tenéis todavía una bola especial para detergente, perfecto. Tiene que ser resistente para que no se rompa. Procurad no comprar nada especialmente para eso. Si no tenéis nada de eso, medidlo con una cucharada sopera colmada e introducidlo en el tambor. 

- La cantidad dependerá de la capacidad de la lavadora y de la cantidad de ropa que se vaya a lavar. Adaptar según las necesidades. 

- La ropa huele al jabón que compres, es un olor suave como a jabón de toda la vida. Se le puede agregar algún aceite esencial cuando se hayan incorporado todos los ingredientes. 

- De nuevo, hay que recordar que la temperatura de lavado mínima debe ser 40º para que se active el percarbonato. 

- No confundir el percarbonato con el bicarbonato que se usa en las casas. 

- El limpión, es un producto químico quita grasa. Se compra en cualquier supermercado o droguería. Da igual cómo esté envasado, porque el nombre no cambia. 

- El abrillantador de lavavajillas sirve para que el agua y el oxígeno activo liberado por el percarbonato penetren con mayor facilidad entre las fibras los tejidos. 


Arepas con pico de gallo de Carlos


Esta receta la tenía en borradores desde agosto y me ha parecido que ya debe que estar en el blog. Es la última que Carlos preparó antes de irse a trabajar a su cole de destino y como está lejos, ya no podemos compartir cocina. Sólo me envía fotos o un vídeo corto de algunas de las cositas que hace. Aunque pueda parecer una receta veraniega, me parece que no se debe quedar esperando hasta el verano próximo. Aunque vaya haciendo fresco, puede apetecer a más de uno en nuestra familia. Si no es así, pues la podéis guardar...

Le apetecía comer arepas y buscó en internet recetas. Compramos harina de maíz cocido del supermercado y se encargó él de cocinar todo. Las prefiero sin carne, la verdad es que están ricas sin ella y yo me las comí sin. Eligió secreto de cerdo y no me dijo exactamente cómo lo cocinó, por eso no os indico claramente los ingredientes, ni cantidades.

Las arepas le costaron un poco de hacer en la sartén, pero las mantuvo calientes cubiertas con un paño y el contraste con la frescura del pico de gallo, es de lo más agradable. A pesar de que no soy fan del cilantro, en esta salsa mexicana, le aporta sabor. No había hecho, ni probado esta salsa y puede ser un buen complemento para platos especialmente veraniegos porque es muy fresca. El picante se puede obviar, claro, pero creo que ya no la podemos llamar pico de gallo o salsa mexicana, a mi parecer es como si perdiera la identidad. ¿Qué opináis?

Si tenéis adolescentes en casa, apuntaos la receta y que cocinen. Que elijan si la quieren con o sin carne, incluso, que cambien el relleno a su gusto. Creatividad al poder.

Espero que os gusten.
Ingredientes 

Pico de gallo

- 250 g de tomate sin piel, ni semillas
- 20 g de cebolla, en trozos
- 1 guindilla fresca (chile serrano)
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de sal
- 1 ramita de cilantro, sólo las hojas

Arepas 

- 160 g de harina de maíz cocido
- pizca de sal
- 250 g de agua mineral

Carne

- secreto de cerdo o la que os guste o sin carne
- guacamole (para acompañar)

Antes de empezar…

- Pelar los tomates, quitarles las semillas y cortarlos en trozos.

- Pelar el diente de ajo y quitarle el germen.

- Pelar la cebolla, quitarle la capa exterior y cortarla en trozos.

- Cortar la guindilla por la mitad y a su vez en trozos.

- Separar las hojas de cilantro.

Preparación en TMX

Pico de gallo

- Poner todos los ingredientes en el vaso. Programar, 6 segundos, velocidad 3 y ½ o 4, dependiendo de cómo os guste de triturado.

- Servir como salsa de acompañamiento de las arepas.

Arepas 

- Poner en el vaso la harina de maíz, el agua y la sal. Mezclar 15 segundos, velocidad 3. La masa tiene que estar suave. Retirar la masa del vaso y formar una bola.










Preparación tradicional

Pico de gallo 

- Poner todos los ingredientes en el vaso de un robot o batidora y triturar. Si es a mano, cortar tomates y cebolla en brunoise. Picar el ajo y las hojas de cilantro menudos. Mezclar todo. 

- Servir como salsa de acompañamiento de las arepas. 

Arepas 

- Verter el agua tibia con la sal en un recipiente. Agregar poco a poco la harina de maíz. Mezclar hasta obtener una masa suave. Dejar que repose. Retirar la masa del recipiente y formar una bola. 

Formado y cocción 

- Dividir la masa en porciones (de aprox. 100 g) e ir aplastándolas con las manos para formar discos de 9 – 10 cm de diámetro y 1 cm de grosor, pero sin grietas en el borde, cosa no demasiado fácil. Carlos utilizó papel de horno para facilitar que no se rompieran. 

- Cocer las arepas en la sartén por ambas a fuego bajo tapándolas y dándoles la vuelta varias veces hasta que estén doradas. Mantener calientes y tapadas con un paño.

Bon profit!

Baccalà alla triestina


De nuevo participo en el Reto Cocina Regional Italiana de mi amiga Maggie, El cajóndesastre de Maggie. Este mes nos invita a viajar a la región de Friuli Venezia Giulia. Las dos recetas, la dulce y la salada son de esa región. La receta dulce, gubana (di Cividale), es una delicia, ya la publiqué hace mucho tiempo y os la recomiendo, pero cambiaba un poco el nombre, Gubana Friulana

La receta salada, El baccalà alla triestina es la que he elegido y no por falta de ganas de probar la Gubana de nuevo en esta versión que nos propone Maggie. 

