Mannik, pastel ruso de sémola de trigo


Hace poco más de dos décadas, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas vivió un colapso tanto en su modelo político como en su modelo económico que la obligó a descomponerse y adoptar los modelos occidentales. Durante 1991, el último líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov sufría las presiones radicales de conservadores y liberales: unos, para reforzar la estructura de la URSS y otros, para disolverla por otro. Ese mismo año, el gobierno de Gorbachov sufrió un intento de golpe de Estado, cuyas consecuencias derivaron en el fracaso de revitalizar la economía, llevando a la disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991. 

Un año antes, en abril de 1990, visitamos la URSS, sólo unos meses después de la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989. Nuestro viaje partía de Valencia a Kiev y allí, nos dividieron en dos grupos, los que íbamos a visitar en primer lugar el Uzbekistán y los que sólo iban a Moscú y a Leningrado, la preciosa ciudad que, en 1991, tras un plebiscito, volvió a llamarse, San Petersburgo.

Fuimos testigos de cómo se vivía en la antigua URSS, de los estragos de la crisis del gigante comunista durante esos últimos días, de las largas colas para conseguir alimentos, de la inestabilidad política y del aumento del costo de la vida, la escasez de productos y el aumento de la pobreza en general. Por otro lado, tengo que decir que fuimos tratados de una forma especial y disfrutamos de la belleza de ciudades como Samarkanda, Moscú o San Petersburgo, entre otras.

Éramos en nuestro grupo sólo ocho personas, tres matrimonios jóvenes y una pareja de amigas. La guía, una mujer rusa, triste y temerosa que hablaba perfectamente español con acento cubano, rememoraba sus estancias en verano en ese país caribeño y sobre todo recordaba la alegría de la gente allí. No nos dejaba ir solos a ningún sitio, pero siempre la convencíamos. Nos despertaban de madrugada para coger un avión al que siempre subíamos los primeros, muchas horas después; la población no tenía casi nada para comer y a nosotros nos daban lo mejor que tenían en los restaurantes y hoteles. Teníamos el privilegio de poder comprar con dólares, en las tiendas especiales para turistas. Nos ofrecían latas de caviar y para comprarlas, o nos las dejaban bajo la servilleta, o teníamos que ir al aseo para cerrar la transacción. El autobús en el que nos desplazábamos era de 50 plazas y sólo viajábamos la guía y el grupo de ocho. Si pedíamos visitar un palacio o museo que no estaba incluido, era imposible. La mente y la organización, era tan cuadriculada, que no cabía cambio alguno.

Mientras, en las calles, en las tiendas o en los mercados, comprobábamos cada día la escasez y las colas interminables. Recuerdo que un día en Moscú, la gente hacía cola para comprar el único salchichón que colgaba en el escaparate. Nada que ver con los privilegios que como turistas extranjeros teníamos. 

Coincidió que en esas fechas era mi cumpleaños. No sé cómo lo hicieron para que no me enterara, pero esa noche, en el restaurante del hotel, aparecieron con dos regalos. Una tarta pequeña y una cajita preciosa. Es la cajita que podéis ver en las fotos que he hecho especialmente para esta entrada. Fue un cumpleaños de cambio de década y también de los que recuerdo con mucho cariño.

No puedo extenderme más, pero os puedo asegurar, que la experiencia de ese viaje, en todas y cada una de las etapas, nunca la olvidaré porque fue única e irrepetible. 

Y como este mes, Cocinas del mundo está dedicado a Rusia, no he querido dejar de participar. Mis amigas Nieves y Elena, nos llevan de viaje a ese país. De entre todas las recetas que he encontrado, me decidí por un pastel que me llamó la atención porque entre sus ingredientes estaba la sémola de trigo.

Mis adaptaciones para evitar el exceso de hidratos, que ya en sí, son muchos, han hecho que lo elaborara sin azúcar, sin nata agria y sin ciruelas, pero os dejo la receta original porque seguro que cambia bastante. He buscado un blog en el que se explica cómo preparar la nata agria casera y os lo he enlazado.

Según la autora de la receta, “la sémola de trigo es un producto básico y muy popular en la cocina rusa. A los niños se les da una papilla de leche con azúcar y sémola. “Mannik” es un pastel de sémola de trigo que también es muy popular en Rusia. Se puede usar rellenos o hacerlo sin nada, tal cual. En este caso he añadido ciruelas pasas y nueces, pero pueden ser frutas, mermeladas, chocolate, etc”.

Es un pastel diferente a cualquier otro, o al menos, si no has probado ninguna receta dulce con sémola de trigo. No es muy dulce, se conserva bien, pero la textura que le confiere la sémola no se parece a la de la harina. Es muy sencillo de hacer, pero para mi gusto, con sólo nueces, queda un poco seco. Creo que lo repetiré con mermelada o chocolate. Mientras tanto, tomad un trocito de pastel y un chupito de vodka.