Esta receta que hoy comparto, es una comida típica de Trieste, el bacalao al estilo de Trieste . Un plato delicado rico en historia. Históricamente, este producto en el área del valle del Po se llamaba baccalà. Su difusión se debe a la introducción, gracias al Concilio de Trento de la abstinencia en el tiempo de Cuaresma que prevé el consumo de pescado como una alternativa a la carne y dado a que su precio era muy bajo, su consumo comenzó a aumentar, aunque lentamente, en todo el territorio nacional.

Hay bastantes recetas en la blogosfera, pero no todas son iguales. He adaptado un poco la que Maggie nos envía y no he puesto anchoas por la sal, más que nada. Estoy segura de que su sabor enriquece el plato sobremanera. Se suele comer con patatas hervidas y como tenía hecha una mayonesa ligera con ajo, serví el bacalao con las patatas y la mayonesa. Un éxito.

Por ahorro de energía y tiempo, probé a cocinar en el microondas en su totalidad y como es tan sencillo y tan rápido, esta receta se queda en mi cocina. Os aconsejo, comprar bacalao en su punto de sal y tener siempre en el congelador y en la cocina, patatas, aceite y un diente de ajo (también sal y un chorrito de vinagre). Este plato nos asegura poder comer sano, cocinando en poco tiempo y sin trabajar mucho porque está listo en unos minutos. Lo único a tener en cuenta, es sacar el pescado congelado la noche anterior o ni siquiera eso, descongelarlo también en el microondas.

Mañana, si pincháis aquí, podréis ver las dulces que se presentan en el reto. Y hoy, pinchando aquí, podéis ver las otras preparaciones saladas.

Y como me puse a experimentar de nuevo con el microondas y no tenemos muchas recetas con bacalao (no estoy segura de si hay alguna), en el proyecto En buena onda, esta rica receta de bacalao, va a formar parte del recopilatorio del mes de Octubre, porque no terminamos hasta el 14 de noviembre.
Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en En buena onda desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.
Ingredientes para 1 persona

Os dejo entre paréntesis la receta original que es para 6 personas

- 400 g de bacalao al punto de sal (1 kg 200 g de bacalao desalado)
leche evaporada casera fría la necesaria hasta cubrir el recipiente (2 vasos de nata fría)
- 20 gramos de pan rallado (80 g)
- 10 gramos g de margarina al aceite de oliva (60 g de mantequilla)
- 1 cucharadas de perejil picado (2 cucharadas)
- (3 anchoas lavadas y picadas) no puse
- pimienta
- aceite de oliva virgen extra
*mayonesa casera
*patatas

Antes de empezar… 

- Si no tenemos el bacalao desalado, el día anterior, poner el bacalao en un recipiente con agua fría para tenerlo en remojo durante al menos 24 horas. Yo lo compré congelado al punto de sal.

- Escurrir y secar el bacalao y cortarlo en trozos. 

- Untar con mantequilla y pan rallado (previamente sofrito con mantequilla) la base de una cazuela de barro o de cristal. Yo lo hice en un recipiente de cristal pequeño y unté también los bordes.

- Hacer la mayonesa. Si no es mucha cantidad, se puede hacer en una batidora de vaso. Si es una cantidad mayor, podéis seguir mi receta de mayonesa casera. La única modificación es añadir al principio, un diete de ajo y triturarlo. Esta vez, en vez de zumo de limón, añadí un chorrito de vinagre de manzana. A gusto de cada uno.

- Pelar las patatas y cortarlas en rodajas. Si os gustan enteras, también pueden cocerse en el microondas así.

Preparación en microondas 

Del bacalao

- Poner agua en un bol apto para microondas y calentarla 5 minutos a máxima potencia. 

- Agregar los trozos de bacalao y programar 2 minutos a máxima potencia. El tiempo dependerá del grosor del bacalao.

- Sacar con cuidado el bacalao del agua, dejarlo sobre papel de cocina y esperar a que se enfríe. 

- Quitar las espinas (si las tiene) y desmenuzarlo en trozos pequeños. 

- Pasar un poco de bacalao desmenuzado a la cazuela o recipiente. 

- Verter un poco de nata (leche evaporada en mi caso), trocitos de anchoa, perejil triturado y pimienta. 

- Repetir la operación hasta terminar el bacalao y el resto de ingredientes. 

- Para finalizar, recubrir la preparación con pan rallado y unos montoncitos de mantequilla. 

- Introducir el recipiente en el microondas y programar 2 minutos, 500 W. El tiempo dependerá de la potencia del microondas.

- Después yo le di un toque de grill hasta que el pan estuvo dorado.

De las patatas

- Las cocí en rodajas una de las veces hasta que estuvieron tiernas. La otra, en el recipiente vapor para el microondas. No indico tiempo, porque depende de la potencia del microondas y del grosor de las rodajas de patata.
Preparación tradicional 

- Transferir el bacalao a una olla llena de agua hirviendo y dejarlo cocinar unos minutos, dependiendo del grosor de los trozos. 

- Dejar que se enfríe, quitar las espinas (si las tiene) y desmenuzarlo en trozos pequeños. 

- Pasar un poco de bacalao desmenuzado a la cazuela o recipiente. 

- Hornear a 180º durante unos 30 minutos o hasta que esté dorado. 

- Servir muy caliente. 

Notas: 

- En el microondas, como siempre, es fundamental programar pocos minutos porque si el recipiente es pequeño y poco hondo, nos podemos encontrar con que la leche evaporada o la nata, se derramen. 

- Hay que tener en cuenta, que el bacalao congelado, al cocerlo, mengua y los 400 g, no lo son realmente.

- No he indicado la cantidad de leche evaporada que utilicé porque fui añadiéndola a la preparación hasta terminar de cubrir el recipiente.

Bon profit!

Fogassa de calabaza de Virgina, 1 +/- 100, desperdicio 0


Este año no pensaba hornear la Fogassa de Todos Santos, pero compré una calabaza, la asé y quedó un buen trozo. Facebook fue el culpable de que me entrara mono de Fogassa porque me recordó que la foto con más “me encanta” de 2015 fue la Fogassa de calabaza de Todos Santos de ese año. La verdad es que desde entonces, no había vuelto a hacerla, ni a comerla y como me quedaba calabaza, no tenía excusa. Sólo tenía que organizarme. Esta receta tradicional de mi familia y de mi pueblo y comarca, no la conocía la blogosfera hasta que la publicó mi amiga y paisana María, La cocina de Mesilda. Siempre os lo digo. Hace ya días, que muchos de los que entráis en el blog, estáis viendo recetas de fogassa sin que yo haya hecho publicidad. Me alegro.

A partir de que la publiqué yo en 2012, os he mostrado otras que os enlazo al final de la entrada. La receta base es prácticamente la misma y yo prefiero que sea así porque entonces, ya no sería una fogassa. No hay cosa que me siente peor que se desvirtúen las recetas tradicionales. La fogassa no se hornea en toda la Comunidad Valenciana, es tradicional en las comarcas valencianas de la Vall d’Albaida (Ontinyent) y la Costera (Xàtiva) y como consecuencia, de los municipios que las componen. Nosotros no la llamamos pan dulce, porque siempre la hemos comido como un dulce y la catalogamos más bien dentro de la repostería, pero he de reconocer, que mi experiencia en la elaboración de pan, la he puesto en práctica y se nota. Como siempre os digo, no soy de perder tradiciones para sumarme a tradiciones foráneas, pero por supuesto, respeto a quien lo haga.

Y para no repetirme, ni cansar a nadie, os explico mi nueva Fogassa que me salió de maravilla. Se la regalo a mi amiga Maggie, porque sé que la tiene en pendientes y creo que esta forma de hornearla le va a facilitar el trabajo. Maggie, toda tuya, la Fogassa de calabaza tradicional. Espero que te sirva, que la hagas y os encante (tanto como a mí). También se la regalo a mi otra amiga especial, Nati, que no hace nada me sorprendió con su receta de Fogassa de Todos los Santos con Masa Madre. No te enseño mucho nuevo, pero sé que te gustará.

Es una receta que estaba esperando en mi libreta antigua desde hace como mínimo 30 años. No se diferencia en mucho, de las anteriores, pero tengo que comentaros, que Virginia, era una señora que tenía buena mano para la cocina. Parece que todas las recetas de fogassa, son de personas que ya no están con nosotros. Cosas de la vida.

En la receta original, que os pongo más abajo, se utiliza el boniato. No hay escrita ninguna forma de preparación, eran recetas que no había que explicar o la explicación era oral. A mí me gusta más con calabaza y además, me quedaba un buen trozo que tenía que usar y del que quedaron todavía poco más de 50 g. La calabaza estaba asada al horno y era dulce. Aproveché también que horneaba pan y por tanto, evité encender el horno adrede. Ya os vais haciendo a la idea de adónde irá esta fogassa, ¿verdad?

Lo que sí que he modificado de nuevo como experimento, ha sido, preparar la masa la noche anterior, sin hacer nada más y dejarla en la nevera para que fermente en bloque. Para ello, se me ocurrió reducir a la mitad la cantidad de levadura (que no os extrañe que esta receta lleve tanta, es así). Si veis las fotos, comprobaréis, como yo, que disminuir la levadura no ha afectado al resultado final. La masa leudó en la nevera mucho y la fogassa, no sólo ha sido la fogassa que más esponjosa me ha quedado, sino que también tiene un grosor espectacular. Al día siguiente, estaba menos seca que en otras ocasiones. Os recuerdo que al llevar anís en grano, se nota el sabor (típico de la fogassa), pero no el de la calabaza. Es poco dulce y lo que si que contrasta son los frutos secos. En esta receta, como tenía de todo, combiné las nueces con almendras con y sin piel.

Aunque la publico el día 1, un poco tarde porque ya es Todos Santos, os recomiendo que la probéis y que siempre, si tenéis un blog, expliquéis bien su origen y enlacéis a Thermofan.

Con esta nueva receta de Fogassa, inicio las publicaciones de mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes de noviembre. Merece estar en él. Es un placer ver cómo cada mes os sumáis al proyecto regalando todo tipo de propuestas y octubre creo que ha sido el mejor de todos ¡23 reciclajes!