Si queréis ver qué han preparado los otros participantes, pinchad aquí. Feliz viaje.








Ingredientes

- 1 vaso de sémola de trigo (un vaso es aproximadamente 200 g)
- 1 vaso de nata agria o 2 yogures griegos naturales (250 g de yogur desnatado casero)
- 150 g de azúcar de abedul
- 1 sobre de azúcar vainillado (yo, una cucharadita de vainilla líquida)
- 2 huevos (100 g)
- 1 sobre de levadura química
- 100 g de ciruelas pasas (no le puse)
- 50 g de nueces



Preparación en TMX


- Verter la sémola con la crema o yogur en el vaso cuidando que quede cubierta. Dejar reposar durante 1 hora para que la sémola se hinche.

- Pasado este tiempo, poner la mariposa y agregar los huevos, el Sucrafor o el azúcar, el azúcar vainillado o vainilla líquida y un sobre de levadura. Programar, 3 minutos, velocidad 3, hasta formar una masa homogénea.

- Preparar un molde redondo. Engrasarlo con un poco de aceite o mantequilla y espolvorearlo con un poco de sémola. 

- Esparcir en el fondo trocitos de nueces uniformemente. Encima verter la masa y meterlo en el horno a 170º con Sucrafor y a 180º si es con azúcar, durante unos 20-25 minutos. Yo he puesto el horno con el ventilador durante 20 minutos y he controlado la cocción para que no se quemara o dorara demasiado. Al ser con edulcorante, es importante tenerlo en cuenta.

- Una vez horneado, dejar que se enfríe. Según cómo sea el molde, es más cómodo volcar el pastel boca abajo. De esta manera también se verá el relleno que lleva. En mi molde queda más bonito dejar el pastel boca arriba.


Preparación tradicional


- Verter la sémola con la crema o yogur en un bol cuidando que quede cubierta. Dejar reposar durante 1 hora para que la sémola se hinche.

- Pasado este tiempo, batir los huevos con el azúcar, el azúcar vainillado o vainilla líquida y un sobre de levadura. Añadir la mezcla de sémola y la crema y batir de nuevo hasta formar una masa homogénea.

- El resto, como la preparación en TMX.

Nota:


- La cantidad de Sucrafor es igual a la de azúcar. Si lo queréis un poco más dulce, añadid, unos gramos más.

Priyátnogo appetita!
Bon profit!

Fuente de la receta: La cuisine de Uliana.
















Comparte o Imprime este Post:

Y ADEMÁS EN EL BLOG

21 comentarios:

  1. Que historieta nos acabas de contar reina, yo viendo lo que esta pasando aquí no se yo como acabaremos, bueno!!! el pastel me ha lllamado mucbo la atencion y para bien, que color tiene y que forma tan bonita, me ha encantado y bueno seguro que mucho...Besss

    ResponderEliminar
  2. Marisa, pese a tus recomendaciones, el pastel tiene una pinta estupenda, se ve jugoso, cierto que la sémola no le da la misma textura que la harina.
    Desde luego precioso.
    Bss.

    ResponderEliminar
  3. No se si estará rico o no, pero el aspecto es tan bonito que solo por esto ya apetece.

    Besitos

    ResponderEliminar
  4. Ufff!!. Este pastel me lo llevo. He hecho algunos con tapioca y me encanta esa textura granulosa.
    También se podría calar con un poco de almíbar, si dices que queda un poco seco.
    De todas formas, como te he dicho, me lo llevo guapetona.
    Bessets

    ResponderEliminar
  5. Me encanta como sabes contar historias!!! Un pastel que no conocía y que tendré que copiarte la receta para probarlo, se ve exquisito. Besitos.

    ResponderEliminar
  6. Hola guapísima !!!
    Menuda entrada la de hoy. La historia es estupenda, y como siempre de las que me dejan con ganas de más. También recuerdo perfectamente aquella época, pues todos los acontecimientos políticos de la antigua Rusia, estuvieron paralelamente ligados por fechas a mi vida personal.
    He utilizado la sémola, además de para hacer pan, para un bizcocho árabe maravilloso que he repetido en varias ocasiones porque nos gustó muchísimo.
    Pero este Mannik que nos traes hoy, no lo había oído nunca, y me ha gustado.
    He visto el enlace jaja, ya me entiendes ;)
    Besotes gordos mi niña, feliz semana.