Este mes, os dedico mi Fogassa a todas, a vosotras mis recicladoras y seguidoras de este proyecto en el que nos unimos cada mes. Me alegra una barbaridad teneros conmigo y como no puedo serviros un trozo a cada una en persona, os envuelvo un trocito virtual para que lo cojáis. Espero que os guste, porque es la que mejor me ha salido en la vida. Además, de todas las que he horneado sin azúcar, ésta es la más esponjosa, la que ha quedado más uniforme y está deliciosa. Mirad qué color tan impresionante. El color es el real, esa calabaza era una maravilla.
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Ingredientes para una lata de 26 cm x 38'5 cm

Mi receta
  
hice la mitad de la receta de Virginia y ya sale grande

- 125 g de leche desnatada
- 25 g de levadura fresca de panadero
- 2 huevos L (112g)
- 125 g de azúcar de abedul o de azúcar
- 250 g de calabaza asada
- 2 cucharadas de llavoretes (anís en grano)
- 510 g de harina de fuerza de repostería (o de fuerza) 
- 30 g de aceite de oliva virgen extra
- almendras con piel y sin piel y nueces para colocar encima
- azúcar de abedul glass para espolvorear por encima

* dos trozos de papel sulfurizado del tamaño de la base de la lata
* un recipiente de plástico grande y con tapa
* una lata de 26 x 38'5 cm
Receta de Virginia

- 1 vaso de agua de leche
- 1 kg de harina
- 3 o 4 huevos
- levadura (sin indicar cantidad)
- 125 g de azúcar
- 40 g de levadura
- menos de medio vaso de aceite
- ½ kg de boniato cocido
- llavoretes (es como llamamos aquí al anís en grano)
- almendras, pasas y nueces para colocar encima

Antes de empezar… 

- Es mejor utilizar calabaza asada pero puede ser hervida. La asada contiene menos agua, por eso, si la hervís, dejadla escurrir. Se puede asar la calabaza en el microondas, cortándola por la mitad y horneándola en dos veces. Yo prefiero el horno y ya he indicado arriba que aproveché que lo tenía encendido para hornear el pan. 

- Cuando la calabaza esté fría, quitarle las semillas y la corteza, después pesarla.

- Es mejor hacer glas el azúcar de abedul o el azúcar antes de empezar para tenerlo listo. Si es en la TMX, el vaso tiene que estar bien limpio y seco. Con unos golpes de turbo o poniendo la máquina a velocidad progresiva 10, lo tendréis listo. Reservar. 

- Es mejor tamizar la harina con antelación.

- La lata para hornear se puede forrar con las dos hojas de papel sulfurizado o se puede untar con manteca de cerdo que es como se hacía en mi casa. Si se utiliza el papel, mejor pincelar la base con agua para que quede adherido. Es mejor que el papel sobresalga de la lata porque la masa leudará.
Preparación en TMX 

El día anterior 

- Calentar la leche en el vaso 1 minuto, 37º, velocidad 1. Agregar la levadura desmenuzada y programar, 4 segundos, velocidad 4. 

- Añadir los huevos, azúcar de abedul o azúcar y el anís en grano o llavoretes. Programar, 1 minuto, velocidad 4. 

- Agregar la calabaza troceada y la harina tamizada. Programar, 1 minuto, velocidad 5. La masa estará bastante líquida. En esta ocasión añadí sólo 10 g de harina más. Tiene que estar pegajosa y un poco blanda. 

- Programar, 1 minuto, vaso cerrado, velocidad espiga. Pasado 1 minuto, quitar el cubilete para que se airee la masa. Dependiendo del tipo de harina, puede ser necesario, añadir más cantidad. Esta vez no lo hice. 

- Incorporar el aceite. Programar, 1 minuto, vaso cerrado, velocidad espiga y sin cubilete. 

- Pasar la masa a al recipiente untado con aceite e introducirlo en la nevera. Lo tuve desde las 9 de la noche a las 10 de la mañana. Como podéis ver en las fotos, la masa leudó bastante y se formaron burbujas. 
Preparación tradicional 

El día anterior 

- Deshacer la levadura con la leche tibia. Yo caliento la leche en el microondas durante 15 segundos a 800 W. Añadir el huevo, el azúcar de abedul o azúcar y el anís en grano o llavoretes. 

- Añadir los huevos batidos, el azúcar de abedul o azúcar y el anís en grano o llavoretes. Batir bien. 

- Agregar la calabaza desmenuzada y mezclar para que se integre totalmente. 

- Incorporar la harina tamizada. Dependiendo del tipo de harina, puede ser necesario, añadir más cantidad. En esta ocasión añadí sólo 10 g de harina más. Tiene que estar pegajosa y un poco blanda. 

- Amasar con una mano, agarrando el bol con la otra. Dependiendo del tipo de harina, puede ser necesario, añadir más cantidad. Esta vez no lo hice. 

- Incorporar el aceite. Amasar hasta que se integre totalmente. 

- Pasar la masa a al recipiente untado con aceite e introducirlo en la nevera. Lo tuve desde las 9 de la noche a las 10 de la mañana. Como podéis ver en las fotos, la masa leudó bastante y se formaron burbujas.
Horneado 

Al día siguiente 

- Sacar el recipiente de la nevera y dejar que la masa se atempere. Lo tuve dos horas. 

- Después, pasar la masa en la lata esparciéndola con las manos untadas con aceite. 

- Colocar en la superficie las nueces y almendras, incrustándolas un poquito. 

- Tapar la lata con un paño húmedo o una bolsa de plástico grande. Dejar levar hasta que alcance el borde de la lata. 

- Introducir en el horno precalentado 200º. Una vez pasados los primeros 10 minutos, bajar la temperatura a 170º y hornear durante 20 minutos más (el tiempo dependerá del tipo de horno). Como en esta receta no utilizo azúcar, el horno tiene que estar a 170º. Debe quedar bien dorada. 

- Sacar la lata del horno y dejar que la fogassa se enfríe. Después, espolvorear con azúcar glas. El azúcar de abedul también se puede hacer glas. Lo podéis ver en las fotos.

Notas: 

- Dependiendo del tipo de harina que utilicemos, será necesario añadir más o menos cantidad. Es muy importante que la masa quede blanda. Yo tamicé la harina previamente para que no quedaran grumos. En esta receta, la masa la dejé más blanda de lo normal porque quería probar qué tal me funcionaba y el problema que tuve fue sacarla del vaso de la TMX. Si se amasa a mano, nos ensuciaremos una mano, pero será menos complicado porque nos podemos ayudar con una rasqueta de panadero. 

- Siempre que utilicemos azúcar de abedul, la temperatura no debe superar los 170º, pero los primeros 10 minutos, la tuve a 200º sin problema. Con azúcar, puede hornearse a 180º, siempre controlando que no se queme la superficie.

- No es conveniente para los diabéticos abusar de este tipo de preparaciones, incluso sin azúcar, por lo tanto, se congela cortada en trozos y se raciona más fácilmente. Para los no diabéticos, también es mejor congelarla si no se termina, porque al día siguiente, está menos tierna. Esta vez, endureció menos.

- Si no queréis hornearla en dos días, fermentando en bloque, tal vez será mejor duplicar la cantidad de levadura como en cualquier receta de fogassa.

Bon profit!


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Caldo de pescado con restos de verduras, 1 +/- 100, desperdicio 0


Este caldo de pescado tiene un poco de historia y por suerte, es buena. El otro día, fui tarde al supermercado. Era sábado y necesitaba comprar una pescadilla fresca para cenar. También les quedaba pescado de morralla, pero muy poca cantidad. Cuando la dependienta terminó de arreglarme la pescadilla, le pregunté, ya intuyendo la respuesta, si sólo tenía esa morralla. Me dijo que sí, pero que si me la llevaba, me la regalaba, que la tenía que tirar. Al oír, “tirar”, ni me lo pensé, pero si además, me la llevaba regalada, ya inventaría yo cómo aprovecharla. Había unos pocos pescados especiales para hacer caldo, dos galeras o tres y dos huesos de rape. Me dijo que los huesos, me los tenía que cobrar, pero no averigüé por qué. De broma, de broma, me fui a casa con casi 300 g de pescado a los que añadí la cabeza y la espina de la pescadilla. Todo el pescado era de lonja y fresco. Menudo desperdicio había evitado.

No sé si es verdad que lo tiran o les permiten llevárselo a casa. No me atreví a preguntar, pero si tienen obligación de deshacerse de este tipo de restos en perfectas condiciones, eso sí que es una pena y un gran desperdicio.

Para desperdicio, las verduras que estaban un poco arrugadas en el cajón de la nevera debido a que pasé la semana fuera y casi no pude cocinar. Elegí un tomate, dos zanahorias, cebolleta y un buen trozo de jengibre. Por probar a añadirlo, con lo que me gusta, no iba a pasar nada.

No dejé que pasara tiempo y al día siguiente preparé este caldo. Con la cantidad de verduras y de pescado que tenía, podía hacer un caldo en el vaso de la TMX sin problema. Cuesta más adecentar las verduras, que prepararlo. Si las verduras están bien y sabemos que son ecológicas, podemos utilizar todo tipo de peladuras para elaborar el caldo.

El resultado es perfecto. Queda denso, nada grasoso y nos sirve para tomarlo en una sopa o cualquier receta de cocina china debido al toque de jengibre. Por si  os preocupa si está fuerte, para nada, el punto justo, se aprecia, pero no altera el sabor del pescado. Si gusta el clavo, también le podéis agregar, pero para mí, es demasiado fuerte. Si no queréis que sepa a jengibre, pues obviarlo.

Este mes de octubre, de nuevo ha habido muchas recetas en mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0. Este caldo es la número 20 y en septiembre, también tuvimos ese mismo número. La verdad es que no puedo pedir más, es un gran éxito, teniendo en cuenta, que este mundo de los blogs, ha cambiado mucho desde que empezó Thermofan. Os doy como siempre, las gracias

Os invito a participar. Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.
Ingredientes 

- 90 g de cebolleta 
- 15 g de raíz de jengibre 
- 20 g de aceite de oliva virgen extra 
- 300 g de restos de verduras (judías verdes, 1 tomate de pera y su piel, un culo de pimiento rojo, zanahorias grandecitas) 
- granos de pimienta 
- 700 g de pescado para caldo (pescado de roca, 2 galeras, 2 huesos de rape pequeños, 1 cabeza de pescadilla y su espina) 
- 900 g de agua mineral 
- ½ cucharadita de café de sal (opcional) 

Antes de empezar… 

- Lavar toda la verdura y pesarla, si no es ecológica, pelarla.

- Lavar el pescado y quitarle los ojos y si es necesario alguna tripa. 

- Pelar la raíz de jengibre y cortar en trozos. 
Preparación en TMX 5 y 6 

- Poner en el vaso la cebolleta y el jengibre. Programar 5 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula. 

- Agregar el aceite de oliva. Sofreír durante 5 minutos, 120º, velocidad cuchara. 

- Agregar las verduras troceadas, la sal, la pimienta y el pescado. Después, verter el agua. 

- Programar, 15 minutos, 100º, velocidad 1. Oiremos el ruido de las cuchillas debido a la cantidad de pescado que hemos utilizado, pero no pasa nada. Si vemos que sufre, mejor abrir, parar la máquina, abrir la tapa y recolocar el pescado.