    ResponderEliminar
  7. Precioso y jugosito, muy bien hecho =) Besos

    ResponderEliminar
  8. Aunque haya pasado mucho tiempo, un viaje así es para recordar siempre. Me ha gustado mucho leer tu entrada y el pastel de semola....espectacular. Un besote muy fuerte, preciosa, y nos vemos en Suiza.

    ResponderEliminar
  9. Da gusto leerte Marisa! La hstoria muy bonita y tu pastel precioso! Que corte mas bonito y sabroso! Un besito

    ResponderEliminar
  10. Tiene buena pinta,tengo un paquete de semola en casa ,igual me animo y hago este pastel ,antes de que me caduque.besinos

    ResponderEliminar
  11. Muy bonita tu historia, si que debió ser un viaje intenso e inolvidable... En cuanto a la receta, nunca he probado la sémola en bizcocho, así que tomo nota, porque me llama mucho la atención.

    ResponderEliminar
  12. Hola Marisa !!!
    como siempre que nos das una receta con historia...se me hace corta
    si es que trasmites tan bien que nos haces participe de ella
    vamos que me meto en la historia sin darme cuenta...
    ya me veía yo por allí también...
    la cajita preciosa y el mannik delicioso
    muy bonito con esa forma que le has dado
    Me ha encantado esta entrada tanto en el plato como en la historia
    un besazoooo enormeeeeee guapísimaaaaaa !!!

    ResponderEliminar
  13. La historia, el pastel, la cajita.... Que bonito todo lo que has contado y preparado. Rusia es uno de esos destinos con los que sueño.

    Bss

    Elena

    ResponderEliminar
  14. Pues tiene muy buena pinta, nunca he comido sémola de trigo pero me anoto la receta, eso sí con mermelada o chocolate como dices jejej Por cierto estoy de concurso y doy muchos premios, por si quieres echarle un ojo.Un besito,
    http://elbauldelasdelicias.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  15. Me encantaría ir a este país, desde luego las cosas ya no están como antes pero seguro que es una experiencia increíble.
    Como siempre una receta estupenda Marisa, me encanta.
    Besos
    Nieves

    ResponderEliminar
  16. Como siempre, una delicia leerte, tanto como tus recetas.
    Pues mira que no tardaremos en prepararla porque nos hicimos con una receta de nata agria que preparamos para nuestro Hungarian Chicken Paprikash y nos gustó mucho, un tanto diferente a la de Megasilvita, que también debe ser muy rica.
    Un beso de las chicas de Cocinando con Las Chachas

    ResponderEliminar
  17. Me ha encantado tu historia. Debió de ser una auténtica aventura ese viaje en aquellos tiempos tan convulsos. Me quedo con tu receta, a la cual yo sí le pondría las ciruelas y además mermelada si se tercia.
    Un beso grande.

    ResponderEliminar
  18. Hola Marisa,me ha encantado tu viaje y sobre todo permitirnos participar de esas experiencias únicas e inolvidables. El pastel se ve delicioso , para mí es perfecto tal cual lo traes. Un beso guapa!!

    ResponderEliminar
  19. Una vivencia envidiable, lo que se aprende viajando... Un pastel totalmente desconocido para mí y con una presencia ideal! BSS reina!!

    ResponderEliminar
  20. Ya llovió desde entonces amiga mía, y algunas cosas han cambiado, ahora, puedo dar fe porque he visitado varios, los supermercados están muy bien surtidos, lo que no se, es la capacidad económica de la mayoría de la población para hacerse con ellos. Otras cosas siguen muy parecidas, hacerles cambiar cualquier cosa, en una tarea titánica y a veces imposible, aunque como en este caso tu tienes un programa en la mano que has negociado antes de ir... creo que ya te he contado las odiseas que viví por esa causa. Y en lo que si sigue igual es en ser una gente encantadora, acogedora, cariñosa, te hacen sentir como en casa.
    El pastel creo que lo he probado, pero para mi gusto estaba muy dulce, seguro que el tuyo me gustaba más. Yo la sémola si la utilizo bastante por mi pasión por la cocina marroquí, de hecho tengo publicado un pan y unas galletas por lo menos.
    Por cierto no he encontrado el enlace de la nata ácida, me ha pasado lo mismo que a ti, el mío estaba mal, de todos modos seguro que ya la conoces, la había publicado un amigo común!
    Bicos miña rula!

    ResponderEliminar
  21. Vaya aventura pisar tierras rusas en aquellos momentos tan delicados, como dices cada experiencia nos hace crecer, el pastel al igual que la cajita muy chulos.
    Abrazos.
    http://mirecetario.es

    ResponderEliminar

Muchas gracias por comentar. Me alegra leer tus palabras y si aprendo de ellas, todo un placer.
Espero tu visita de nuevo.
Este blog no participa en cadenas de premios. Gracias si has pensado en mí.