- Terminado el tiempo, filtrar el caldo con un colador fino. Yo lo filtré dos veces.

Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un robot o picadora, la cebolleta y el jengibre. Triturar menudo. Si no tenemos este tipo de electrodoméstico, picar menuda la cebolla y lo más pequeño que podamos, el jengibre.

- Ponerlos en una cazuela y agregar el aceite de oliva. Sofreír durante unos minutos con una pizca de sal para que la cebolla se haga antes.

- Agregar las verduras troceadas, la sal, la pimienta y el pescado. Después, verter el agua.

- Cocer durante 20 minutos.

 Terminado el tiempo, filtrar el caldo con un colador fino. Yo lo filtré dos veces.

Bon profit!

Arroz con rebollones en espera


El otro día era fiesta y tuve visita, íbamos a salir a picar algo y por eso, dejé todo preparado para cocinar lo mínimo antes de comer.

Este arroz con rebollones (pebrassos en mi casa y zona de origen) y pollo, lo hago muchas veces en otoño e invierno durante la temporada de este tipo de setas. Lo he llamado “en espera”, porque lo preparé como se solía hacer en las familias en las mujeres trabajaban en el campo. Si la jornada iba a ser larga,tenían que adelantar y preparar con antelación la comida. También la forma de cocinarlo ha sido sin maquinita alguna y a fuego lento, con tiempo y sin prisas.

En esta tierra un arroz siempre es bienvenido. En esta tierra y en mi familia, especialmente, se comía arroz varios días a la semana y algunos como éste o parecido, eran fijos.

Hay unas pocas recetas de arroz con rebollones (níscalos, pebrassos, esclatasangs, rovellones...), en mi blog y cocinados de diferentes formas, con fotos horribles, pero eso no significa que la receta no valga la pena ¿verdad? Os dejo dos enlaces de estos arroces al final de la entrada, pero hay más recetas con rebollones.

Fui al mercado y compré los rebollones a un precio razonable. En algunas ocasiones, si veo que en alguna parada tienen a la venta trozos que han saneado y limpiado, los compro porque los voy a usar en seguida y están más baratos. No siempre ocurre en el mercado que voy y ese día, aunque hubiera encontrado rebollón más barato, no lo hubiera comprado porque tenían que esperar en la nevera tres días. Los quería de calidad, enteros y sanos. Aguantaron perfectamente (sin limpiar).

También elegí unas alcachofas y unas judías verdes excelentes. Son las que aquí utilizamos para la paella (la ferradura). Los demás ingredientes los tenía en casa y tocaba darles salida. El tomate era valenciano y se estaba poniendo demasiado blando, por lo tanto, me venía perfecto para el arroz. El pollo, aunque sólo eran tres muslos, estaba congelado desde el verano y también me servía porque no podía usarlo solo para una receta en la que fuera el protagonista. También quedaba muy poco arroz y no me gusta mezclar el antiguo con el nuevo. Todo listo para cocinar.

Os dejo dos formas de hacerlo "en espera". Yo prefiero la segunda ¿y tú?

Este rico arroz va a pasar a la lista de publicaciones de mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes de octubre. Os invito a participar y doy las gracias de nuevo a todas las amigas que cada mes os unís.























Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.
Antes de empezar...

- Quitar la piel al pollo, si así se desea. 

- Quitar las hojas externas de las alcachofas, cortarlas en cuartos y colocarlas en un bol con un poco de perejil. Sacarlas del agua antes de usarlas y escurrirlas sobre papel de cocina.

- Limpiar los rebollones con un pincel para quitarles la tierra y posibles restos de hojas. Lavarlos con un poco de agua y cortarlos en trozos no muy pequeños.

- Lavar las judías verdes y cortarlas en trozos. Si se desea, quitar con un pelador los bordes. Al ser tan tiernas las mías, no fue necesario.

- Pelar el tomate y cortarlo menudo. Yo prefiero picarlo mucho o triturarlo.

Ingredientes

- 3 muslos de pollo campero (o más)
- 15 g de aceite de oliva virgen extra
- 5 alcachofas
- 150 g de judías verdes (ferradura)
- 1 tomate grande
- 200 g de rebollones (pebrassos, níscalos...)
- 1 vasito de café de ron negro
- sal
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera
- ½ cucharadita de cúrcuma en polvo (opcional)
- 180 g (unos 4 puñados de arroz redondo J. Sendra)
- 1 litro de agua o caldo de pollo 

Preparación tradicional

1. Aquí una forma de hacerlo.

La noche anterior, incluso temprano por la mañana, prepararemos el sofrito con todos los ingredientes y después coceremos todo con el agua o el caldo. A la hora de comer, calentaremos el caldo y añadiremos el arroz. Esta forma nos vendrá muy bien cuando tengamos muy poco tiempo. 

- Verter el aceite en una cazuela. Calentar.

- Cuando esté caliente, añadir el pollo y dorarlo bien, removiendo a menudo. Cuando esté dorado y bien hecho, sacarlo de la cazuela. Reservar.

- Sofreír las alcachofas en el aceite restante. Añadir después las setas y el tomate. Bajar el fuego y dejar que se vaya haciendo el tomate controlando la cocción. Si es necesario, añadir un poco más de aceite. 

- Cuando el tomate esté frito, añadir las judías (ver notas).

- Es el momento de incorporar el pollo, remover todo con cuidado y seguir sofriendo unos minutos más a fuego bajo.

- Verter el ron, subir el fuego y remover unos segundos para que se evapore el alcohol.

- Añadir el pimentón y remover de nuevo cuidando que no se queme. 

- Incorporar el agua o el caldo y la cúrcuma. Tapar la cazuela y cocer todo durante unos 10-15 minutos. Es mejor que tanto las alcachofas, como las judías, no estén del todo hechas porque después habrá que sumar el tiempo de cocción del arroz.

- Es el momento de apagar el fuego, tapar la cazuela y dejarla en espera. Si hace calor, mejor pasar todo a un recipiente grande con tapa e introducirlo en la nevera.

- Antes de comer, pasar todo a la cazuela, ponerla en el fuego y cuando esté el caldo bien caliente, agregar el arroz. Cocer de 17 a 18 minutos, comprobando el punto de sal a media cocción.

- Servir caliente.
2. Aquí otra forma.

La noche anterior, incluso temprano por la mañana, prepararemos sólo el sofrito con todos los ingredientes sin añadir el agua o el caldo. A la hora de comer añadiremos el agua o el caldo al sofrito, coceremos todo y cuando esté listo, añadiremos el arroz.

- Verter el aceite en una cazuela. Calentar.

- Cuando esté caliente, añadir el pollo y dorarlo bien, removiendo a menudo. Cuando esté hecho, sacarlo de la cazuela. Reservar.

- Sofreír las alcachofas en el aceite restante. Añadir después las setas y el tomate. Bajar el fuego y dejar que se vaya haciendo el tomate controlando la cocción. Si es necesario, añadir un poco más de aceite. 

- Cuando el tomate esté frito, añadir las judías (ver notas).

- Es el momento de incorporar el pollo, remover todo con cuidado y seguir sofriendo unos minutos más a fuego bajo.

- Verter el ron, subir el fuego y remover unos segundos para que se evapore el alcohol.

- Añadir el pimentón y remover de nuevo cuidando que no se queme. 

- Es el momento de apagar el fuego, tapar la cazuela y dejarla en espera. Si hace calor, mejor pasar todo a un recipiente grande e introducirlo en la nevera.

- Al día siguiente o cuando vayamos a comer, pasar el sofrito a la cazuela. Después, incorporar el agua o el caldo y la cúrcuma. Tapar la cazuela y cocer todo durante unos 10-15 minutos. Es mejor que tanto las alcachofas, como las judías, no estén del todo hechas porque después habrá que agregar el tiempo de cocción del arroz.

- Agregar el arroz y la cúrcuma. Cocer de 17 a 18 minutos, comprobando el punto de sal a media cocción.

- Servir caliente.

Notas:

- Como en casa no nos gusta el pollo con hueso, antes de servir el arroz, desmenucé la carne del pollo y la añadí a los platos. Tampoco había tanta. 

- Los tiempos de cocción pueden variar dependiendo de muchas cosas:

  • · El tamaño de las piezas de pollo. Al sofreírlo debemos dejarlo bien dorado y hecho para que deje ya su sabor en el fondo de la cazuela. Si queda tostadito ese fondo, mejor.
  • El tipo de judías, algunas parecen tiernas y tardan mucho en cocerse, incluso quedan duras y da mucha rabia porque no son precisamente baratas. Como he indicado más arriba, si no son muy tiernas, o tenéis dudas, mejor quitar los bordes con un pelador.
  • Si son muy tiernas, para que no queden cocidas en exceso, sofreírlas al principio de la preparación, sacarlas y reservarlas. Añadirlas antes de echar el arroz.
  • La dureza de las alcachofas. A veces, como en mi caso, pueden ser una sorpresa. Las mías, por dentro, estaban blanduchas.
  • El tipo de arroz redondo y vuestro gusto como comensales. Suele tardar unos 17 o 18 minutos. A mí me gusta hecho cuando el arroz es caldoso, pero a lo mejor a vosotros no. También dependerá del tipo de arroz siempre. Mejor seguir las indicaciones del fabricante y después, adaptar.
- Si no es temporada de rebollones, se puede hacer con otro tipo de setas, pero que tengan sabor.

- También si os gusta, podéis añadir patata chascada.

- Yo utilicé agua en vez de caldo de pollo y no se notó porque es muy importante, sofreír bien el pollo y después el resto de ingredientes.

- Las cantidades que os indico son también adaptables. 

Bon profit!

Os dejo los enlaces a otros arroces con rebollones.

Espaguetis de espelta con queso y limón


Este mes en el reto Color y sabor de temporada coordinado por Pilar, Postres originales, Nuria, Thermonuria eligió la sandía como ingrediente y entre las demás, votamos por el limón. Como no tengo muchas recetas con limón en el blog y quería además, descansar de recetas dulces, me decidí por ésta salada.

También me apetecía volver a cocinar pasta e innovar un poco porque en casa, me repito últimamente mucho. Esto no puede ser, porque mira que la pasta es agradecida.

Creo que lo acerté y la receta es diferente totalmente a lo que he publicado hasta ahora. Un plato de pasta sano, vegetariano y en el que el toque de limón y queso, le aporta el punto atrevido y puede ser que innovador. Al menos en mi cocina, lo es.

Tenía espaguetis integrales de espelta BIO, un calabacín que se había quedado huérfano en el cajón de verduras, un trozo pequeño de queso de cabra tierno y un limón más solo que la una. Me gusta utilizar frutos secos con la pasta y elegí las almendras, pero creo que las nueces también podrían irle bien a esta receta. Ajo, nata de soja que estaba por abrir, pero que podéis sustituir por nata (si no os importa utilizarla) y un buen aceite de oliva virgen extra. Os explico en seguida todo el proceso que es de lo más sencillo y adaptable a los gustos de cada casa. 

El día acompañaba para hacer las fotos. La lluvia no esperada empezó a caer a las ocho de la mañana y a mediodía, el cielo aún seguía encapotado. Cogí hojas con gotas de agua recién caída, que se fueron evaporando mientras cocinaba. Una pena, porque no me dio tiempo para salir a por más. Otra vez será.

Espero que os guste mi primer plato otoñal de pasta.

Como reciclé unos cuantos ingredientes, este plato de espaguetis se va directo a mi proyecto 1 +/- 100, desperdicio 0 de este mes de octubre. 

















Pinchad en el siguiente enlace que os dirige a los Recopilatorios de cada mes para que podáis acceder fácilmente a todas las recetas presentadas en 1 +/-100, desperdicio 0 desde su inicio.

Y si queréis saber en qué consiste el proyecto, pinchad aquí o en el logo. Os invito a participar.

Ingredientes 1-2 personas 

- 30 g de queso cortado en trozos (cabra tierno) 
- la cáscara de un limón (sólo la parte amarilla) 
- 20 g de aceite de oliva virgen extra 
- 2 dientes de ajo 
- 30 g de almendra sin piel 
- 200 g de calabacín cortado en rodajas 
- 60 g de agua 
- 60 g de nata de soja 
- sal 
- pimienta de colores 

Para cocer la pasta 

- 1500 g de agua 
- de 100 a 250 g de espaguetis de espelta integral BIO (o cualquier tipo de pasta) 
- un chorrito de aceite de oliva virgen extra 
- sal 

Antes de empezar… 

- Lavar bien el limón e ir quitando la piel, cuidando de que no quede nada de parte blanca.

- Lavar el calabacín y cortarlo en rodajas no muy gruesas.

- Pelar los ajos, quitarles el germen y cortarlos en trozos.
Preparación en TMX 

- Poner en el vaso el queso y la piel del limón. Programar, 10 segundos, velocidad 9. Bajar los restos del vaso hacia las cuchillas. Retirar del vaso y reservar. 

- Verter el aceite en el vaso, añadir los ajos, las almendras y una pizca de sal. Programar, 5 segundos, velocidad 6. Bajar los restos con la espátula y programar, 3 minutos, varoma, velocidad 1. 

- Agregar el calabacín y sofreír programando, 7 minutos, 100º, velocidad cuchara, giro a la izquierda. 

- Añadir el agua y cocer programando, 5 minutos, 100º, velocidad cuchara, giro a la izquierda. 

- Incorporar la nata de soja y programar, 2 minutos, 100º, velocidad cuchara, giro a la izquierda. Cuando termine el tiempo, verter en un recipiente y reservar (mejor caliente). 

- Enjuagar el vaso y añadir 1 litro y medio de agua, sal y un chorrito de aceite. Calentar programando, 10 minutos, varoma, velocidad 1.

- Introducir la pasta por el bocal sin quitar la tapa. Programar el tiempo de cocción que indique el paquete o probar 5 minutos primero y agregar tiempo, según queramos que nos quede. Yo necesité 8 minutos y cocí a 100º, velocidad cuchara, giro a la izquierda. 

- Escurrir la pasta y montar el plato.

Preparación tradicional 

- Poner en el vaso de un robot o procesador de alimentos el queso y la piel del limón. Triturar hasta obtener una pasta. Si no se tiene robot, rallar el queso y la piel del limón. Reservar. 

- Verter el aceite en una cazuela, añadir los ajos, las almendras y una pizca de sal. Saltear en el aceite a fuego bajo para que se cocinen poco a poco.

- Agregar el calabacín y dejar que se poche durante unos minutos.

- Añadir el agua y cocer hasta que esté blando. 

- Incorporar la nata de soja y cocer unos 2 minutos a fuego bajo. Cuando termine el tiempo, verter en un recipiente y reservar (mejor caliente). 

- Cocer la pasta con el agua, sal y un chorrito de aceite. El tiempo de cocción será el que se indique el paquete. Yo necesité 8 minutos. 

- Escurrir la pasta y montar el plato. 
Emplatado 

- Mezclar los espaguetis con la salsa de nata de soja. Yo preferí para que las fotos quedaran más bonitas, poner un poco de salsa en la base del plato y mezclar con los calabacines una poca, dejando el resto para añadirlo después. 

- Distribuir por encima las rodajas de calabacín con los ajos y las almendras. 

- Colocar por encima el queso triturado con el limón. 

- Servir caliente. 

Notas: 

- Ya he indicado al principio, que cualquier ingrediente puede ser modificado. El tipo y forma de la pasta, el tipo de queso, el fruto seco, la nata de soja, el tipo de calabacín… También las cantidades, por supuesto. 

- Aconsejo utilizar un queso tipo manchego de oveja curado que le dé más sabor y contraste con la corteza de limón. También os recomiendo doblar la cantidad de esta mezcla, creo que puede ser interesante porque el calabacín es muy soso. 

- La pasta integral de espelta aporta menos hidratos que la de trigo, yo la prefiero. 

- Las cantidades que indico son para una persona, ración de 100 g de pasta, pero como yo me la hice para mí sola, la dividí todavía en dos raciones. La que sobró, la guardé en un recipiente de cristal ya mezclada con todo y se conservó perfectamente en el frigorífico. Calentar y comer. 

- Mejor que el limón no esté tratado. 

Bon profit!